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Puerto Rico

Adriana Díaz y André Curbelo son una generación de atletas que apunta a continuar el legado de los pasados 50 años

Adriana Díaz y André Curbelo son una generación de atletas que apunta a continuar el legado de los pasados 50 años


El futuro del deporte puertorriqueño luce promisorio y en buenas manos, con buenas expectativas de prolongar el legado que en las pasadas cinco décadas dejaron figuras de renombre.

Entre los rostros del futuro, sobresale la tenismesista utuadeña Adriana Díaz, quien, con apenas 19 años, se ha colocado entre las mejores 20 jugadoras del mundo en un deporte históricamente dominado por los asiáticos.

De la mano de Díaz, el tenis de mesa se ha insertado en la conversación deportiva en la isla.

Otro de los rostros con mayor proyección es el del armador André Curbelo, quien se abre paso en el baloncesto, un deporte que ha traído gloria al país desde el pasado siglo. Y el propio Curbelo ya tiene un capítulo en esa historia, al formar parte de la Selección Sub-17 que ganó la medalla de bronce en el Campeonato Mundial de esa categoría, en el 2018, en Argentina.

Por esos logros a tan corta edad, Díaz y Curbelo lucen como dos de los atletas con mayor potencial entre la cantera de talento puertorriqueño que viene subiendo en distintos deportes.

El Nuevo Día conversó con ambos para que opinaran sobre cómo ven el futuro del país en el deporte.

“El deporte en Puerto Rico es muy importante. Cuando hay eventos, la gente se une y se olvida de los problemas que tenemos como país. Se ríe, se goza… El deporte tiene que seguir siendo importante. Es algo que ayuda a todos. Muchos atletas inspiran a los niños a practicar deportes, o simplemente a sobresalir en la vida”, contestó Díaz, señalando a la pasión del fanático puertorriqueño como un indicio de que el deporte en la isla continuará con un lugar relevante en la sociedad.

Puerto Rico, pese a ser una isla de menos de 4 millones habitantes, ha producido en años recientes atletas capaces de brillar en los escenarios más importantes. Por ejemplo, el vallista Javier Culson, medallista de bronce de las Olimpiadas Londres 2012 y dos veces subcampeón mundial en los 400 metros con vallas; la tenista Mónica Puig, con su histórica primera medalla de oro para Puerto Rico en unos Juegos Olímpicos (Río 2016); y José Juan Barea, capaz de llegar al baloncesto de la NBA a pesar de su estatura de seis pies, y quien fue pieza importante en la conquista del único campeonato de la historia de los Mavericks de Dallas en 2011.

¿Qué debe hacer Puerto Rico para seguir produciendo atletas de ese calibre? A juicio de Curbelo, será de suma importancia que los atletas comiencen a entrenar más y a jugar menos mientras se encuentran en desarrollo en categorías menores.

“Yo digo que para sacar a alguien así (de ese calibre), tiene que haber alguien que tenga hambre todos los días, que quiera entrenar mucho. En Puerto Rico se juega mucho y se entrena poco. Muchos atletas juegan voleibol de la escuela, después tienen un juego de básquet y después tienen otro de voleibol. Y el atleta se gasta mucho y muy rápido. Tiene que haber más entrenamiento y más desarrollo que juego”, opinó Curbelo, de 18 años, y quien se fue de Puerto Rico con apenas 14 años para estudiar y continuar su desarrollo baloncelístico en la Long Island Lutheran High School.

Curbelo está próximo a comenzar, en agosto, en la Universidad de Illinois, un prestigioso programa de División I en el baloncesto de la NCAA.



Sources: metro.pr

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