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Gorka Bidaurrazaga se aparta de los banquillos

Gorka Bidaurrazaga se aparta de los banquillos


«Hace poco sufrí un ictus, me estoy recuperando bien, toca dejar el futbol y cuidarme. Agradecer a todas las personas con las que he convivido en la SD Deusto, cuerpo técnico, plantillas, directiva, colaboradores y sobre todo Asier Truji, gracias por hacer de mi un tomatero más», desliza Gorka Bidaurrazaga, que anuncia, como estaba previsto, que se orilla de su función de primer entrenador del Deusto.

Su intención versa en sanar totalmente de dos acontecimientos que le han lastrado en un último año muy duro en la vida del exleón. Un grave accidente de circulación en el puente de Rontegi, del que la robustez de su coche le salvó ante el embestida de un camión, y un ictus unos meses después. Bastante recuperado ya, toma la decisión, sin embargo, de darse un tiempo de sosiego antes de retomar su actividad deportiva. Necesita un respiro para resetearse. Su segundo técnico, Aritza Escandón, asume las riendas del Deusto como hizo las últimas jornadas antes del confinamiento en el Grupo IV de la Tercera División.

Bidaurrazaga siempre ha declarado que el fútbol le «encanta», que supone «una pasión», por lo que volverá a los banquillos más fortalecido, con la mente limpia e ilusiones renovadas. No ha dudado en las últimas temporadas en perseverar a la hora de compaginar su trabajo profeesional con sumerirse en su pasión por los banquillos, con el sacrificio de tiempo y familia que apareja.

Como jugador, fue un delantero zurdo que militó por media España en las filas de Lleida, Badajoz, Elche, Gimnástica y Cacereño, y ya enfundando en el chándal de entrenador, transitó y se formó por las inferiores de la SD Leioa, Apurtuarte, Juvenil Nacional del Athletic y Retuerto, de la División de Honor territorial. En verano de 2017 asumía las riendas del Deusto como sustituto de Aitor Calle, ahora renovado en el Haro en Segunda B.

Antes, en junio de 2015, Junto a Gontzal Suances, entonces al frente del Basconia, fue uno de los damnificados con la revolución de Lezama decretada por el entonces director deportivo, José Mari Amorrortu. Bidaurrazaga entrenaba al Juvenil Nacional rojiblanco y se despidió con una sentida misiva del club de sus amores. «Entiendo que, como en la vida, unos vienen y otros van, por eso desear mucha suerte a los nuevos técnicos del Athletic y darles un pequeño consejo: sed vosotros mismos y disfrutad de la experiencia», deslizaba corroborando su carácter afable.

El pasado verano estuvo en las quinielas de entrenar al Basconia con el desembarco de Rafa Alkorta a la dirección deportiva, aunque el elegido fue finalmente Patxi Salinas. Gorka Bidaurrazaga siguió en el Deusto y ahora hace un alto en el camino para impulsarse de nuevo. Será por poco tiempo.



Sources:
sport.es
elcorreo.com

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