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Frío en cuarentena: advierten que el mayor uso de estufas podría disparar las facturas de gas

Frío en cuarentena: advierten que el mayor uso de estufas podría disparar las facturas de gas



Por la mañana, con 2 o 3 horas de estufas alcanzaba. Luego los grandes salían a trabajar, los más chicos se iban a estudiar, y el hogar quedaba vacío. Recién al caer el sol, cuando todos volvían, la calefacción se prendía otras 4 o 5 horas, continuas o en tramos, para templar el hogar hasta el día siguiente. A veces más, a veces menos, eso era lo habitual en Buenos Aires durante los meses más fríos. Y ya así las facturas de gas del invierno, tarifazos mediante, resultaban pesadas para el bolsillo. Pero este año la pandemia de coronavirus cambió totalmente el escenario.

En medio de la cuarentena -con escuelas y universidades cerradas al menos hasta julio, múltiples comercios e industrias sin actividad y muchísimo home office-, las bajas temperaturas hallan a las familias con varios miembros todo el día en casa, todos los días, y con la lógica necesidad usar las estufas más que lo habitual. Algo que, según expertos, podría tener un fuerte y masivo impacto en el bolsillo.

“En la primera parte de la cuarentena no eran esperables cambios significativos en los consumos energéticos de los hogares, en gran parte porque fueron meses particularmente templados en gran parte del país, y no fue necesario el uso de calefacción ni refrigeración. Sin embargo, desde mediados de mayo, y con el pronto advenimiento del invierno, esta situación puede cambiar drásticamente”.

Esta es, en resumen, la advertencia que surge de un paper técnico al que accedió Clarín, titulado Consumos energéticos en tiempos de cuarentena. El trabajo fue hecho en la Escuela de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), donde llevan varios años “radiografiando” el uso hogareño de la energía en la Ciudad y el GBA, a partir de datos macro, encuestas y mediciones en viviendas representativas.

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“Si estamos más en el hogar al llegar el frío, es previsible que debamos usar más la calefacción. Y hay que tener mucho cuidado porque, si prendemos las estufas varias horas más, los costos se pueden disparar”, alerta Salvador Gil, físico especializado en consumos de energía y autor de la investigación. ¿Pero en qué medida podrían crecer? Eso, justamente, buscó el ejercicio teórico.

El experto enfocó su análisis en el gas, por ser el recurso más usado y cuya demanda más salta con el frío. Habitualmente, explica, cerca del 56% del gas que consume un hogar en el año se destina a la calefacción, y casi todo ese uso se concentra entre mayo y septiembre, con un pico en julio.

Así, para empezar, en la Unsam proyectaron cuánto debería pagar en los próximos meses por el gas un hogar medio típico del Área Metropolitana de Buenos Aires -con 3 o 4 integrantes- si su consumo de gas sólo fuera igual al del año pasado, que tuvo temperaturas moderadas.

Con las tarifas actuales, eso arrojó boletas hipotéticas de $ 1.983 para mayo, $ 2.515 para junio, $ 3.991 para julio, $ 3.411 para agosto y $ 2.159 para septiembre. De media, entonces, pagarían $ 2.800 mensuales, lo que multiplica por 3,3 lo abonado entre enero a abril ($ 860 en promedio).

Con las estufas a pleno, el medidor corre y corre. Y se puede generar una deuda pesada de afrontar en plena crisis. (EFE)

Ahora bien, en el mismo escenario térmico, si el “efecto cuarentena” hiciera crecer el uso de las estufas un 25% (por ejemplo, de 7 horas diarias a casi 9), el costo del gas de los meses más fríos ya saltaría a $ 3.300 mensuales para ese hogar típico de acá a septiembre (3,8 veces el de los meses cálidos). Si en cambio la calefacción se prendiera un 50% más (pasando a 10 horas y media al día), eso llevaría los cargos mensuales a $ 3.800 (4,4 veces los del verano).

¿Y si las estufas se usaran el doble que el año pasado? Por ejemplo, 14 horas diarias. Allí, según el ejercicio, el hogar típico pagaría unos $ 4.800 por mes por el gas entre mayo y septiembre, con un pico de $ 7.100 en julio. Los costos, en este escenario, multiplicarían por 5,5 el promedio de enero a abril.

Todo esto supone, en línea con lo previsto hasta julio por el Servicio Meteorológico Nacional, que las temperaturas estarán el línea con lo normal para la época e incluso que podrían ser algo más benignas. Pero si el invierno llegara a ser más crudo, advierten, los valores podrían ser más altos. Aclaran, igualmente, que las estimaciones deben tomarse “con mucho cuidado”, por lo difícil que es hacer proyecciones en un contexto tan atípico.

A la hora de comprar un equipo nuevo, aconsejan elegir las que tienen termostato. (Archivo)

“En cualquier caso, lo mejor que pueden hacer los usuarios es tomar conciencia y tratar de racionalizar al máximo sus consumo”, agrega Gil.  Ahora más que nunca, según el especialista, es clave cuidar la aislación de los ambientes bloqueando con burletes las grietas y hendijas, y cerrando a la noche las cortinas y persianas de madera. Y si se recambian los artefactos, elegir siempre los más eficientes, con clase A o superior de eficiencia energética.

Otras pautas de ahorro, publicadas por la distribuidora Naturgy, incluyen calefaccionar sólo los ambientes donde haya gente y a no más de 18°, usando los termostatos y sin abrir ventanas para bajar la temperatura. “Estufas y radiadores no deben ser tapados con cortinas ni con muebles. Así se evitan accidentes y se mejora el aprovechamiento calórico”, concluyen.

Los que consuman más pagarán una parte en tres cuotas

Los usuarios residenciales de gas que en los próximos meses gasten mucho más energía que en años anteriores se verán beneficiados por una medida excepcional, dictada en el marco de la cuarentena, que les permitirá abonar más tarde y en tres cuotas ese consumo adicional.

Como el personal de las distribuidoras que solía ir casa por casa anotando el estado de los medidores no ha sido hasta ahora exceptuado del aislamiento, el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) dispuso el 29 de abril que, en los 60 días siguientes, las facturas de gas se estimen según “el menor registro de consumo correspondiente al mismo periodo de 2017, 2018 y 2019”.

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Según dispuso el organismo, cuando termine la cuarentena y la empresa pueda volver a leer medidor, la diferencia entre el gasto estimado y el real deberá ser compensada. Si allí surge que el usuario pagó de más, la distribuidora deberá reintegrar el importe en la factura siguiente.

Pero, en el caso -mucho más probable- de que el cliente haya pagado menos de lo debido, el saldo podrá abonarse en tres pagos “recién a partir de las facturas de octubre”, según explicó Federico Bernal, el interventor del Ente. “Cuidaremos así que no tengan ninguna recarga en las facturas de mayor consumo, como son las de invierno”, agregó.

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Sources:
clarin-com

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