fbpx
Puerto Rico

Movido el primer día de reapertura comercial tras cierre por el coronavirus

Movido el primer día de reapertura comercial tras cierre por el coronavirus


Tras siete semanas cerrados debido a la pandemia del COVID-19, el primer día de la reapertura para algunos comercios estuvo bien movido. Los clientes se tiraron a la calle con sus mascarillas puestas, y esperaban pacientemente en fila para entrar a los establecimientos.

Aunque supermercados, farmacias y gasolineras se han mantenido en operaciones desde que inició el toque de queda el lunes, 16 de marzo ayer entró en vigor la nueva Orden Ejecutiva que flexibilizó el toque de queda y permitió que otros comercios, como ferreterías, lavanderías y gomeras, o así como servicios de ingeniería, contabilidad, bienes raíces, instituciones financieras y negocios de jardinería ornamental operaran de lunes a viernes, aunque con cita previa. Otros comercios han reabierto antes y han adoptado medidas de higiene y seguridad.

En un recorrido que hizo El Nuevo Día por varios establecimientos de Bayamón y Guaynabo observó mucho tráfico en las carreteras y algunos estacionamientos de centros comerciales bastante llenos.

“Este es mi paseo, mi ‘hobby’. Yo he salido a comprar casi todos los días”, expresó la enfermera Flor Pérez, mientras caminaba hacia su auto en Walmart en Plaza del Sol en Bayamón, donde compró un acondicionador de aire de 12,000 BTU.

“No tuve que esperar en fila, me dejaron entrar rápido porque enseño la identificación de enfermera”, sostuvo. Mientras, un centenar de clientes aguardaban en pleno sol para entrar a la megatienda.

Esa era la segunda compra que Pérez hacía ese día en Walmart. “Me gusta el orden que hay aquí. Mira, en el carro tengo lo que compré orita: un trimmer, tres bromelias pequeñas y una grande, porque don Felipe, el encargado de Jardinería (en esa Walmart) las cuida bien. Compré también agua, pampers y otras cosas”.

Blanca Fernández se allegó también a Walmart, en su caso para comprar los regalos del Día de las Madres. “Esta es la primera vez que vengo de compras, aparte de ir al supermercado, desde que empezó la cuarentena”, dijo al confesar que sentía temor a contagiarse.

“Tengo un poquito de miedo, pero tengo un carné de impedido, lo mostré y me dejaron pasar. Si tenía que esperar esa fila tan larga, me iba”, expresó Fernández, quien indicó que al entrar le echaron desinfectante en las manos. Compró orquídeas y una canasta de helechos.

Iván Báez, director de Asuntos Públicos y Gubernamentales de Walmart Puerto Rico, indicó que el gentío ayer en las tiendas obedeció a que comenzó a llegar el cheque de los $1,200 y a que los lunes va más gente porque el domingo los comercios están cerrados. “No podemos pensar que esto del COVID-19 pasó. Hay que comprar de manera ordenada y se sale si hay necesidad”, opinó.

Pep Boys y Home Depot estaban abiertos también. Este último no deja entrar clientes a la tienda y solo atienden a los que hayan pedido por internet.

El contratista Rolando Rivera quien ha puesto tres órdenes desde el pasado lunes en Home Depot, ayer fue a buscar la última de ellas. “En uno o dos días te llaman para que la pases a recoger. Traté de pedir todo lo más que pude en esta orden para recoger el material”, comentó, mientras aguardaba en el estacionamiento que llegara la hora de ponerse en turno.

“Tomamos las debidas precauciones, pero hay hijos y personas que mantener. Somos dos trabajando, nos ponemos mascarillas y guantes”, manifestó al preguntarle si teme contagiarse con el virus.

Para Fernando Colón, dueño de Nando’s Tire Services, Inc. en Bayamón, el operar bajo la incertidumbre del COVID-19 es una preocupación. “Ha sido bien difícil. Tiene uno que cuidarse, cuidar de los empleados y de los clientes. Estamos tomando todas las medidas de precaución”, señaló. Siete de ocho empleados regresaron al trabajo, uno pidió más tiempo y él lo concedió.

Explicó que se atiende por turnos, a la oficina entra un cliente a la vez, tiene desinfectante de manos y protegió el área con cortinas plásticas para separar el área de pago.

“La gente está cooperando, hacen turnos, traen su mascarilla, saben lo que les puede pasar”, dijo Colón, quien ayer tenía 55 clientes en turno, una cifra mayor a los 35 que solía atender antes. “Como estuvimos más de cinco semanas cerrados y hay movimiento de los $1,200, la gente gasta en arreglar y proteger el vehículo y cambiarle las gomas”, agregó el comerciante.

De otro lado, algunas All Ways 99 llevan días abiertas. “Puedes comprar de todo, todo está desinfectado, la caja, las canastas, la puerta. Los termómetros para tomar la temperatura a los clientes no nos han llegado, en otras tiendas sí los tenemos”, expresó una empleada que controlaba la fila en la tienda de Plaza Caparra, en la que solo permiten 12 clientes a la vez dentro del establecimiento.

Y en Pepe Ganga del Santa María Shopping Center en Guaynabo, había un letrero en la puerta que leía que las piscinas se ordenan por internet, pues en la tienda se agotaron. En la fila había una decena de personas, entre ellas una empleada de Marshalls preocupada porque aún no sabe cúando reabrirá la cadena, y otra dama que dijo que subsiste con los ahorros personales. La cuidadora Linda Galán, quien iba en busca de un abanico, indicó que sale de compras una vez a la semana desde que inició la cuarentena. “Me tengo que proteger porque soy cuidadora. Voy al supermercado Bonanza en Cupey porque te dan ‘hand sanitizer’ y te toman la temperatura. Eso me encanta y me da tranquilidad”, comentó.



Sources: metro.pr

Related posts

Cultura Profética lanza la canción “Caracoles”

admin

Teresita Fuentes rechaza la culpa por el atraso en proyecto del impuesto al inventario

admin

El virus acentúa el aislamiento de las personas sin hogar en Barcelona

admin

Leave a Comment

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.