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La difícil ‘jugada’ de encontrar cama: pensiones a mil euros por la Eurocopa en Bilbao

La difícil 'jugada' de encontrar cama: pensiones a mil euros por la Eurocopa en Bilbao


Encontrar una cama para dormir en Bilbao durante la Eurocopa es una jugada complicada que encima no admite regateos. Lo deja claro una simple consulta en las páginas web de reservas. A cinco meses del torneo, ya es imposible localizar por menos de 395 euros una habitación doble para la noche del 15 de junio, día en que las selecciones española y sueca se verán las caras en San Mamés. De ahí hacia arriba. Ante el lleno hasta la bandera de establecimientos como el Carlton, el Domine y el Ercilla, el hotel que marca el techo es el Vincci Consulado, en Mazarredo, que oferta un dormitorio por 968 euros. Pero no será el lugar más caro para pernoctar. Una pensión en Juan de Garay ofrece dos camas individuales por 1.000 euros, un apartamento en Egaña alcanza los 1.525…

¿Hay alguien capaz de abonar semejantes cantidades por una sola noche? ¿Cómo se justifican quienes lo ofertan? Álvaro Díaz-Munío, presidente de la agrupación hotelera Destino Bilbao, matiza que algunos de esos anuncios se deben principalmente a las técnicas de posicionamiento en internet: «Si yo le digo al buscador que no tengo habitaciones disponibles, automáticamente me penaliza y me coloca mucho más abajo. Puede haber precios que no se corresponden con la realidad». De todas maneras, el máximo responsable del sector se escuda en el funcionamiento del libre mercado para la fijación de las tarifas: «Es una cuestión de oferta y demanda».

No es la primera vez que ocurre algo así. Hace casi dos años, cuando Bilbao fue sede de las finales europeas de rugby, el precio de algunas habitaciones escandalizó tanto que hasta el alcalde, Juan Mari Aburto, y el diputado general, Unai Rementeria, reprendieron públicamente a los hoteleros por lo que se llegó a tachar de «abuso». La polémica fue tal que incluso se convocó una reunión con los responsables del sector para analizar lo sucedido. De aquella cita se extrajo el compromiso de trabajar juntos para no echar por tierra las opciones de la capital vizcaína para acoger otros eventos multitudinarios, todo un pilar en su estrategia de internacionalización.

Ante una posible repetición de la controversia, Díaz-Munío quiere dejar claro que no todas las habitaciones se venden por grandes precios. «Como en cualquier evento de esta magnitud, hemos tenido que comprometer el 70% de las habitaciones para la organización. Si no, no vendrían. Y la UEFA no es que se estire mucho», argumenta. Así, solo el 30% de las plazas –unas 2.500– salen al mercado convencional con tarifas «lógicamente» más altas, aunque «razonables». En el mercado de los pisos turísticos también admiten un incremento de precios. «Es seguro que se duplicarán e incluso ciertos propietarios creen que se triplicarán», reconoce Álvaro Crespo, portavoz de Asovitur.

A Cantabria y Álava

El Ayuntamiento, sin embargo, no cree que esta vez haya que mostrar la tarjeta amarilla al sector. «No hay que hacer de la excepción la norma. La dinámica de precios no es tan diferente a lo que ha ocurrido históricamente en otras ciudades que han albergado la Eurocopa», explica el concejal de Desarrollo Económico, Xabier Ochandiano, quien aduce que el Consistorio «ni puede ni debe» intervenir en el mercado. En su opinión, corresponde a los hoteleros «dimensionar» una oferta limitada que se ve sobrepasada en una cita de esta magnitud. «Tampoco se puede preparar una ciudad exclusivamente para momentos extraordinarios. ¿Qué haríamos el resto del año?», se pregunta Díaz-Munío, quien recuerda, por ejemplo, que algunos participantes en la cumbre del clima de Madrid en diciembre tuvieron que buscar acomodo incluso en Burgos.

Eso mismo están haciendo ya muchos de los asistentes a los cuatro partidos que se disputarán en San Mamés entre mediados y finales de junio. Dado que la oferta bilbaína se va quedando fuera de juego, aficionados suecos, polacos y de otras nacionalidades empiezan a buscar hueco en provincias limítrofes. «El impacto se está notando ya en localidades cercanas a Bizkaia como Castro Urdiales. Se irá notando aún más según avancen las semanas porque Bilbao no va a tardar en llenarse», señala Bárbara Gutiérrez, directora general de la Asociación Empresarial de Hostelería de Cantabria. Los efectos han llegado ya incluso a Santander, donde un grupo sueco ha reservado 150 habitaciones de una tacada en un hotel del Sardinero.

El balón rueda también hacia Álava. Elena Martín, presidenta de SEA Hostelería, confirma que ya hay numerosas solicitudes de información que se convertirán en un inminente goteo de reservas hasta el tiempo de descuento. «Es lógico. En el sector turístico tenemos una concepción integral de Euskadi como destino. Y una distancia de 45 minutos es más que aceptable», explica. Eso sí, Vitoria no podrá responder de la misma forma que hace dos años con el rugby, ya que los primeros partidos coincidirán con el Azkena Rock, un festival que «garantiza una alta ocupación». Duerman aquí o allá, los representantes del sector coinciden en que el impacto de la Eurocopa ira más allá de Bilbao y afianzará el futuro del norte de España como sede de grandes eventos. Partido a partido.

Iñaki Cerrajería

LAS AFICIONES QUE VIENEN
Los ultras polacos, más moderados con la selección

Polonia es un país con un largo historial en lo que se refiere a incidentes relacionados con el fútbol. Los ultras del Legia de Varsovia pasan por ser unos de los más peligrosos de toda Europa, si no los más. También son frecuentes las batallas campales entre ‘hooligans’ de otros equipos, incluso en categorías inferiores. Sin embargo, la situación se suele tranquilizar cuando juega la selección nacional. Los ánimos se caldean, eso sí, cuando se enfrenta a Rusia, como pasó en la Eurocopa de 2012 con un saldo de 15 heridos y 140 detenidos.

En la última edición del torneo continental, aficionados polacos se vieron implicados en incidentes en Niza, pero aquello se debió a la acción de ultras franceses, que la emprendieron a golpes también contra forofos irlandeses. En esta ocasión, el perfil de los rivales en la fase de grupos no anticipa demasiados riesgos para la seguridad. A falta de conocer al último combinado, los suecos no destacan por ser una hinchada especialmente violenta y apenas protagonizan incidentes, ni siquiera en las competiciones nacionales.

PENDIENTES DE LA REPESCA
Irlanda, el rival que todos desean para completar el grupo

Suecos y polacos saben desde noviembre que sus selecciones jugarán al menos un partido en Bilbao, pero hasta el 31 de marzo no se conocerá el tercer rival de España en el grupo E. Los candidatos son Irlanda, Bosnia y Herzegovina, Irlanda del Norte y Eslovaquia. Al igual que ‘La Roja’ estará pendiente, el sector turístico también aguarda expectante a la repesca porque cada país genera expectativas diferentes. Y entre los cuatro aspirantes, tienen un clarísimo favorito: Irlanda.

Ayuntamiento, hoteleros y agencias de viajes coinciden en que el aficionado irlandés es el idóneo por varias razones. En primer lugar, la obvia, porque es el que más dinero puede dejar en la hostelería de la ciudad. Pero también destacan la proximidad geográfica, facilitada por las conexiones aéreas con Loiu, y los lazos culturales con Euskadi. Además, se guarda buen recuerdo de su paso por las finales de rugby hace dos años, cuando el Leinster se alzó con la Champions.

SEGURIDAD
Casi cien barreras capaces de detener camiones

Ante un evento que se espera que atraiga a cerca de 200.000 personas, el Ayuntamiento de Bilbao ha diseñado un operativo especial para extremar la seguridad. Un total de 95 barreras antiterroristas crearán un perímetro peatonal seguro alrededor de San Mamés para evitar la embestida de vehículos de grandes dimensiones como en los atentados de Barcelona y Niza. En concreto, 75 de ellas son capaces de detener a un camión de siete toneladas que circule a casi 50 kilómetros por hora, mientras que las veinte restantes están destinadas a vehículos más ligeros.

Además, se activará un dispositivo al más alto nivel para controlar la entrada y salida de los más de 53.000 aficionados que el estadio puede albergar en cada uno de los cuatro encuentros.Una novedad respecto a las finales de rugby de hace dos años consistirá en la eliminación de la ‘fan zone’, con lo que se pretende incentivar el consumo en establecimientos de la ciudad.

El dato

95
vallas antiembestida se instalarán en el perímetro peatonal alrededor de San Mamés.



Sources:
sport.es
elcorreo.com

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