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Inician las audiencias públicas sobre posible juicio político contra Trump

Inician las audiencias públicas sobre posible juicio político contra Trump


Washington – A partir de hoy, millones de estadounidenses podrán ver en directo la prueba que un comité del Congreso obtiene para determinar si debe recomendarse la destitución del presidente Donald Trump, por solicitar al gobierno de Ucrania que investigue a la oposición demócrata a cambio de asistencia militar y una visita oficial a la Casa Blanca.

No se espera hoy una nueva revelación en torno a cómo Trump y algunos de sus subalternos demandaron del presidente ucraniano que investigara al ex vicepresidente Joseph Biden y su hijo Hunter – quien estuvo en la Junta de Directores de la empresa ucraniana de energía Burisma-, o teorías conspiratorias sobre el inicio de la pesquisa referente a la interferencia rusa en las elecciones de 2016.

Pero, por vez primera desde que comenzó este debate, los electores estadounidenses, a partir de las 10:00 a.m. (hora del este de Estados Unidos, 11:00 a.m. hora de Puerto Rico) tendrán la oportunidad de ver a través de las cadenas de televisión los testimonios de funcionarios del gobierno de Trump que han expresado alarma en torno al comportamiento del inquilino de la Casa Blanca.

Las encuestas indican que una ligera  mayoría simple del electorado estadounidense se inclina a respaldar el ‘impeachment’ de Trump. En ese sentido, las audiencias públicas pueden definir los puntos de vista del elector independiente.

“El proceso será justo para el presidente, los miembros del comité y los testigos”, indicó ayer el presidente del Comité de Asuntos de Inteligencia, Adam Schiff, quien encabezará las sesiones, que abren hoy, pero seguirán el viernes y la semana próxima.

Schiff convocó para la primera audiencia al embajador William Taylor, a cargo interinamente de la Embajada de EE.UU. en Ucrania, y al funcionario de carrera del Departamento de Estado a cargo de los asuntos de ese país de Europa del Este, el subsecretario adjunto George Kent. El viernes, en el segundo día de vista pública, declarará la ex embajadora de Estados Unidos en Ucrania Marie Yovanovitch, cuyas funciones ha asumido Taylor.

Los primeros tres ponentes testificaron en audiencias a puerta cerrada conocer que Trump ordenó frenar una asistencia militar de cerca de $400 millones y una visita oficial del presidente ucraniano, Volodomir Zelensky, en espera de que Ucrania abriera una investigación en contra de los Biden.

Como vicepresidente, en 2016, Joseph Biden – junto a otros sectores de la comunidad internacional-, abogó por la destitución del entonces fiscal general de Ucrania, por entender que no combatía la corrupción. Su hijo Hunter estaba entonces en la junta de directores de Burisma.

No se conoce de ninguna ilegalidad de parte de los Biden, como insinúa Trump. 

Las presiones directas del gobierno de Trump datan de por lo menos el 10 de julio, cuando funcionarios estadounidenses recibieron en la Casa Blanca a oficiales ucranianos, a los que se les hicieron reclamos que alarmaron incluso al entonces asesor de Seguridad Nacional, John Bolton.

La llamada en que Trump le solicitó directamente a Zelensky investigar a Biden y su hijo ocurrió 15 días después, y fue la que generó la denuncia anónima de un funcionario de la Casa Blanca en contra del presidente de EE.UU. que puso en marcha la investigación en la  Cámara baja.

Trump ha insistido en que su conversación del 25 de julio con Zelensky fue perfecta. Pero, la prueba ahora es más amplia que el memorando que resume esa conversación, que fue divulgado por la Casa Blanca después de que se hizo pública la denuncia de un funcionario anónimo. 

En vez de los demócratas hablar de quid pro quo, deben decirle a EE.UU. que Trump cometió soborno, un delito definido en la Constitución estadounidense como razón suficiente para destituir a un presidente, dijo el congresista demócrata Jim Himes (Connecticut), quien es miembro del comité especial de Asuntos de Inteligencia.

Los republicanos del Congreso, mientras, han estado solidarios con Trump. En un memorando que circularon ayer de cara a la audiencia de hoy, el liderato sostiene que  “los demócratas quieren acusar al presidente Trump porque burócratas no electos y anónimos no estuvieron de acuerdo con las decisiones del presidente y se sintieron incómodos con su llamada telefónica con el presidente Zelensky”.

No obstante, algunos republicanos – como el senador Mitt Romney (Utah) y la ex secretaria de Estado Condoleeza Rice-, han descrito como impropias las presiones de Trump hacia Ucrania. 

La audiencia de hoy es la primera relacionada un potencial proceso de destitución desde que hace 21 años la Cámara baja federal analizó las denuncias de que el presidente Bill Clinton cometió perjurio y obstruyó la justicia cuando negó su relación extramarital con la becaria Monica Lewinsky.

Aunque la Cámara baja aprobó cargos de destitución en contra de Clinton, el 19 de diciembre de 1998, los republicanos no lograron los dos tercios de votos que se requieren en el Senado para su destitución.

Previamente, en 1974, la Cámara baja también llevó a cabo audiencias públicas sobre el escándalo Watergate en contra del entonces presidente Richard Nixon, quien dimitió antes de que se diera un voto en su contra en el pleno del cuerpo legislativo.

El otro presidente que se enfrentó a un proceso de destitución fue Andrew Jackson, contra quien la Cámara baja aprobó11 cargos en marzo de 1868, pero quien – como Clinton- fue absuelto en el Senado.

13 demócratas y 9 republicanos

El Comité de Asuntos de Inteligencia está integrado por 13 demócratas y nueve republicanos.

El contraparte del demócrata Schiff, quien es el presidente de la comisión, es el republicano Devin Nunes (California).

Aunque el proceso de audiencias públicas está en manos del Comité de Asuntos de Inteligencia, será el presidente del Comité de lo Jurídico de la Cámara baja, el demócrata Jerrold Nadler (Nueva York), el responsable de preparar los cargos formales en contra de Trump, si se llega a ese punto.

Para llevar a un juicio político en el Senado al presidente Trump, el pleno de la Cámara de Representantes, controlada por los demócratas (233 a 197, con un independiente y cuatro vacantes), tiene que acusar de cargos formales a Trump. Los cargos pueden ser aprobados por simple mayoría.

En el Senado, sin embargo, se quieren dos tercios de los votos para destituir a un presidente de EE.UU.. Los republicanos tienen 53 de los 100 escaños, por lo que los demócratas se enfrentarían a la empinada cuesta de tener que convencer a por lo menos 20 de los 53 republicanos de que las actuaciones de Trump en torno  a Ucrania deben llevar a su destitución.

Bajo la Constitución de EE.UU., en una decisión puramente política, para destituir a un presidente el Congreso tiene que determinar si cometió “traición, soborno y otros delitos graves o menos graves”.



Sources: metro.pr

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