Puerto Rico

Carmela Foods y Mi Pan Asociados se fajan para que no falten el pan ni las salchichas

Carmela Foods y Mi Pan Asociados se fajan para que no falten el pan ni las salchichas


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La experiencia con emergencias y con operar bajo estrictos protocolos sanitarios han posibilitado que las salchichas Carmela y las hogazas de Mi Pan no falten en los puntos de venta durante la pandemia de COVID-19.

Ejecutivos de Carmela Foods y Mi Pan Asociados compartieron con Negocios los ajustes operacionales que han implementado para que, hasta hoy, su personal trabaje en un ambiente seguro donde no se han reportado casos del novel coronavirus.

“Fue un reto, pero no tan difícil porque tenemos ya protocolos de buenas prácticas de manufactura, con una planta aprobada por el USDA (Departamento de Agricultura federal) y servimos al Departamento de la Defensa”, expresó Alfonso Labeaga, vicepresidente de Operaciones de Mi Pan Asociados, donde laboran 125 personas entre las tres plantas de Toa Baja, Trujillo Alto y Naranjito.

En concreto, indicó que “duplicamos las estaciones de desinfectante de manos. Tenemos controles más estrictos en el lavado de manos. La mascarilla es compulsoria. Proveemos los ‘face shields’ a todo el personal y eso nos ayuda a minimizar”.

A esto sumó que no se permiten visitas, ni siquiera de personal de otras de las plantas de Mi Pan. Solo entra el personal de su área y los carreros y clientes que vengan a buscar tienen que pasar por un cernimiento de temperatura. “Somos bien estrictos. Con tener un décima por encima de 37.4 grados Celsius, 37.5 grados, no entra”.

Por su parte, José Luis Labeaga, vicepresidente de Mercadeo, compartió que también diseñaron el plan de cómo procederán en caso de que se produzca un caso positivo al COVID-19 o se detecten síntomas entre los empleados. Informó que, hasta ahora, el único incidente ha sido que un empleado estuvo sufriendo de tos, lo despacharon con licencia de enfermedad y resultó con micoplasma.

Por lo pronto, la segregación de turnos es la medida práctica que han implementado por si se confirmara un caso, indicó Alfonso: “Si tenemos un caso positivo, eliminaríamos ese grupo de trabajo. Los otros dos, luego de desinfectar la planta, podemos trabajar con las otras personas que no tuvieron contacto con ese personal. Eso nos ayuda a poder retomar operación”.

Los ajustes han requerido una inversión de en equipo de protección de “más de $50,000 adicionales a lo que acostumbramos obtener”, precisó Alfonso, tras recalcar que la empresa no está mirando el costo como un gasto, sino como una partida esencial para la seguridad de todos.

A esta alza en costo operacional, José Luis estimó una merma de 18% en demanda desde que comenzó la pandemia, mayormente por los cierres de restaurantes y los límites en horarios de operación.

Dada la posibilidad de que alguien sin síntomas pueda ser una fuente de contagio, los empresarios indicaron que se están asesorando con expertos para ver si es una buena opción administrar pruebas a su personal.

“Tenemos la interrogante. Pruebas rápidas están dando falsos positivos o negativos y quizás es mejor que nos vayamos directamente con la prueba molecular. Estamos analizando”, abundó José Luis.

Por su parte, Manuel Coriano, gerente general de Carmela Foods, partió reconociendo el compromiso de sus empleados. “La dedicación la hemos visto ya en dos emergencias grandes en las que han estado presentes cuando se les piden ajustes de horario. Todas las salchichas salen gracias a este equipo que tiene el compromiso”, dijo. La planta, parte del conglomerado de CC1, opera en Las Piedras con 120 empleados, 80 de ellos en el área de manufactura.

En este caso, la demanda por salchichas se ha duplicado, como suele suceder en los huracanes, informó Aníbal González, director comercial de Carmela Foods. “Hemos hecho los ajustes a nivel de producción para asegurarnos que cumplimos con la demanda a nivel local y el negocio de exportación lo mantenemos saludable, porque vendemos a varios países fuera de Puerto Rico, no solo a Estados Unidos”.

Coriano indicó que esto ha requerido “incrementar los horarios de corrida. Estamos trabajando horas extra, extendiendo las horas de cada turnos y trabajando seis días”.

Como Carmela también es una planta con los estándares de USDA, solo agregaron medidas como cernimiento de temperatura y eliminar visitas, detalló Coriano. Al equipo usual de redecillas y cubrebarbas, le sumaron la mascarilla obligatoria.

“Añadimos puestos de sanitizadores y personal para higienizar las áreas comunes, perillas, áreas para comer, oficinas. En las áreas de tomar alimentos, separamos las mesas y añadimos otro local”, enumeró Coriano.

El impacto económico lo ven en gastos de horas extras y más equipos de protección. “Esperaría que el alza en volumen absorba parte de este impacto, pero no estamos escatimando en gastos. La realidad es que por la urgencia de los eventos no nos sentamos a evaluar sí o no. Buscamos la manera de que los empleados estén seguros y podamos producir la mayor cantidad de cajas disponible para nuestros clientes”, puntualizó González.



Sources: metro.pr

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