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Cultura

La prueba de fuego para Rosalía

La prueba de fuego para Rosalía


El 2 de noviembre del pasado año, ‘El mal querer’ llegaba a las plataformas digitales y los establecimientos de todo el mundo. Arropada por la maquinaria publicitaria de Sony, Rosalía conseguía algo impensable, destacar en decenas de listas de éxitos con un álbum conceptual y experimental que giraba en torno a una relación tóxica y se inspiraba en un romance anónimo en occitano del siglo XIII titulado ‘Flamenca’.

Decíamos impensable porque en un momento en el que los artistas saltan de canción en canción, la compositora catalana se había atrevido a contar una historia, de principio a fin, a lo largo de once temas. Eso sí, en apenas treinta minutos. Y también porque, pese a los tres adelantos que aumentaron la fiebre por la cantante de San Esteban de Sasroviras –las pegadizas ‘Malamente’ y ‘Pienso en tu mirá’ y la más flamenca ‘Di mi nombre’– y el single que salió tras su lanzamiento, ‘Bagdad’, una de las piezas más rotundas del larga duración, ‘El mal querer’ no es un disco fácil. Más bien todo lo contrario.

Centrado en una voz a todas luces prodigiosa, el álbum aprovecha las cualidades vocales de la catalana para construir todo tipo de texturas. Ayudada de vocoders y octavadores, crea ritmos, contrapuntos, coros y armonías que a veces parecen venir de otro mundo. ‘De aquí no sales’ es un ejemplo sumamente esclarecedor. A las capas que va sumando Rosalía con sus arpegios vocales y a una melodía difícilmente tarareable –hay mucho de esto en el LP–, se suma el estruendoso ruido de motores, frenazos, sirenas y palmas, y todo para abordar un asunto más que espinoso: una escena de malos tratos y violencia de género.

Vídeo.

‘El mal querer’, al completo.

‘Nana’ y ‘A ningún hombre consiento’ resultan aún más desnudas. Levantadas únicamente en torno a su voz, natural y distorsionada, uno puede encontrar similitudes con la forma en que Bon Iver afronta algunas de sus canciones. Y, de pronto, ‘Reniego’ cambia totalmente de tercio y apuesta por un conjunto de cuerdas que acerca el relato a la banda sonora de una película. Un efecto este también buscado en temas como ‘Clausura’, con un monólogo de Rossy de Palma, o en ‘Que no salga la Luna’, una pieza que se acerca al flamenco más puro, con unas guitarras que se van perdiendo en la bruma y un interludio hablado que, como los diálogos de una película, contribuyen a que la historia avance.

Producido por el Guincho y la propia Rosalía, lo más curioso es que detrás de toda esa experimentación se esconde un disco en el que el flamenco y su tradición es el género musical predominante, con tangos, bulerías, alegrías, fandangos y nanas, entre sus palos. Un álbum que obtuvo cuatro grammys latinos este mismo año. Cabe preguntarse por qué siendo un estilo musical de nicho, y más allá de que ‘Malamente’ forjara su destino, en solo un año la artista ha actuado en algunos de los festivales más importantes del mundo y se subirá este martes al escenario el WiZink Center de Madrid agotado y tras dos actuaciones en un Sant Jordi de Barcelona también sin entradas.

Vídeo.

‘Con Altura’, de Rosalía y J. Balvin.

Ajena a las acusaciones de apropiación cultural, Rosalía nunca ha escondido que la música urbana, y en concreto el trap y el reguetón, son dos de sus estilos musicales preferidos. No en vano C. Tangana (Antón Álvarez Alfaro) firma junto a ella ocho de las once canciones de ‘El mal querer’. En este sentido, la compositora ha sabido jugar sus cartas. En marzo de este mismo año, lanzaba ‘Con altura’, una colaboración junto a J. Balvin, un homenaje al reguetón clásico y playero que ha superado las mil millones de reproducciones en YouTube. ‘Aute Cuture’ llegaba dos meses más tarde y desplazaba a la artista al R&B. ‘Milionària’ suponía su debut en catalán, con una rumba de producción minimalista, que se estrenaba en un vídeo junto a ‘Que Dio$ no$ libre del dinero’, más reposada y cercana a ‘El mal querer’. En ‘Yo x ti, tu x mí’, junto a Ozuna, se acercó de nuevo al reguetón. Y sin embargo la oscura ‘A palé’, más arriesgada y con trazos de hip hop, algo menos comercial que bien podría indicarnos por dónde puede ir el tercer disco de Rosalía. Todo ello la ha convertido en la artista española más escuchada en Spotify.

Quizá una clave en todo esto es lo protegida que parece haber estado en todo momento. Hasta ahora no podía decirse que la catalana llenara conciertos. Todos los recitales que había ofrecido hasta el momento habían sido promocionales –gratuitos como el que celebró en Colón por la salida de ‘El mal querer’– o en festivales. Por eso cuando anunció que sus últimos conciertos del año, en París, Londres, Barcelona y Madrid, sí serían al uso, la expectación por ver cómo funcionaba en taquilla era enorme. Agotó las entradas, dobló fecha en Barcelona y superó la prueba de fuego.

Vídeo.

‘A palé’, el último éxito de Rosalía.



Sources:
elcorreo.com

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