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Puerto Rico

Salud tiene lagunas en el rastreo de contactos de los fallecidos por COVID-19

Salud tiene lagunas en el rastreo de contactos de los fallecidos por COVID-19


A un mes y 12 días de la primera muerte certificada por COVID-19 en Puerto Rico, el Departamento de Salud no tiene a la mano información detallada sobre los contactos de todos los fallecidos.

En entrevista con El Nuevo Día, el epidemiólogo del Estado, David Capó, no pudo precisar si el caso de la primera víctima del virus en la isla, un hombre de 54 años fallecido el 17 de marzo, ha sido calificado como uno de posible contagio comunitario o si el hombre tenía historial de viaje.

“Ese es el caso del que no tengo mucha información”, manifestó Capó.

Respecto al hombre de 66 años, de Trujillo Alto, que falleció el 20 de marzo y que sería la segunda víctima fatal del virus, el epidemiólogo sostuvo: “Entendemos que es contacto comunitario”.

Ambos casos ocurrieron antes de la muerte de una turista italiana en la isla, que, en principio, fue reportada como la primera víctima fatal. No fue hasta el viernes cuando Capó detalló, en una entrevista con este diario, las fechas de fallecimiento de las primeras 77 víctimas del virus que se supo que el deceso de la italiana no fue el primero por COVID-19.

“Estamos asegurándonos de que todos los contactos de esas personas fallecidas hayan sido alcanzados”, aseguró Capó. “Todavía no hemos terminado el ejercicio de todas las personas en marzo”.

“En abril, sí hemos estado siendo más agresivos”, sostuvo el epidemiólogo en relación con el rastreo de los contactos de los fallecidos antes de que ocurriera el deceso. El epidemiólogo recordó que ha habido retrasos entre la fecha de muerte de una persona y el momento en que ese deceso se registra en el Registro Demográfico y el informe epidemiológico de Salud. Aseguró, además, que aun cuando exista ese retraso, una vez se identifican, se realiza el rastreo.

“Vamos hacia atrás y buscamos de esos contactos que se puedan encontrar a través de los familiares, identificar si hay alguno que tenga síntomas (del virus)”, explicó. Añadió que aun cuando no presenten síntomas, se les está recomendando a todos los que contactan completar el proceso de cuarentena. Capó describió esta tarea como “un trabajo detectivesco hacia el pasado”.

Capó también indicó que, en abril, se ha dado mayor énfasis a lo que describió como epidemiología y medicina de campo junto con la Administración de Servicios Médicos (ASEM). Ese equipo se activa en momentos en que hay situaciones de alto riesgo de contagio colectivo. En el caso de los fallecidos, por ejemplo, si después de la muerte se identifica que el deceso fue causado por elCOVID-19.

“Se ha dado el caso de que luego de un funeral, se supone que hubiera habido distanciamiento, pero en medio de las circunstancias quizás no se siguieron todas las recomendaciones y empezamos a ver un patrón de síntomas en esa familia”, manifestó. “Lo que hacemos es que si sale alguien positivo, mandamos al personal de medicina de campo, eso ha ocurrido, que llegamos a esa comunidad”.

Ese equipo también se activa en situaciones como contagios en personal de hospitales, hogares de ancianos, égidas, cuarteles de la Policía, entre otros. “Es algo que es difícil manejar por teléfono en términos de rastreo de contactos, y hay que estar allí tomando muestras e identificando los contactos directos”.

En suspenso el número de recuperados

Hasta ayer, se habían reportado 86 muertes por COVID-19 en la isla, 54 de ellas documentadas con pruebas confirmatorias y 32 por un médico. En el caso de esta última categoría, si a la persona se le realizó una prueba antes de fallecer y se confirma el diagnóstico mediante ese examen posterior al deceso, la muerte se añade o se cambia al renglón de las documentadas con pruebas.

De acuerdo con Capó, una de las razones para que ocurra una certificación sin que medie una prueba podría ser un acceso limitado a la prueba molecular o diagnóstica. “Si el hospital tiene una cantidad reducida, va a buscar entonces utilizarlas en aquellos pacientes que están entrando por sala de emergencia, necesitando diferenciar el manejo clínico”, versus pacientes con un cuadro certero de la condición, dijo el epidemiólogo.

Si no hubo una prueba, se descansa en el criterio del médico que certificó el deceso, siguiendo los protocolos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés), explicó Capó. Aunque haya una diferenciación en categorías, sostuvo, el total de muertes a causa del virus es uno solo, según lo establecen los CDC.

Respecto a las 1,400 personas confirmadas como contagiadas con el virus hasta ayer, el secretario de Salud, Lorenzo González Feliciano, sostuvo que se han contactado alrededor de 1,230 para realizar el proceso de rastreo de contacto.

Capó, por su parte, añadió que trabajan en depurar la cifra de personas que se han recuperado del virus. “Sí mantenemos, en términos de recuperados, la cantidad de pacientes que se han logrado contactar, que se han logrado orientar, cantidad de pacientes que finalizaron aislamiento, cantidad de personas que incluso se les ha podido visitar en sus hogares”, sostuvo, aunque no compartió ningún detalle.

“Todavía hay varias recomendaciones que están pendientes a que se puedan implementar en el ‘dashboard’ (herramienta de datos de Salud) desde la perspectiva de epidemiología, y estamos confiados en que se puedan integrar de una forma que añada valor a las decisiones que se toman en el país, porque entendemos que la data de rastreo de contactos y la data de recuperados, el tipo de positivos (según el tipo de pruebas), todo ese detalle es bien importante”, puntualizó.



Sources: metro.pr

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