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Salud

Alimentos con y para la cabeza

Alimentos con y para la cabeza


Es, con toda seguridad, el órgano más valioso que posee el ser humano, y sin embargo, uno de los más desconocidos. «El cerebro ni duele, ni se ve, ni es bonito. Le damos muy poca importancia. No pensamos en él y eso que él piensa con nosotros», apunta divertida la neurocientífica y catedrática de Fisiología Raquel Marín. Doctora en Biomedicina por la Universidad Laval de Quebec, la autora acaba de publicar ‘Pon en forma tu cerebro. Plan de actividades, probióticos y recetas para mejorar tu cerebro’ (Roca Editorial), una guía con diversas pautas, recomendaciones, consejos y recetas para cuidar el cerebro y mejorar así el estilo de vida de los lectores de cara a afrontar el día a día con otra actitud mental, física y emocional más fuerte y positiva.

El volumen es en realidad la continuación de ‘Dale vida a tu cerebro’, un libro que ya va por su tercera edición. Precisamente, esta segunda parte surgió de todas las dudas que los lectores le han ido planteando en este tiempo y continúa una labor que comenzó hace un lustro, cuando Marín empezó a interesarse por la divulgación científica y montó un blog en el que trataba de acercar la actualidad de la neurociencia al gran público.

Dice del cerebro que «es un órgano muy complejo» tanto a la hora de estudiarlo como para explicarlo, pero insiste en que «la gente tiene que saber qué tiene en el cráneo». «La neurociencia es la pata que nos quedaba en investigación y ya estamos asomándonos a ella. Nos va a cambiar completamente la existencia y, seguramente, también cambiará a nuestra especie porque modificar patrones neuronales va a cambiar lo que somos y lo que sentimos», vaticina.

Cabe preguntarse qué es lo que el lector puede encontrar en ‘Pon en forma tu cerebro’. «He querido que el libro sea tremendamente práctico, es una guía para llevar al cerebro al gimnasio funcional». En este sentido, dice Marín, que para hacer fitness cerebral el texto debe abordar múltiples aspectos, pero hace especial hincapié en el aspecto nutricional: «Es que puedes llevar una vida zen y maravillosa, hacer yoga, pero si luego te hinchas a dieta occidental te va a ir mal», advierte.

Dividido en cuatro capítulos, el primero de ellos sirve de pequeña introducción al cerebro, un órgano con una gran cantidad de grasa que necesita mucho alimento. «No se trata de que aprendas que hay que comer huevos y no tanto pescado», explica la neurocientífica, «mi estilo es dar herramientas a las personas para que tomen sus propias decisiones. Cada uno tiene que observarse a sí mismo. Escucharse para poderse conocer». Poco a poco el lector va indagando en todos aquellos aspectos que hacen del cerebro lo que es: un órgano que necesita mucha glucosa y que consume cantidades importantes de oxígeno debido a «una red sanguínea enorme».

‘Tu cerebro hace juego con tu vida’, el segundo capítulo, aborda las etapas de este órgano a lo largo del periplo vital de una persona y entronca con lo que Marín llama los otros dos cerebros: el intestino y los microorganismos que viven en él. Habla la autora de las bacterias del intestino, del tipo de dietas que una persona puede hacer conforme a su edad y al estilo de vida que quiera seguir. Pero no se queda ahí y hace referencias a las últimas investigaciones científicas que abordan qué probióticos parecen haber ofrecido una mejoría en casos como el autismo, la ansiedad o la depresión. En este sentido, reconoce que el trabajo más arduo para llevar a buen puerto el libro ha estado en elaborar los distintos perfiles que hay de bacterias: «Esto es como los grupos sanguíneos, cada persona tiene su intestino y tiene sus perfiles y no todos tienen las mismas coyunturas, pues depende de aspectos tales como dónde vivamos, de nuestro género, de la edad». El capítulo también aborda pautas para mejorar el ánimo de las personas. «Tendemos a pensar que cuando nos ocurre algo bueno, nuestro cuerpo y nuestra mente reaccionan después, pero aquí planteo qué se puede hacer para estar más contento y con otra actitud, como por ejemplo caminar con los hombros rectos», comenta. Da además trucos para sacar músculo cerebral con actividades como los juegos malabares o la magia, «que desarrollan bastante la memoria».

Raquel Marín.

El tercer capítulo presenta una batería de planes de entrenamientos (alimentación y actividades físicas y mentales) específicos para los cerebros en función de la etapa vital o de las necesidades del momento, «desde planes para limpiar la mente, hasta recetas para subir el ánimo y afrontar temas como la menopausia». Se hace especial hincapié también en la tercera edad porque, tal y como señala Marín, «cuando el cerebro envejece no se cura y la mejor cura es la prevención por eso he tratado de dar herramientas para mantener el cerebro joven».

Finalmente en ‘La neurococina al alcance de todos’, el último de los cuatro capítulos, Marín tira de sus recuerdos como antigua propietaria de un restaurante y le quita «bastante hierro» a la idea de comer bien todos los días, aportando «una serie de truquitos prácticos» y un montón de recetas para primeros platos y principales de todo tipo. «Soy de las que considera que el cerebro tiene que comer bien todos los días, no solo los domingos, porque la forma en la que alimentamos al cerebro nos afecta desde el punto de vista anímico y también a la hora de gestionar nuestras emociones», concluye.



Sources:
elcorreo-com

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