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El eterno Carlos Sainz conquista su tercer Dakar

El eterno Carlos Sainz conquista su tercer Dakar


Carlos Sainz ha vuelto a demostrar que la edad es un estado de ánimo. A sus 57 años, el ganador más veterano del Dakar, hito que logró en 2018, ha sumado un trofeo touareg más a su palmarés. Hasta el último kilómetro del Dakar 2020, sin embargo, se negó a celebrarlo, toda vez que los viejos fantasmas le acosaban como valkirias que querían llevárselo al hogar de los guerreros caídos.

El ‘Matador’ sigue con la ilusión de un niño. La noche anterior a los últimos 166 kilómetros (iban a ser 343, pero a última hora se dieron cuenta de que había unas obras en un pozo petrolífero cercano) le reconocía a Jesús Calleja, que también completó su primer Dakar, que hasta que no llegara no se iba a fiar. Para qué iba a festejar lo que aún no había logrado.

En cuanto se bajó este viernes del Mini, tercera marca con la que gana un Dakar, tras Volkswagen y Peugeot, Sainz estalló de júbilo. «Estoy muy contento. Gracias a Lucas (Cruz, su copiloto), al equipo. A toda la gente que me apoya, a todos los fans, y a la familia, por supuesto. A Red Bull, a Bahrain. Ha sido un rally muy difícil desde el inicio, con mucho riesgo, al máximo, y estoy muy contento con esta victoria», decía el madrileño, sonriente a más no poder y al borde de las lágrimas.

Stepháne Peterhansel y Nasser Al-Attiyah no tuvieron ninguna opción. El francés, lastrado por abrir pista el último día y profundamente decepcionado por no haberle podido discutir la victoria del raid a su compañero y amigo, apenas peleó por ser segundo en la general. Fue el catarí quien se despidió del Dakar con la única victoria de etapa que ha logrado este año, todo un fracaso para el hombre que reinó con puño de hierro en 2019.

No obstante, competidor con un sentido de la deportividad fuera de toda duda, Al-Attiyah también fue el primero en abrazar a Sainz y felicitarle. La admiración que despierta el madrileño en el mundo del deporte, en general, sólo es comparable al respeto y profundo honor que sienten sus rivales cuando se enfrentan a él.

Si los titulares se los lleva Sainz, no menos mérito tiene su copiloto, Lucas Cruz. La aportación del piloto a un coche del Dakar no se puede entender sin el aporte básico de su copiloto, especialmente en una edición del raid más duro del mundo en la que la navegación ha sido clave, máxime cuando el Mini de la dupla española ha tenido que abrir pista en cuatro etapas por otras tantas victorias (para un total de 36 de Sainz en la carrera). Sainz y Cruz, tanto monta, monta tanto, han dominado a placer desde el tercer día del raid, siempre con dos de los mejores pilotos de todos los tiempos en el Dakar, Peterhansel y Al-Attiyah, al acecho.

La cuestión es eterna: ¿será el último Dakar de Carlos Sainz? El mejor piloto español de todos los tiempos, al menos fuera de los circuitos, siempre ha argumentado que él seguirá compitiendo mientras el cuerpo aguante, se sienta competitivo y tenga posibilidades de divertirse. ¿Alguien se atreve a decirle que se jubile? ¿Alguien quiere que se jubile?

Alonso, aprobado con nota

En el caso de Fernando Alonso, el asturiano acabó el primer Dakar de su vida con buena nota y rozando el podio de la última etapa. Alonso sacó todo lo que tenía para intentar dar la campanada. Aunque durante muchos minutos llegó a estar en posiciones de podio, al final claudicó ante Orlando Terranova y Yasir Seaidan, por lo que cerró con un cuarto puesto la duodécima etapa.

El bicampeón del mundo de Fórmula 1 acaba el raid más duro del mundo en una más que óptima 13ª posición. El asturiano y Marc Coma han culminado una actuación propia de veteranos, e incluso han logrado acabar por delante de grandes de esta disciplina como Nani Roma, Ronan Chabot o Jakub Przugonski. El podio de la octava jornada ha sido el mejor resultado de Alonso, que ahora se centrará en la preparación para las 500 Millas de Indianápolis del próximo mes de mayo, y su posible vuelta a la Fórmula 1 en 2021.

¿Volverá al Dakar? No hay nada descartado. De momento, su botín ha sido, además del mencionado segundo puesto, ocho ‘top 10’ de etapa y el decimotercero en la general. No está nada mal para un corredor que hace un año no sabía lo que era conducir en dunas.

Brabec acaba con la tiranía de KTM

En motos, el Dakar no había vivido ningún otro ganador en motos que no llevara una KTM en el siglo XXI… hasta que ha aterrizado en Arabia. Ricky Brabec conquistó su primer trofeo touareg tras una actuación estelar desde el primer día. El estadounidense, primer piloto de su país que gana un Dakar, se impuso al chileno Pablo Quintanilla, que se acabó rindiendo en la penúltima etapa.

Joan Barreda fue el mejor español, pero de luchar por el podio acabó fuera del ‘top 5’. Terminó el último día a 6:41 de José Antonio Cornejo, el ganador en Qiddiyah, y firmó un séptimo puesto final, que sabe muy poco para un piloto que llegaba con opciones a todo. El mejor novato del raid ha sido el ilerdense Jaume Betriu, del FN Speed Team, mientras que Laia Sanz, tras un Dakar muy complicado para ella, finalizó decimoctava.

Otra española, la zamorana Sara García, consiguió un logro mayúsculo: fue la primera mujer en acabar en la categoría ‘Original’, sin asistencia. Lo hizo en la 86ª posición, prácticamente con el mismo tiempo que Javier Vega, su novio, con el que compartió la aventura para ejercer de mecánico y ayudante uno del otro en caso de necesidad.



Sources:
sport.es
elcorreo.com

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