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El golf que viene con las nuevas reglas de la PGA

El golf que viene con las nuevas reglas de la PGA


En plena cuenta atrás para que Texas reciba el primer torneo profesional masculino el 11 de junio (Charles Schwabb Challenge), la PGA ha avanzado la normativa que regirá en su calendario del circuito americano hasta nuevo aviso. El protocolo se concentra en un documento de 37 páginas que esta semana han recibido los jugadores con tarjeta en vigor para la campaña de 2020, entre ellos los españoles Jon Rahm, Sergio García y Rafa Cabrera, más los seguidores del Tour Champions (veteranos) y del Korn Ferry, la segunda división para la que cuenta con derechos parcial el bilbaíno Samu del Val.

No hay nada que llame excesivamente la atención, pero el repaso a las restricciones y modificaciones da pie a imaginarnos el nuevo golf que está a la vuelta de la esquina, con significativas diferencias respecto al que dejamos atrás en el The Players de marzo. El epicentro de todas las decisiones radica en el distanciamiento social y la seguridad de los controles sanitarios para evitar contagios. Por ejemplo, quienes jueguen en Fort Worth en el citado torneo de regreso deberán someterse a los controles de la COVID-19 desde su misma llegada a la ciudad texana y antes de poder acceder a las instalaciones del campo. Todo ello siguiendo la pauta de un plan desarrollado por Harvard Medical School.

Tampoco se disputarán hasta nueva orden los Pro-am que cada torneo dedica a acciones sociales y de caridad

Habrá tres controles. Un cuestionario exhaustivo, la toma de temperatura y el test PCR. En caso de producirse algún positivo se procederá al aislamiento inmediato del sujeto durante diez días, encargándose la PGA de sus atenciones y cuidados. Para abandonarlo deberá dar negativo, pasado ese tiempo, en sendos controles separados por 48 horas.

Ya en el campo, además del uso de geles desinfectantes, estarán prohibidos los apretones de manos y palmadas, los caddies llevarán constantemente mascarillas, voluntario el uso en el caso de los jugadores. Se les verá más distanciados y corresponderá a los propios golfistas extraer y devolver los palos de la bolsa. Al menos durante las cuatro primeras citas que se mantienen en el calendario no habrá público y tampoco se disputarán los Pro-am hasta nueva orden. Se trata de torneos solidarios que se suelen jugar los martes o miércoles previos a cada evento, en el que mediante el pago de una suma un jugador amateur puede hacer un recorrido junto a un profesional.

También será distinta la distancia de los golfistas en los eventos del circuito americano porque no podrán estar acompañados en el campo por ningún familiar y limitarán a una persona las labores de instructor, entrenador o intérprete. Los torneos normales serán cubiertos por un máximo de 40 periodistas ‘in situ’ -se espera un incremento en el caso de los ‘Majors’ y Mundiales- y el consejo es que los golfistas se alojen en hoteles designados, de los que no saldrán para comer o cenar fuera. La PGA montará vuelos chárter entre eventos a los que sólo se podrá acceder pasando las 24 horas previas otro control del COVID-19. En cada cita se moverán un total de unas 1.100 personas.



Sources:
sport.es
elcorreo.com

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