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Meditar tiene efectos positivos en el cerebro y en el cuerpo

Meditar tiene efectos positivos en el cerebro y en el cuerpo


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Compasión y paciencia contigo mismo es lo que necesitas para meditar. Lo único que requiere es tener ganas, pues toda aquella persona que respire puede meditar. Empezar de a poco y practicar todos los días son los primeros consejos para esta práctica de cuerpo y mente que ayuda a aumentar la calma y la relajación física, mejorar el equilibrio psicológico, hacer frente a las enfermedades y mejorar la salud y el bienestar en general.

Científicamente está probada su efectividad. De acuerdo con los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés), muchos estudios han investigado la meditación para diferentes afecciones, ciertos trastornos psicológicos y dolor, además de evidenciar de que puede reducir la presión arterial, así como los síntomas del síndrome del intestino irritable y los brotes en personas que han tenido colitis ulcerosa.

Asimismo, puede aliviar los síntomas de ansiedad y depresión, y ayudar a las personas con insomnio. Varios estudios también han ayudado a los investigadores a aprender cómo podría funcionar la meditación y cómo afecta al cerebro.

Meditar puede beneficiar tu diario vivir, cuando tu cuerpo se encuentra en un constante estrés por el trabajo y llevas un acelerado estilo de vida. Al estar en constante estrés, nuestro cuerpo entra en un estado inflamatorio crónico que puede ser perjudicial, así lo indica la instructora de yoga y coach de salud integral, Nayda Fernández, quien explica la perfección del cuerpo humano al contar con dos partes en el sistema autónomo del sistema nervioso central: el sistema simpático y el parasimpático.

“El cuerpo siempre quiere estar en balance. Cuando yo estoy constantemente en estrés, mi sistema simpático está enviando todas esas hormonas inflamatorias, tensando mis músculos y aumentando las palpitaciones de mi corazón. Sin embargo, nuestro cuerpo fue tan perfectamente hecho que tiene también el sistema parasimpático, que es totalmente lo contrario. Son este montón de hormonas las que ayudan a bajar las palpitaciones, a bajar la inflamación y a sentirte bien. Al respirar, automáticamente, inhalo profundo y exhalo, en cuestión de segundos mi cuerpo comienza a trabajar ese sistema parasimpático”, expresa la fundadora de PR Loves Yoga.

Práctica sencilla

La mente está hecha para crear pensamientos, por lo que hay que entrenarla; esto es parte de la práctica de la meditación. “Yo no puedo meditar y no pensar”, puede que lo hayas repetido y aunque creas que meditar es algo complicado, Fernández señala que la meditación no requiere que pares de pensar, sino que lo que invita es a bajar la velocidad con la que van tus pensamientos y cómo la bajas a través de distintas estrategias.

“Tienes que encontrar la meditación perfecta para ti. La meditación es eso, el ejercicio de sentarte, respirar y estar en ese momento presente por un minuto, cinco o 10 minutos, y se puede ir aumentando. Una persona que medita, automáticamente empieza a break down. Ese patrón de pensamiento constante, poco a poco, hará que tu cerebro se vaya acostumbrando. Esto es una práctica, como cuando comienzas a correr bicicleta o entrenar tu cuerpo en un gimnasio”, exhorta la también fundadora de la escuela virtual Transfórmate con Yoga, quien asegura que al éxito le fascina la disciplina de la práctica.

De igual forma, añade que parte de la práctica de meditar es que la memoria mejora, lo que está validado científicamente. A largo plazo, las personas que meditan tienen mejores conexiones neuronales. A su vez, resalta que quienes meditan responden asertivamente pero no de forma reactiva.

La respiración: nuestra medicina natural

Si estás pasando por unos niveles altos de estrés, la recomendación es detenerte, sentarte y respirar. Que sea una respiración consciente y salir del patrón del pensamiento continuo.

“Lo más efectivo es hacer ejercicios de respiración. Cuando te oxigenas, todo tu cuerpo se está restaurando a nivel celular. Es bien importante la actitud con la que lo hagas porque si de repente empiezas en otro pensamiento y te enojas, te estás metiendo en una vibración negativa. Hazlo simplemente con amor y cuando venga otro pensamiento a tu mente, tranquilízate y enfócate en el aquí y ahora”, recomienda la coach de salud integral, quien enfatiza que la persona no tiene que estar sola, en el espacio ideal, en silencio, y sin nadie a su alrededor para meditar, como por lo general se suele ilustrar en todas partes.

“No necesariamente tiene que ser así. Puedes estar en tu trabajo con un montón de ruido, concentrarte en la respiración, ir hacia adentro y se acabó. Es apagar con tus cincos sentidos lo que hay a tu alrededor. Hay quienes dicen que nunca tienen tiempo para hacerlo o que no se pueden concentrar, pero se les olvida que el esfuerzo es mínimo”, recalca.

Tipos de meditación

Existen muchos tipos de meditación, pero la mayoría tienen elementos en común: un lugartranquilo con la menor cantidad de distracciones posible; una postura específica y cómoda (sentado, acostado, caminando o en otras posiciones); un foco de atención (una palabra o conjunto de palabras, un objeto o las sensaciones de la respiración); y una actitud abierta (dejar que las distracciones vayan y vengan naturalmente sin juzgarlas). Algunas son:

-Sonidoterapia: Es una disciplina muy antigua que utiliza la voz e instrumentos musicales para generar determinadas vibraciones que inciden de forma beneficiosa en nuestro organismo.

-Pranayama: Es el ejercicio de la respiración. “La respiración es nuestra medicina natural. Cuando una persona está en ansiedad, la respiración automáticamente se corta. Según van bien rápido tus pensamientos, así también va tu respiración, se corta. Consiste en sentarte a respirar, llenando la barriga. Es reaprender a respirar expandiendo el diafragma. Ese músculo, que es ahí transverso —debajo del busto— es lo que empuja el aire a llenar nuestros pulmones hasta lo más lejos, que son los alveolitos. Eso permite que la sangre pompee, que tú te restaures. Eso es antiaging; ese detox a nivel químico, celular y mental”, sostiene Fernández.

-Contando: La meditación puede ser contando: inhalas hasta arriba, cuentas hasta cuatro, exhalas contando hasta seis. “Para manejar la ansiedad y el estrés, se recomienda que en la respiración inhales hasta el tope, hasta donde más puedas, y la exhalación se haga mucho más lenta. Cuando bajas la exhalación, estás estimulando el sistema parasimpático, que ayuda a bajar la presión arterial, al manejo del dolor, a manejar la depresión, la ansiedad y distintas condiciones de salud mental. Está superrecomendada para quienes padecen insomnio”, afirma.

-Guiadas: Las meditaciones guiadas son muy comunes y es un primer paso excelente para las personas que quieren aprender a meditar. Escuchas a esta persona que te habla (preferiblemente en español) para guiarte ya sea por la naturaleza o por tu cuerpo. Cuando te guían por tu cuerpo, desde el tope de la cabeza, hasta los pies, y vuelves hacia arriba, se le conoce como yoga nidra. Es una de las meditaciones que más se recomienda para personas con trastorno de estrés postraumático (PTSD).

-Yoga: Se desarrolló hace miles de años con el objetivo de que las personas descansaran la mente y encontraron que a través del movimiento del cuerpo al hacer las diferentes posturas, se unificaba la mente y la respiración con el cuerpo. La yoga como tal es un ejercicio meditativo en movimiento, que presta atención a las sensaciones.

Consejos para la práctica

* Lo recomendable: practícalo mínimo 15 minutos, dos veces al día hasta media hora.

* Empieza poquito a poco. Practica la meditación un minuto o dos y ve aumentando. De esta forma no te frustras y vas acostumbrando tu mente.

* Medita repitiendo mantras, como por ejemplo: “Yo estoy lleno de salud”, “Soy luz”, “Me siento seguro y capaz”, “Yo soy amor”.

* Mantén el enfoque en el momento presente con una actitud abierta de que quieres estar ahí, lo haces con amor y no con resistencia. No juzgues los pensamientos que te llegan y hazlo con compasión propia. Repite y créetelo: “Mis pensamientosno soy yo. Los pensamientos tóxicos no me definen. Puedo ir cambiando de perspectiva”.

* Una postura cómoda es recomendable. Si no va a ser una en movimiento, siéntate lo más derecho posible para permitir que tu sistema nervioso reciba los beneficios.

* Lo que nunca debe faltar: conectar la respiración para bajar los pensamientos, meditar para mirar para adentro, porque ahí es que tú encuentras tu intuición y tu conexión con tu sabiduría interna.

Aplicaciones móviles

Hay diversidad de aplicaciones útiles, algunas libres de costo, que ayudan a guiarte en la meditación. Sin embargo, la instructora de yoga destacó que cuando tu primer idioma es español, para el manejo de estrés se recomienda que medites en tu idioma natal para que el cerebro no pase ningún tipo de trabajo y baje revoluciones. Algunas que te pueden ayudar:

* Insight timer: Te ayudará a meditar en cualquier momento y en cualquier lugar; y encontrarás una completa guía de introducción a este mundo.

* Headspace: Ofrece sesiones relacionadas con la salud física, el crecimiento personal, la gestión del estrés y el alivio de la ansiedad.

* Calm: Utilizada para meditar y dormir, con meditaciones guiadas, historias para dormir, programas de respiración y música relajante.

* YouTube – Busca meditaciones guiadas.

* Escuela virtual: Transformateconyoga.com



Sources: metro.pr

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