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Puerto Rico

Una mirada a las emociones del puertorriqueño

Una mirada a las emociones del puertorriqueño


Los pasados meses, en los que el coronavirus nos ha forzado a resguardarnos en nuestros hogares, han representado para todos los puertorriqueños, así como para el resto de los seres humanos en el planeta Tierra, una ruptura de nuestras rutinas laborales y sociales. Esto ha provocado en cada uno de nosotros distintas y variadas emociones. Con el propósito de mostrar una visión colectiva de lo está viviendo el puertorriqueño en estos momentos, varios psicólogos graduados, estudiantes de doctorado de la Universidad Interamericana, junto con la profesora Alicia Rivero Vergne, decidieron hacer el proyecto llamado “Fotovoz: COVID-19”.

“Fotovoz es un método investigativo que se construye como una técnica de fotografía participativa que buscar dar voz, a través de la imagen, creando nuevas oportunidades para reflexionar y representar diversos asuntos de una forma creativa y personal”, indica la doctora Rivero Vergne. Durante un periodo de tiempo, cada participante tomó fotos, les incluyó un calce y las presentó al grupo de trabajo que, en cada reunión, seleccionó la que mejor representaba las emociones de ese momento. “La fotovoz se utiliza para áreas como la educación, la acción social y la salud. De la misma forma, tiene beneficios para la salud mental, porque sirve para facilitar el diálogo y contar historias. El compartir vivencias a través de las fotos puede proveer una cantidad significativa de información con representación contextual y simbólica”.

Cómo surge

La idea de este proyecto le surgió a la profesora a raíz de la extensión del periodo de cuarentena que decretó la gobernadora Wanda Vázquez Garced a principios de marzo en respuesta a la pandemia del coronavirus. “Pensé de inmediato en mis estudiantes doctorales del curso de Investigación Cualitativa de Psicología de la Universidad Interamericana, todos psicólogos licenciados quienes hace casi un año habían tomado el curso conmigo”, comenta Rivero Vergne. “Los invité para participar junto a mí en el proyecto de fotovoz y, para mi sorpresa, 16 de los 20 estudiantes que habían tomado el curso accedieron a participar en el proyecto e inmediatamente hicieron el calendario del proceso. Estamos hablando de profesionales sumamente ocupados, con los que no tenía contacto directo desde que les di clase por última vez”, destacó.

De esta manera, los 17 participantes se reunieron todas las noches a través de la plataforma Whattsapp para ver las fotos, discutirlas y seleccionar las que entendían eran las mejores. Cada una de las personas que enseñaba sus fotos tenía que escribir un párrafo explicativo, algo que se tomó en consideración a la hora de escoger las fotos.

Gran experiencia

Para los participantes, la experiencia resultó en una llena de muchas emociones, además de servir como un vehículo de autoreflexión ante la situación actual. “El saber que existen muchos sentimientos encontrados en un pueblo, un país, un mundo entero y que todos estamos pasando por lo mismo, me hace creer que podemos ser empáticos unos con otros, porque todos estamos inmiscuidos en una pandemia que nos ha hecho cambiar, pero también crecer”, indicó la psicóloga Carmen Sol Marrero Marrero. “Por esto, siento que dicho proyecto tiene más poder y más peso, porque inevitablemente el COVID-19 marca un cambio en la historia del mundo”, añadió.

Por otro lado, el proyecto fue de gran satisfacción para la doctora Rivero Vergne, debido a la energía y compromiso que demostraron los participantes durante esas semanas. Además de eso, sirvió como un termómetro de la situación actual en la isla. “Este proyecto sirvió para que todo el mundo expresara cómo estaban viviendo y todas las emociones que experimentaron durante las pasadas semanas. En algunas fotos se ve el optimismo, pero en otras fotos mucha desesperanza y preocupación”, mencionó la profesora. “De la misma forma, a través de todo el proceso, pudimos compartir momentos graciosos, pero también muy tristes, como la muerte de uno de los abuelos de uno de los participantes. Todo eso se ve plasmado en el trabajo final. Me sentí, ante todo, humilde ante la sinceridad, profundidad y riqueza emotiva de sus expresiones más íntimas y agradecida de que desearan compartirlas para que otros pudiesen verse de alguna forma reflejados en ellas”, dijo.

Para aquellos que interesen ver el resultado íntegro de este proyecto, pueden escribirle a la doctora Rivero Vergne a la dirección electrónica: [email protected]

Fotos y calces seleccionados en el trabajo final

(Suministrada/Carmen Sol Marrero-Marrero)

Carmen Sol Marrero-Marrero

“Qué ganas de abrazar a las personas que se quieren dentro y fuera de mi hogar, qué ganas de volver a los lugares donde se es feliz. Lo que está pasando allá afuera agota de a poco la esperanza de volver a la “normalidad”, aunque en el fondo sabemos que ya nada será igual”.

(Suministrada/Jacemarie Rolón Díaz)

Jacemarie Rolón Díaz

“A veces la tecnología ha servido para distanciarnos de nuestros seres queridos y quizás no prestarle la atención que ameritan. No obstante, que mucho nos ha ayudado la tecnología en estos tiempos a unirnos con nuestros seres queridos. El COVID-19 se ha caracterizado por un distanciamiento físico, mas no social. No podemos circunscribir la socialización sólo a lo físico, debemos llevarlo más allá. Para mi esta foto representa mi medio de socialización con las personas que más amo, en este caso, mis abuelos, a quienes por seguridad no he podido visitar hace mucho”.

(Suministrada/Eleana Muñoz Plata)

Eleana Muñoz Plata

“No poder abrazarle o darle un beso ha sido para mi doloroso. Pero más para él. Veo el deterioro en su físico, la falta que le hace caminar – moverse, la confusión que le crea estar encerrado, su bajo estado de ánimo y me duele. Sé que estará bien. Pero pienso también en los otros viejos que no tienen a alguien y me preocupo. Estar solos en estos tiempos puede ser lo mejor o lo peor que le haya pasado a alguien. Pero sólo me permite cuidarlo más y mejor. Para que al final de todo, tenga la salud que necesita para poder encontrar su nueva normalidad que tanto él ansía”.

(Suministrada/Rebeca B. Plaza-Gotay)

Rebeca B. Plaza-Gotay

“Aunque he manejado bien la cuarentena, se me olvida a veces que no todos estamos cortados con la misma tijera. Hay personas que al estar acostumbradas a ir y venir, el encierre y la falta de conexión humana física se les dificulta. A mi madre siempre la he apodado “La Alcaldesa” porque a donde vayamos, se encuentra a alguien que conoce. Por ella hago lo que sea, aunque sea darnos una escapadita por el Viejo San Juan en carro. Verla tan contenta con ese cambio de panorama, aunque fueran minutos cortos, valió la pena solo por darle esa felicidad. Hace mucho tiempo escuché una educadora decir que los niños no buscan “atención”, sino conexión. Concuerdo con ella 100%, e incluyo, que los adultos también buscamos conexión, física y emocional. En momentos como estos, donde es difícil estar a parte me siento tan afortunada de pasar esta pandemia con la persona más importante de mi vida; mi mamá. Esto también me recuerda, que mis roles no son solo ser psicóloga y estudiante, sino que ante todo, soy hija. Mis responsabilidades son importantes, pero más importante es ella. El juego se llama balance”.

(Suministrada/Ross Marie Guerrido Pizarro)

Ross Marie Guerrido Pizarro

“El proceso más difícil en estas últimas semanas, sin duda alguna es salir de casa para suplir las necesidades básicas de mi familia. Siento que me invade el miedo de enfermarme o exponer a mi familia. Todos tenemos la responsabilidad de tomar múltiples precauciones y mantener el distanciamiento social. En una de mis salidas, observé en el piso guantes, mascarillas y toallas desinfectantes. Lo cual me hizo reflexionar, cuán egoísta e irresponsables podemos ser al pensar en el bienestar propio y exponer a otras personas. Esta nueva realidad que nos ha tocado vivir nos debe hacer más empáticos, más humanos y tomar en consideración la fragilidad de nuestra salud física. Debemos aprender a cuidarnos unos a otros, dar el ejemplo de que todos juntos podemos parar este virus y sobrellevar adversidades futuras”.

(Suministrada/Yeidee L. Méndez Gómez)

Yeidee L. Méndez Gómez

“En la espera que en ocasiones me ha desesperado. No obstante, intento mantener la calma ante esta pandemia y los efectos colaterales de la misma. Ya no es tan solo el Covid-19 ni el distanciamiento social sino también las condiciones que han aflorado en nuestros familiares durante este tiempo, salir a las citas médicas, ir hacer compra, visitar la farmacia generan en mí un sentimiento de temor, el temor del contagio. A su vez, regresar al hogar y desinfectar todo, estar nuevamente encerrados en cuatro paredes pensando si al salir me protegí bien o si tomé las medidas necesarias de prevención. Ver las noticias, las cuales no son nada alentadoras, y pensar, ¿Cuándo acabará todo esto? ¿Qué día? ¿Qué hora? El temor ha tomado terreno y las ansias porque esto acabe son cada vez más fuertes”.

(Suministrada/DianaLynn Elías Santiago)

DianaLynn Elías Santiago

“Hace muchos siglos surgió la frase “en la unión está la fuerza”, frase con una perspectiva de unión física hacia un objetivo en común. Hoy, nuestra perspectiva ha cambiado; vemos como en efecto, en la unión está la fuerza, pero no física, sino de propósito. En este tiempo, el mantenernos distanciados tiene un objetivo colectivo de preservación, de salud y vida. Hoy el quedarnos en casa, es hacer mucho. Así como las aspas se mantienen distanciadas pero cumplen en objetivo de ventilar el aire, nosotros debemos mantener la distancia física para evitar la propagación del virus”.

(Suministrada/Lilliam Pabón Nieves)

Lilliam Pabón Nieves

“Al pensar en el significado de vivir la amenaza del COVID en Puerto Rico, no me queda alternativa que intentar ver las cosas positivas durante este proceso. Esas cosas que me han dado la fuerza y la calma para continuar en la espera mientras todo acaba. Este tiempo de distanciamiento además de estar con mi familia en casa, he podido sacudir el polvo a muchas cosas que atesoro y que había olvidado en el camino”.

(Suministrada/Jessibel M. Díaz Ruiz)

Jessibel M. Díaz Ruiz

“Cualquier fibra, ya sea de tela o del alma, se desgasta, se adapta. A la de tela se le va el brillo y dura hasta que el hilo rompa. A la del alma se le van las fuerzas, puede quebrarse. Ambas maltrechas por días largos, arduos y desvelos. Ambas testigos de un gran esfuerzo y sacrificio”.

(Suministrada/Melanie López Molina)

Melanie López Molina

“Uno de los eventos más fuertes de este proceso ha sido la pérdida del pilar de la familia, mi querido Dada, mi adorado abuelo. Su muerte no fue por el COVID, pero aun así resiento tanto el virus… lo resiento por no permitirme abrazar a mi abuela que ante esta crisis se quedó sola; lo resiento por no permitirme despedirme… despedirnos de nuestro querido viejo y obligarnos a tomar decisiones que, aunque necesarias, han sido sumamente fuertes. Resiento tanto el que nos ha tocado darnos apoyo a través de una pantalla, el decir adiós desde los recuerdos, pero hoy esos mismos recuerdos son los que me hacen sonreír, sanar, aceptar y darme cuenta de que enrealidad no tuve una despedida, ya que el siempre estará conmigo”.

(Suministrada/Julieana M. Vázquez Ortiz)

Julieana M. Vázquez Ortiz

“Esta foto tiene para mí como significado incertidumbre y desesperación. Desde hace varios días me ha invadido la impotencia, y tristeza ya que hay un caso positivo en mi familia. Como mismo nos conectamos para saber de los nuestros en este tiempo, así mismo llegó la noticia. Sin dudas, ni suavidad y empatía. Dura como un golpe. Como un balde de agua fría, agravando con ella la triste realidad de no poder hacer nada al respecto. Mis días se han basado en angustia, incomodidad, fe y confianza. Solo me queda la esperanza de que vendrán días mejores, mi fe y la declaración positiva de su vida. A su vez, me he preguntado: ¿Qué hacemos mientras tanto?”

(Suministrada/Víctor Javier Ramos)

Víctor Javier Ramos

“El COVID-19 ha transformado nuestros días. Guantes, mascarilla, desinfectante, filas, ansiedad, miedo y melancolía me invaden ante un proceso habitual de ir a comprar los alimentos necesarios para el hogar. Llegar a tu casa e implementar un protocolo entero es abrumador. Lavar cada artículo comprado como si en vez de alimentar pudiera enfermar. No tocar ni abrazar a tu familia sin antes bañarte y desinfectarte, con miedo a ser un portador del virus, un cómplice del enemigo para infiltrar tu propio hogar y causar daño a tus seres queridos. Una simple visita al supermercado evoca sentimientos y emociones que acompañan una guerra invisible contra la paz, salud y la tranquilidad”.

(Suministrada/Rhode R. Cruz)

Rhode R. Cruz

“No estamos solos. Pudiésemos pensar que el encierro trae consigo soledad, sin embargo, es la mejor cita para encontrarnos con nosotros mismos. Nuestra vida cotidiana se ha trastornado. De vez en cuando el silencio hace falta. La ausencia de otras voces alzará el volumen de la voz propia, y la carencia de compañía añadirá valor a la que no nos abandona: la compañía propia. Tenemos un mundo precioso. Estamos más conscientes de su belleza, ya que tenemos más tiempo para apreciar sus detalles. La humanidad deja de ser la plaga que amenaza la supervivencia del planeta. Mientras tanto, la Tierra se recupera y produce libertad en el encierro, esa libertad que de alguna manera habíamos pasado por alto”.

(Suministrada/Heidy M. Rivera-Sánchez)

Heidy M. Rivera-Sánchez

“Una dicotomía: “libertad vs. prisión”. Una libertad y una prisión subjetiva. Sentimientos y emociones a flor de piel. Un beso, un abrazo limitados por un distanciamiento necesario, pero a la vez cuestionado día a día. El intento por cumplir con todas las obligaciones impuestas por la sociedad. Aún cuando el costo de estas sean poner en riesgo nuestra seguridad para salvaguardar a los que amamos”.

(Suministrada/Kenneth López-Rodríguez)

Kenneth López-Rodríguez

“Esta nueva calamidad ha hecho su camino entre la humanidad a través de las poblaciones más vulnerables a sus ataques. Entre estas, nuestras grandes personas del ocaso quienes, a causa de este microscópico enemigo, han visto llegar la noche de sus vidas antes del tiempo que esperábamos. A base de eso, el miedo se arraiga en mi corazón al estar consciente de que la salud y la vida de una de mis columnas depende totalmente de mis decisiones y acciones durante esta emergencia. Por eso, por ti, por ellos(as) y por el mundo, quédate en casa”.

(Suministrada/Ashley A. López Velázquez)

Ashley A. López Velázquez

“La misma hora, el mismo lugar pero, sin gente. Los días ya no son los mismos. Por ahora toca estar ausentes. Pero, volveremos a salir llenos de salud, esperanza, amor y cálidas sonrisas”.



Sources: metro.pr

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