fbpx
Puerto Rico

El cierre de la economía por la pandemia deja casi sin opciones laborales a miles de familias indocumentadas

El cierre de la economía por la pandemia deja casi sin opciones laborales a miles de familias indocumentadas


Cuando se decretó el cierre forzoso de los comercios y el toque de queda, a Margarita (nombre ficticio para proteger su identidad) le quedaban $300 en su billetera.

No tenía manera de mejorar su situación. Ella es de nacionalidad dominicana y su trámite migratorio no se ha completado, por lo que no puede trabajar legalmente en Puerto Rico. Sus ingresos provienen, principalmente, de un puesto informal cocinando frituras en un negocio de comunidad donde vive en Caguas. Pero ni eso ya era una opción durante la pandemia del COVID-19.

Sus preocupaciones se han multiplicado con el pasar de las semanas. Su hijo, de 15 años, no tenía cómo completar sus clases a distancia, por lo que teme que se retrase en su educación. Pero esa, tal vez, es una preocupación menor a la de quedarse sin techo. El dueño de la vivienda que ocupa lleva semanas vociferando que, cuando termine la pandemia, va a sacar de sus hogares a todos los que no estén al día en el pago de la renta.

Margarita, quien ha vivido la mayor parte de su vida en Puerto Rico, ya estaba atrasada en sus pagos cuando empezó la cuarentena.

“La preocupación mía ahora mismo es tener algo para comer y pagar mi hogar, para estar tranquilos con un techo. Se van juntando los meses, sabes. Antes de la pandemia, debía $2,000 y ahora se están juntando más. Esto no me deja dormir. Yo he bajado de peso. No como ni nada, dándole mente a los problemas, a la deuda y esta enfermedad”, dijo.

“A nosotros tampoco nos dan los incentivos. Como no tenemos seguro social, no cualificamos para nada de eso”, agregó.

Como ella, hay miles en una situación de indefensión debido al cierre económico y el toque de queda decretado para evitar la propagación del virus SARS-CoV-2, que produce el COVID-19. Según estimados del Censo, para 2018, en Puerto Rico, había 22,995 personas bajo niveles de pobreza que nacieron fuera de la isla o de Estados Unidos y no se habían naturalizado. Se desconoce cuántos de estos tienen un estatus de residente permanente, lo que les permitiría acceder a algunos programas de beneficencia económica.

Esta cifra, sin embargo, podría estar subestimada, y por mucho. Según el Censo, la mayoría de los inmigrantes sin documentación migratoria en Puerto Rico proviene de la República Dominicana.

José Rodríguez Pérez, presidente del Comité Dominicano de Derechos Humanos, indicó que ellos estiman que, en la isla, viven entre 200,000 y 250,000 dominicanos, de los cuales entre el 20% y 25% no tiene acceso a salvaguardas económicas, como el Programa de Asistencia Nutricional (PAN) o los incentivos aprobados específicamente por la crisis económica que desencadenó la pandemia.

“Esos no cualifican para nada”, dijo Rodríguez Pérez.

En el caso de Margarita y su hijo, el hambre se ha aliviado un poco con los alimentos que han recibido del propio Comité, organismo que, en estos días, ha estado trabajando más canalizando alimentos para los desamparados que como centinela de los derechos humanos.

“Ya no tengo dinero para la compra. Lo que tengo de comida es lo que me han dado. Cuando comenzó la pandemia, tenía 300 pesos y ya gastamos todo en comida. La ansiedad nos está matando. Esto da un estrés que uno se vuelve loco”, lamentó la mujer, que pasa parte de sus días llamando a organizaciones comunitarias y al Banco de Alimentos para ver si puede conseguir una compra que le dure una semana adicional.

“Lo que se reparte no es suficiente”, dijo Romelinda Grullón, directora y fundadora del Centro de la Mujer Dominicana en Puerto Rico, al ilustrar la vulnerabilidad de este sector de la población. “Son personas que están indocumentadas en su gran mayoría. No tienen derechos a recibir ayudas porque, en su mayoría, son fondos federales restringidos. Muchos han perdido su trabajo, especialmente las mujeres insertadas en el servicio doméstico. Es bien difícil. Hay mucha gente pasando hambre”, indicó.

La desesperación puede ser aún peor cuando la situación se combina con patrones de violencia en el hogar, problema que se ha agudizado desde que comenzó la cuarentena, explicó Grullón.

“Son situaciones bien fuertes y desesperantes”, dijo. “Yo diría que como seis de cada 10 mujeres indocumentadas están pasando hambre porque no tienen fuente de ingresos para alimentos. También, hay otros gastos de agua, luz, y vivienda que no pueden cubrir”, sostuvo.

Para colmo, la población bajo más estrés económico suele ser la más afectada por esta nueva cepa de coronavirus, tal como se ha reportado en ciudades como Nueva York y Chicago. Se estima que, en EE.UU., esto se debe, en parte, a que las personas de escasos recursos económicos se ven obligadas a exponerse con más frecuencia que otros grupos sociales, y acudir o hasta trabajar en lugares donde se exponen al virus.

Del mismo modo, muchos viven sin acceso aservicios médicos, aunque ningún hospital puede negarles servicio si se sienten mal.

Todo este escenario se mitiga un poco con las ayudas que individuos y diversas organizaciones públicas, privadas y sin fines de lucro han distribuido entre distintos sectores de la población. Por ejemplo, Grullón indicó que su organización ha recibido comestibles y ayuda de varias organizaciones como la Hispanic Federation, Supermercados Selectos, la Coordinadora Paz para la Mujer y de individuos, para ser repartidos entre las familias más necesitadas en la pandemia. Rodríguez Pérez, quien ejecuta en estos tiempos reparticiones similares desde hace cuatro semanas, indicó que han recibido también ayudas del Banco de Alimentos de Puerto Rico y de otros comercios locales.

Indicó que esta situación no solo está afectando a las personas en la isla, sino que sufren las familias de los indocumentados en el país de origen, puesto que muchos de los trabajadores separan parte de los fondos que generan para ayudar a sus allegados.

“Todo lo económico se ha detenido. No solo para ellos, sino para sus familias en Dominicana”, sostuvo Rodríguez Pérez. “Somos una comunidad que está desprovista de ayuda económica también de nuestro gobierno, a pesar de la importancia que tenemos en la economía. Son más de $8,000 millones que recibe (la economía) Dominicana en remesas”, resaltó.

De hecho, para marzo, cuando se iniciaron muchas de las restricciones de movimiento actuales, las remesas familiares se redujeron en 21% en comparación con el mismo mes el año anterior, según el Banco Central de la República Dominicana.

La situación es similar en otros países. A mediados de abril, el Banco Mundial estimó que las remesas alrededor de todo el mundo se reducirán en un 20% como consecuencia de la pandemia del COVID-19 y las medidas de confinamiento para evitar la propagación de la enfermedad. La caída proyectada, que será la más abrupta de la historia reciente, se debe -en gran parte- al desplome de los salarios y el empleo de los trabajadores migrantes, que suelen ser más vulnerables a la pérdida de puestos de trabajo y de salarios durante las crisis económicas de los países que los albergan, sostuvo David Malpass, presidente del Banco Mundial, en una comunicación pública en abril.

“Las remesas son una fuente de ingresos vital para los países en desarrollo. La recesión económica actual provocada por la COVID-19 está afectando gravemente la capacidad de enviar dinero a los hogares de origen y, por eso, es aún más urgente que acortemos el tiempo que llevará la recuperación para las economías avanzadas”, dijo Malpass.

“Hay que hacer algo porque esto va a seguir. No sabemos cuándo esto va a terminar ni cuándo se reactivará la economía. Nadie sabe eso. Esto puede tener un gran impacto. Es impredecible”, expresó, por su parte, Grullón.



Sources: metro.pr

Related posts

Baja la producción de carne importada y su disponibilidad

admin

Cierran centro de transplante de Auxilio Mutuo luego de que varios empleados dieran positivo al coronavirus

admin

Familias boricuas en Florida buscan refugio ante el paso cercano de Dorian

admin

Leave a Comment

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.