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¿Por qué acostar boca abajo a los pacientes con COVID-19 puede ayudar?

¿Por qué acostar boca abajo a los pacientes con COVID-19 puede ayudar?


Una antigua técnica que ha demostrado ser efectiva a la hora de combatir las enfermedades respiratorias graves, conocida en el ámbito médico como “decúbito prono” o pronación (acostar boca abajo al paciente), podría ayudar a llevar más oxígeno a los pulmones de los pacientes con COVID-19.

De hecho, es una técnica que se ha estado administrando en Europa a pacientes víctimas de la pandemia que son tratados en las unidades de cuidados intensivos, según ha publicado la European Respiratory Journal (ERJ), donde también destacan su efectividad para ayudar a las personas a aumentar la cantidad de oxígeno que ingresa a sus pulmones.

“Esa técnica se empezó a usar en los años 90. En inglés se conoce como ‘prone ventilation’ y ha habido muchos estudios (cuando se usa) en pacientes que tienen fallo respiratorio agudo (ARDS, en inglés), que es una condición que causa una inflamación severa en pulmones y se llenan de agua y de proteínas. Pero pronar (a los pacientes de ARDS) es una segunda línea de tratamiento cuando los demás tratamientos no son efectivos”, explica el neumólogo intensivista Ricardo Fernández, del Hospital Auxilio Mutuo, quien dice que en las seis semanas que lleva tratando a pacientes con coronavirus no ha tenido necesidad de esa práctica, aunque sí sabe de colegas intensivistas que lo han hecho con sus pacientes.

Según explica el neumólogo, cuando el paciente está boca arriba, en posición supina, el corazón se desvía hacia el lado izquierdo y empieza a comprimir la parte posterior del pulmón izquierdo. Por eso, normalmente, la oxigenación y los cambios en presión del pulmón se van a alterar si la persona tiene problemas respiratorios. Además, en esa posición, las vísceras (intestinos), tienden a empujar hacia arriba el diafragma, lo que compromete la caja toráxica al inhalar.

“Con la ventilación pronada, al virar al paciente boca abajo, el corazón se queda suspendido y se acuesta en el esternón, por lo tanto, le quita la compresión posterior a ese pulmón izquierdo y así se puede expandir mejor”, agrega el médico, mientras explica que existe una máquina, “RotoProne”, en la que el paciente se acuesta y se rota hasta ponerlo boca abajo, lo que facilita la rotación del paciente. Desafortunadamente, agrega Fernández, en Puerto Rico no la hay.

“Lo que hacemos es usar unas bolsitas de agua salina y las envolvemos en toalla para hacer una especie de rollo que se ponen en el pecho y la pelvis del paciente. Así cuando se pone boca abajo, el abdomen queda suspendido y quitamos el efecto de que los intestinos empujen el diafragma hacia arriba”, describe el doctor Fernández.

Según el neumólogo, al poner al paciente en esta posición, la circulación y la ventilación se hace más homogénea y se atraen más las células del pulmón que no están llenas de agua. “De esa forma, el aire que entra y sale se distribuye mejor en todo el pulmón”, sostiene el especialista, quien ha trabajado esta técnica en pacientes con ARDS.

Precisamente, la American Thoracic Society ha publicado los resultados de un estudio hecho en Wuhan, China, donde se concluyó que los pacientes que no fueron acostados boca abajo tuvieron una capacidad de expansión pulmonar “deficiente”. Mientras que los pacientes acostados boca arriba respondieron de mejor manera al oxígeno proporcionado.



Sources: metro.pr

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