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El año todoterreno de Fernando Alonso

El año todoterreno de Fernando Alonso


Cuando Fernando Alonso acabó la temporada 2018 de Fórmula 1, muchos de sus aficionados se sintieron defraudados. El asturiano estaba aún en plenitud de facultades, las esperanzas en McLaren eran altas y si no era ahí, tenía ofertas para irse a otros equipos. Sin embargo, las hechuras del ‘gran circo’ se le quedaron pequeñas al piloto español que más ha hecho por el automovilismo patrio desde Carlos Sainz (padre). Y comenzó una temporada que obligó a sus seguidores a empaparse de carreras de las que prácticamente no habían oído hablar.

El año empezó para Alonso bajo un chaparrón. En Daytona, el asturiano se hizo con una victoria de la que cualquier automovilista quiere presumir. No es posiblemente la más importante, pero sí una que no está al alcance de muchos. En enero fueron las 24 horas allí (primer campeón del mundo de F1 que ha ganado en Daytona bajo este formato); dos meses después, las 1.000 millas de Sebring. La primera carrera fue una incursión episódica en el campeonato estadounidense de Resistencia, después de su debut un año antes para preparar las 24 horas de Le Mans, pero en este 2019 se empeñó en que quería ganarlo todo. Enrolado con Toyota a tiempo completo para el Mundial de Resistencia, no sólo cayó la victoria de Sebring, sino también la de Spa y la de sus segundas 24 horas de Le Mans, con emoción y una pizca de suerte por el problema con el combustible que sufrió el coche de sus compañeros cuando apenas restaba una hora de carrera. Esta victoria le confirmó como campeón, junto a Sebastien Buemi y Kazuki Nakajima, del mundo de Resistencia, su cuarto título FIA tras el de karting logrado allá por 1996 y los dos de Fórmula 1.

Pero para Alonso no ha sido un año perfecto. Hay una gran mancha en medio del inolvidable 2019, que pese a este tropezón califica como uno de los mejores (si no el mejor, en función del ánimo con el que responda a la cuestión) de su vida profesional. El batacazo en su segundo asalto a las 500 millas de Indianápolis, el pico que le falta para alzarse con la Triple Corona, fue de proporciones nunca antes vistas. No llegar ni siquiera a clasificarse fue, sin duda, un fracaso que pronto tuvo que olvidar si no quería hundirse. Irónicamente, es la única carrera que no ha ganado en 2019, ya que ni siquiera compitió.

El inesperado reto del Dakar

Cuando Alonso dejó la Fórmula 1 de lado (puerta que nunca ha cerrado con llave), planteó una idea que habla mucho de su ambición: quiere convertirse en el piloto más completo de la historia del automovilismo. Ganar en F1 es algo sólo al alcance de unos pocos, hacerlo en Resistencia de unos menos, pero compaginar en apenas unos meses estas dos categorías y sumarle el impensable reto del Rally Dakar sólo se le ocurriría a él.

Todo comenzó como un sueño. Una llamada a Nasser Al-Attiyah, un contacto inicial sin mayores pretensiones, derivó en unas insistentes preguntas a Carlos Sainz (padre) que levantaron la liebre. En pleno Dakar 2019, saltaba la noticia: Alonso iba a probar el Toyota Hilux del catarí, de momento para verse en dunas. Esos primeros contactos cristalizaron en unos test en Sudáfrica, luego en una llamada a los responsables de Toyota para el raid más duro del mundo y en el fichaje de Marc Coma como copiloto. Y lo que en enero era un sueño loco ahora es una realidad que arrancará el 5 de enero: Fernando Alonso va a disputar el Rally Dakar. Los que le han visto prepararse para este reto, que asume como el más difícil con diferencia de los que ha enfrentado en su vida, aún alucinan por lo que es capaz de hacer. Ni él mismo esperaba estar tan arriba en la lista de candidatos, no a victoria final en la prueba de Arabia (nadie, o casi nadie, confía en que pueda lograrlo) pero sí en llevarse alguna etapa y presentar batalla. Sólo dos pilotos de F1 de los muchos que participaron en el Dakar han alzado el trofeo touareg: Jacky Ickx, en 1983, y Jean-Louis Schlesser, en 1999 y 2000. Ninguno de ellos fue campeón del mundo de F1, por lo que el reto de Alonso es mayúsculo.

Más allá de las carreras que resumen el año 2019 de Alonso, lo hacen sus vuelos. El piloto español ha ido contando en su instagram (una fuente inagotable de fotos, noticias y detalles) el número de veces que se ha subido a un avión: a fecha de edición de este texto, lleva 117.



Sources:
sport.es
elcorreo.com

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