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Dueños de salones de belleza encaran el reto de reabrir ante la realidad del COVID-19

Dueños de salones de belleza encaran el reto de reabrir ante la realidad del COVID-19


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La alegría se mezclaba con un poco de tensión en la mañana de ayer en Abraham Hair Salon & Spa, Nick André Salón y Miranda Beauty. No era para menos. Y es que, después de 10 semanas de permanecer cerrados, los salones de belleza se unieron a otros comercios que retomaron sus operaciones como parte de la segunda fase de la reapertura de la economía luego de que declarara una cuarentena a consecuencia del COVID-19.

Abraham Rohena reabrió sus dos salones de belleza -ubicados en Caparra Gallery y City View Plaza en Guaynabo- con la esperanza de darle un buen servicio a su amplia clientela y que sus empleados tengan una fuente de ingreso.

“El libro de citas abrió desde la semana pasada, y le dimos prioridad a quienes se quedaron sin citas en la semana del 16 de marzo, cuando se anunció el cierre”, expresó Rohena.

Este fue el mismo escenario que vivieron Sandra Miranda y Nick André en sus respectivos salones de belleza.

“Cuando pusieron las fotos en las redes diciendo que llamáramos, rápido saqué mi cita. Vine a recortarme y a hacerme el color. Estoy súper contenta”, destacó Pinky Tirado, una de las primeras clientas de Nick André en la mañana de ayer.

Ese agradecimiento de la clientela ante la reapertura era algo que se percibía en los tres salones. A primera hora ya Abraham Hair Salon & Spa de Caparra se encontraba lleno en la capacidad permitida. Judith Lebrón fue una de las primeras en llegar para hacerse corte, retoque de color y secado de cabello “porque no es lo mismo que hacerlo en casa”.

“Cuando oí que dijeron que iba a liberar los ‘beauties’ llamé al peluquero que me atiende para sacar cita. Los cambios que han hecho son bien positivos. Se ve la limpieza y la distancia. Me siento segura viniendo porque entiendo que las previsiones que han tomado son buenas”, expresó Lebrón.

Como parte de los nuevos procedimientos en los salones solamente se atiende por cita previa.

Estricto protocolo

Como fue ordenado por la gobernadora Wanda Vázquez Garced, los salones de belleza seguían un protocolo muy riguroso que incluye la toma de temperatura al cliente y la aplicación de desinfectante de manos en la puerta de entrada. Inclusive, en Nick André Salón se aplica un desinfectante en la suela de los zapatos.

Además, tanto clientes como empleados tienen que utilizar mascarilla. En algunos casos se recurre a protectores plásticos para el rostro y los guantes son elementos requeridos. En las áreas de recepción y manicura se colocaron divisores en plástico transparente que deja espacio solo para las manos.

Las áreas se desinfectan entre un cliente y otro y también algunos salones han comenzado a utilizar batas desechables.

“Para mí es importante tener medidas de higiene y seguirlas al pie de la letra porque tengo una gran responsabilidad con mis clientes, mis empleados y con mi familia. La salud es lo más importante en este momento”, señaló Nick André.

Pero el estricto protocolo ha significado un gran reto y es algo en lo que coinciden los propietarios y administradores de los salones visitados.

“El salón siempre ha tenido un protocolo estricto de higiene, pero ahora eso se convierte en lo más retante. Durante las semanas que los salones estuvieron cerrados, nosotros estuvimos preparándonos para este momento, pero el costo y la disponibilidad de artículos como los desinfectantes ha sido nuestro gran reto”, comentó Yova Ferrol, administrador de Nick André Salón, ubicado en el complejo Ciudadela, en Santurce.

El alza de los costos de muchos productos de uso común en los salones ha llegado a triplicarse, explicó Yamil Arocho Miranda, administrador y peluquero de Miranda Beauty, en Condado.

“La semana antes que cerráramos ya nosotros estábamos aumentando las medidas de higiene, que ya de por sí en nuestro salón son estrictas. Nosotros siempre hemos tenido nuestras lavadoras, el aire utiliza filtros industriales y desinfectamos todos los metales en un horno especial. Pero queríamos prepararnos porque eso es algo que mami (Sandra Miranda, propietaria de Miranda Beauty) siempre nos ha enseñado. El escenario que nos encontramos y es lo que para mí ha sido el impacto más fuerte, es que el precio de los artículos que ya comprábamos se triplicó”, comenta Arocho Miranda.

Espacio reducido

Otro gran reto al que se enfrentan los dueños de peluquería en este nuevo escenario mundial es la directriz de mantener distanciamiento social que los ha llevado a tener que utilizar prácticamente la mitad del equipo con el que trabajaban antes de la pandemia. La mayoría de los salones ha hecho turnos de trabajo para que todos sus peluqueros puedan generar un sueldo, pero esto también representa una merma en los ingresos.

“Estamos en el proceso de aprendizaje, de conocer cómo garantizar un buen servicio. Antes podíamos trabajar con tres personas a la vez, ahora nos vemos limitados a trabajar con una persona a la vez”, destacó Rohena, quien usualmente recibía a cerca de 500 personas a la semana en sus salones.

Según el peluquero, ese es el gran reto al que se enfrentan los negocios dedicados a la belleza, a tener mucha demanda pero grandes limitaciones en la manera como administran su tiempo y espacio.



Sources: metro.pr

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