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Puerto Rico

Proponen crear arrecifes con escombros

Proponen crear arrecifes con escombros


El senador William Villafañe propuso la utilización de escombros de demoliciones, incluyendo residuos de concreto, para el “desarrollo y restauración” de arrecifes, una idea que es rechazada por expertos en el tema. Incluso, el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) expresó “muchísimas preocupaciones” en torno a la medida y recomendó que sea enmendada.

En entrevista con El Nuevo Día, Villafañe admitió que no consultó con académicos ni grupos ambientales o conservacionistas antes de radicar, el pasado 21 de abril, el Proyecto del Senado 1568.

Indicó, en cambio, que sometió la legislación tras una conversación con el ayudante general de la Guardia Nacional, José Reyes, quien le advirtió sobre las “miles de toneladas” de escombros que se han generado y seguirán produciéndose por la demolición de estructuras dañadas a causa del huracán María, en 2017, y los terremotos de principios de año.

“Si no se buscan opciones de reciclaje para esos escombros, van a terminar ubicándose en nuestros vertederos, que ya tienen una vida útil limitada”, dijo.

“También, observamos algunos proyectos cercanos, como en la isla de Granada, en la que han reciclado concreto para establecer arrecifes artificiales”, agregó.

Villafañe sostuvo que, si su proyecto se convierte en ley, ayudaría a restaurar arrecifes existentes y desarrollar nuevos para “aminorar” la erosión costera y “fomentar” la vida marina. Mencionó que áreas como Ocean Park en San Juan y la costa de Rincón “podrían beneficiarse”.

Señaló, además, que su medida “está en sintonía” con el plan de recuperación y reconstrucción post-María, en el que se propone impulsar la “economía biomarina”. Según Villafañe, de los fondos del Programa de Subvención en Bloque para el Desarrollo Comunitario para la Recuperación ante Desastres (CDBG-DR) que se recibirían, una partida podría destinarse al reciclaje de escombros mediante el desarrollo de arrecifes.

El Proyecto del Senado 1568 establece que al Programa para la Protección, Conservación y Manejo de los Arrecifes de Coral, adscrito al DRNA se le añadirían las funciones “fomentar y auspiciar el desarrollo y restauración” de estos ecosistemas “mediante el reciclaje de residuos generados por demoliciones”.

Se indica, asimismo, que el secretario del DRNA deberá “procurar que todo proyecto de demolición público o privado provea, prioritariamente, al Programa los residuos útiles para el desarrollo y restauración de arrecifes”; y “promover el establecimiento de alianzas público-privadas, cooperativas y empresas dedicadas al desarrollo, restauración, protección, preservación y conservación de los arrecifes de coral”.

También, se estipula que el Centro de Coordinación de Excavaciones y Demoliciones, adscrito al Departamento de Transportación y Obras Públicas, comunicará, dentro del plazo de 24 horas de recibida, toda solicitud de demolición al Programa. “Los operadores de demolición estarán obligados a ofrecer, con carácter prioritario, los residuos reciclables de cada demolición a dicho programa”, se indica.

Aunque en el proyecto no se menciona, Villafañe dijo que “lo idóneo sería” que el DRNA y las “organizaciones con algún tipo de interés en la protección de los arrecifes” sean los que certifiquen que los escombros que se usarían no están contaminados ni harían daño al ecosistema.

“No va a ayudar”

En opinión de Miguel Canals Silander, director del Centro de Ciencias Oceánicas Aplicadas e Ingeniería Oceánica de la Universidad de Puerto Rico (UPR) Recinto Universitario de Mayagüez, el proyecto de Villafañe falla al omitir que “el problema principal” con los arrecifes sumergidos y artificiales no es el material con el que se hagan, sino los costos, permisos y estudios para garantizar que cumplen con las leyes ambientales federales y estatales.

“Este proyecto no va a ayudar a acelerar nada. No estoy convencido de que usar material de demolición va a ser más barato que las piedras de una cantera, porque lo caro es el acarreo y el uso de maquinaria pesada. En otras jurisdicciones, esto se ha tratado y no ha funcionado. No es una práctica común… el Cuerpo de Ingenieros (del Ejército de Estados Unidos) no la usa”, dijo.

Canals Silander, quien es doctor en ingeniería de costas, opinó que “es obvio que el proyecto no se consultó con ningún perito”, por lo que recomendó que sea retirado. Sugirió, asimismo, que se cree un “consejo de expertos” en temas de arrecifes de coral para que se impulse legislación que “verdaderamente atienda el problema de erosión de costas y contribuyan a la salud de los corales”.

Siguiendo la misma línea, el biólogo marino Edwin Hernández, quien es profesor e investigador en el Departamento de Ciencias Ambientales de la Facultad de Ciencias Naturales de la UPR Recinto de Río Piedras, declaró que, aunque el proyecto de Villafañe “parece bien intencionado, no hace sentido”.

“Es muy incorrecto pensar que, con lanzarle escombros a un coral, vas a restaurar el arrecife. Eso no es una solución de restauración. Y no digo que los arrecifes artificiales sean malos. Pueden ser una estrategia valiosa, pero equiparar eso a la restauración ecológica de un arrecife es un error”, aseveró.

Hernández dijo que el Proyecto del Senado 1568 “cambia el espíritu” de la Ley para la Protección, Conservación y Manejo de los Arrecifes de Coral en Puerto Rico de uno conservacionista a uno de manejo de residuos sólidos. “Me preocupa que se modifique la ley para darle ese reenfoque. La prioridad debe ser rehabilitar con corales vivos, que son los que de forma natural van a seguir creciendo y multiplicándose. Si eso no funciona, entonces podrían considerarse los arrecifes artificiales, pero no pueden ser la punta de lanza de una estrategia de restauración ecológica”, enfatizó.

Por su parte, el director del Programa de Manejo de la Zona Costanera del DRNA, Ernesto Díaz, indicó que la agencia “examinó en detalle” el proyecto de Villafañe y tiene “muchísimas preocupaciones”.

Dijo que, en principio, el DRNA “apoya el objetivo” de que los escombros no acaben en vertederos. Resaltó, no obstante, que su sumersión en el fondo marino conlleva un riguroso proceso de cumplimiento ambiental federal y estatal.

“Nuestra recomendación sería que se separe el hormigón y se use para otros propósitos, como relleno, y que también se separe el metal. Que esos escombros los reutilicen y reciclen… que los demuelan, trituren y separen. Que garanticen la calidad del hormigón y, si luego lo queremos para protección de costas, que se usen moldes para un peso, tipo de oleaje y lugares específicos”, precisó Díaz.



Sources: metro.pr

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