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Aciertos y desaciertos en la lucha contra el coronavirus

Aciertos y desaciertos en la lucha contra el coronavirus


La pandemia del nuevo coronavirus COVID-19 ha cambiado la realidad del planeta, generando muerte y pánico, además de las graves consecuencias económicas que ya son palpables y otras que se pronostican en el futuro inmediato.

Sin embargo, hay ejemplos de naciones que han sido más efectivas en el manejo de la emergencia de salud y han podido aplanar la curva de contagios. Mientras, otros gobiernos se han destacado, lamentablemente, por su falta de acción a tiempo para contener la propagación del virus que ya ha cobrado la vida de más de 90,000 personas en el planeta, según los datos recopilados por la Universidad Johns Hopkins.

Las principales medidas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y expertos en salud son la realización masiva de pruebas del virus, aislar a los contagiados, preparación y reacción rápida, distanciamiento social y promover medidas de higiene.

Medidas acertadas

El caso de China, donde surgió el brote del COVID-19, es el más llamativo, pues el gobierno impuso fuertes medidas de cuarentena y monitoreo para controlar la propagación del virus, en una especie de hipervigilancia en la detección de nuevos casos potenciales. Sin embargo, las agresivas medidas del gigante asiático quizás sean difíciles de replicar en países más democráticos, pero hay naciones que han propuesto variantes que han dado resultados.

Entre estos países, destacan algunos de Asia que, pese a su cercanía geográfica con China, pudieron convertirse en grandes focos de infección y, sin embargo, han logrado que el nivel de propagación del virus sea comparativamente menor que en la mayoría del planeta.

Las estrategias exitosas para ralentizar la expansión del nuevo coronavirus incluyen la realización masiva de las pruebas del virus, el aislamiento social extremo, las cuarentenas localizadas y hasta el monitoreo de la población más vulnerable.

Japón es una de esas naciones que era terreno fértil para que el virus causara estragos, como la mayor proporción de personas mayores de 65 años en el planeta y, sin recurrir al aislamiento general obligatorio, ha logrado controlar el COVID-19. En Japón, las tasas de contagio han sido menores que en China y Corea, y una las razones podría ser la rápida reacción para identificar los focos de infección, proteger a los más vulnerables de la población y enfocarse en grupos de brotes.

Otro ejemplo de buen manejo de la crisis en el continente asiático es el caso de Singapur, que cuenta con un sofisticado y extenso programa de rastreo de contactos que sigue la cadena del virus entre personas, con lo que se identifica y se aísla a individuos antes de que sigan contagiando a otros.

Por su parte, Corea del Sur se convirtió en ejemplo luego que el número de contagios y la tasa de mortalidad resultó mucho menor que en su vecina China. La clave en este país, además de la realización masiva de pruebas –cerca de 10,000 por día, lo que ha permitido aislar a los pacientes asintomáticos–, fue la implementación de rigurosas medidas aislamiento por regiones.

Aunque los contagios se multiplicaron en Corea del Sur al inicio de la pandemia, los nuevos contagios y las muertes se han reducido abruptamente en el último mes.

Elogios a Guatemala

De otra parte, en el continente americano, destaca el caso de Guatemala, donde se tomaron medidas antes de que se presentara el primer caso positivo, el 13 de marzo, y actualmente apenas comienza a escalar la curva de contagios, lo que ha sido elogiado hasta por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La primera medida fue prohibir la entrada de ciudadanos de ciertos países europeos, además de Irán, China y Corea del Sur, y luego se extendió a viajeros de Estados Unidos y Canadá.

Cuando se detectó el segundo caso, en un ciudadano proveniente de Madrid, se cancelaron todos los eventos públicos y aglomeraciones, y se ordenó el cierre de escuelas y universidades por al menos tres semanas. Además, entró en vigor un toque de queda de 4:00 de la tarde a 4:00 de la madrugada, y se penalizó a quienes lo violaron.

“Para decir que estamos muy bien o estamos muy mal es un poco temprano, los países se encuentran en diferentes estados de desarrollo de la epidemia. Considero que las medidas iniciales que se tomaron aquí deberían tener efectivamente un impacto en poder retrasar y aplanar ”, asegura el doctor Oscar Martín Barreneche, representante de la Organización Panamericana de la salud en el país, según reseñó la página web de la ONU.

“Se han hecho esfuerzos gubernamentales para aprender de las lecciones vividas en China y desde el primer momento que se declaró el primer caso se tomaron medidas de distanciamiento físico que han incluido un toque de queda temporal, pero también a la declaratoria de estado de calamidad que le da al Estado autoridad y poderes especiales para poder movilizar recursos y responder oportunamente al reto que representa el COVID-19”, agrega.

El gobierno guatemalteco se encuentra construyendo cinco hospitales temporales en varias áreas del país destinados únicamente a pacientes con el coronavirus, y ya se han completado dos. También se han aprobado ayudas económicas para compensar los efectos de las medidas de prevención en las familias más vulnerables.

El país ahora se concentra en conseguir más pruebas que detecten el virus y trabaja para evitar los contagios de migrantes, provenientes tanto de otros países centroamericanos como Honduras y El Salvador, como de guatemaltecos que son deportados desde Estados Unidos.

Además, el presidente guatemalteco, Alejandro Giammattei, anunció ayer que, a partir de la próxima semana, será obligatorio usar mascarilla en espacios públicos y adelantó que quien inclumpla la disposición deberá pagar una multa.

El mandatario, médico y cirujano de profesión, aseguró que el gobierno tiene preparadas tres millones de mascarillas reutilizables para entregar la próxima semana a igual número de personas, con el objetivo de darlas a quienes aún no cuentan con protección facial.

Con la mascarilla, “alguien puede estornudarme encima y no contagiarme o yo no contagiar a nadie”, asintió el presidente, quien lamentó haber visto “a mucha gente que no la está usando”, por lo que indicó que “la mascarilla va a ser una obligación de aquí en adelante en los próximos meses, si queremos salir adelante”.

Giammattei subrayó que en caso de que la curva de contagio se mantenga baja, como afirmó que se encuentra en el país, y se mantienen de 7 a 12 casos nuevos diarios, la próxima semana podría levantar algunas restricciones que impiden la libre circulación de las personas, aunque tampoco especificó qué medidas.

En caso contrario, si la curva crece y comienzan a haber días de 20 o más contagios al día, se corre el riesgo de “exponer” el contagio a “600 personas” y, más tarde, a “1,800”, por lo que insistió en que las personas estos días de “descanso” se mantengan en casa y si salen, “usen la mascarilla”.

Guatemala contabiliza 87 contagios del coronavirus hasta el momento, incluidos tres fallecidos y 17 personas recuperadas de la enfermedad, de acuerdo con datos oficiales.

Preocupación por Nicaragua, México y Ecuador

Las autoridades sanitarias internacionales advirtieron que la desconcertante negativa del gobierno de Nicaragua de actuar para controlar la propagación del nuevo coronavirus aumenta el riesgo de una epidemia en América Central, incluso cuando los países vecinos han tomado medidas severas frente a esta crisis.

El gobierno del presidente Daniel Ortega ha instado a los nicaragüenses a participar en marchas y carnavales, a que sigan asistiendo a eventos deportivos y festivales culturales y a que llenen las playas del país durante las vacaciones de Semana Santa. Se ha dicho a los médicos que no pueden usar mascarillas o gel desinfectante para “no alarmar” a los pacientes.

Antes de que las escuelas cerraran por vacaciones de dos semanas el pasado viernes, los directores habían amenazado con expulsar a los estudiantes que faltaran a clase, y el mes pasado se excluyó a un jugador de tercera base del béisbol profesional durante tres años porque pidió su baja por miedo al virus.

El gobierno de Ortega no ha explicado las razones de su negativa a tomar medidas contra el coronavirus, como el cierre de fronteras o la cuarentena domiciliaria, adoptados en otros países de Centroamérica, pero el secretario del Ministerio de Salud, Carlos Sáenz, ha hablado de “mantener el turismo y la economía”, gravemente afectados por dos años de protestas antigubernamentales.

Algunos analistas dicen que Ortega y su círculo pueden temer que las medidas antivirus debiliten su poder.

Mientras tanto, los nicaragüenses hacen lo que pueden para mantenerse voluntariamente alejados unos de otros. Sin embargo, la directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa Etienne, advirtió esta semana que la falta de medidas oficiales en Nicaragua aumenta el riesgo de una epidemia.

“Nos preocupa la falta de distanciamiento social, la convocatoria de reuniones masivas; nos preocupan las pruebas, el rastreo de contactos, la notificación de casos”, afirmó Etienne, poniendo fin al silencio que el organismo había mantenido sobre la situación nicaragüense.

El presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, ha advertido que una epidemia fuera de control en la vecina Nicaragua tendría consecuencias para toda América Central. En su país residen más de 300,000 nicaragüenses, entre ellos miles de exiliados que mantienen relación con sus familias dentro de este país.

El gobierno de Nicaragua insiste en que el país solo tiene tres casos confirmados de COVID-19, todos importados, a pesar de que sus fronteras permanecen abiertas y las infecciones aumentan en los países vecinos. El Ministerio de Salud de Cuba ha dicho que dos personas llegaron enfermas desde Nicaragua, y una tercera dio positivo esta semana después de regresar de Nicaragua.

“Nada indica que el problema que tienen España, Italia y Estados Unidos no se repita también en Nicaragua”, dijo a la AP el epidemiólogo Leonel Argüello.

Aunque el virus surgió inicialmente en China durante el invierno y hay algunos indicios de que podría no propagarse tan fácilmente cuando aumenten tanto la temperatura como la humedad, los científicos han dicho que no hay pruebas de que ese clima -común en América Central- ayude significativamente a aplacar el brote por sí mismo.

La vicepresidenta y esposa del mandatario, Rosario Murillo, dijo el martes que el gobierno está “protegiendo la salud” de los nicaragüenses, sin dar detalles, y que Corea del Sur donó un lote de kits de 26,000 pruebas rápidas el pasado martes.

Sin embargo, a los expertos les preocupa que el virus se esté propagando silenciosamente, ya que el gobierno promueve aglomeraciones callejeras y frena activamente las medidas de contención.

“Todas las medidas del gobierno van en contra de los protocolos de la Organización Mundial de la Salud”, afirmó el especialista en enfermedades infecciosas Carlos Quant. “El panorama es terrible”.

Por su parte, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, recurrió al ritual popular de tocar madera para pedir que la situación por el coronavirus no empeore en el país y los periodistas y sus adversarios no puedan sacar tajada de la tragedia.

“Imagínense que nos vaya mal. Toco madera y me hinco. Pero en una situación como la de Guayaquil, ya me los imagino a todos con equipos especiales y gorras. Con el micrófono ahí, haciendo entrevista a los enfermos”, acusó ayer en su conferencia matutina a los medios.

Las imágenes de los efectos de la pandemia en Ecuador se han hecho virales en los últimos días, con ataúdes por las calles y muertos sin ningún tipo de atención médica. Según el último informe oficial, 272 personas han muerto por COVID-19 y 4,965 se han contagiado, mientras que la provincia de Guayas, cuya capital es Guayaquil, es la más afectada, con 3,384 casos.

El mandatario mexicano dijo que “nunca habían estado los periódicos así”, en referencia a una postura crítica con el Gobierno, y señaló a medios locales como El Universal o Reforma.

López Obrador lleva enarbolando esa cruzada contra los medios de comunicación durante todo su mandato, que comenzó en diciembre de 2018, y ayer insistió a la prensa en que “ser independiente significa también no estar al servicio de los grupos de intereses creados”.

Los principales partidos de la oposición mexicana exigieron esta semana un “acuerdo nacional” para combatir la crisis sanitaria y económica provocada por la enfermedad del COVID-19 tras el escueto plan presentado por el presidente del país.

Entre otras medidas, la oposición pide la “aplicación masiva de pruebas” para diagnosticar enfermos del COVID-19, entregar el material necesario a los trabajadores de salud, preparar hospitales y garantizar el cuidado de los hijos de los sanitarios.

López Obrador aprovechó para atacar también a sus adversarios políticos, a los que acusó de aprovechar todas las crisis posibles.

“Puede haber politiquería. Acuérdense ustedes cuando el movimiento feminista, de cómo se volvieron de la noche a la mañana feministas los conservadores. Luego, con esta epidemia, también se volvieron especialistas”, lanzó.

México está en emergencia sanitaria desde la semana pasada por el coronavirus, que ha causado 174 muertos y 3,181 contagios.



Sources: metro.pr

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