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Cultura

Una ópera prima a los 72 años

Una ópera prima a los 72 años


«Es una historia de amor del más allá, que trata sobre un hombre ambiguo, que sale a buscar a la joven en la que se ha reencarnado la mujer a la que amó en otra vida». Así resume Lone Fleming (Aarhus, Dinamarca, 1945) ‘La virgen descalza’, un cortometraje fantástico y de corte gótico, que supuso su salto a la dirección con, atención, 72 años de edad.

Pero la cosa tiene truco. Esta actriz danesa es una vieja conocida de los seguidores del cine de terror que se hacía en nuestro país entre los años setenta y ochenta y llegó a participar en una treintena de películas. Y eso que a Lone Faerc, que es como se llama realmente, no le gusta especialmente el género. «Me da miedo. Bueno, ahora me da menos miedo», se corrige. Y pone un ejemplo: tardó siete años en reunir el valor suficiente para ver una saga como ‘Alien’. Luego, reconoce, le encantó.

Su regreso a España -ya había estado trabajando en Muebles Tarragona, en Barcelona, con 17 años- fue el resultado de un desengaño amoroso, del que ya tiene un guión medio escrito. «Me marché con poco más de 20 años, enamoradísima de un estadounidense de 40, y cuando llegué allí, descubrí que era alcohólico. Acabé en otro cuarto de la casa y empezó a traer prostitutas y a mí me mostraba como un souvenir danés», dice ahora esbozando una risa que no es más que el alivio que supone haber escapado de un infierno.

Recaló entonces en Bilbao. Allí comenzó a trabajar vendiendo libros.«Era un trabajo horrible porque no te pagaban si no vendías y no te daban ni de comer», se lamenta. Pero logró contactar con el actor César Burner, que le propuso irse a Madrid para trabajar en fotonovelas. Ya con agente, dio el salto al cine. «En España se hacía mucha comedia y yo empecé por ahí», recuerda. Muy joven aún, hizo de figurante y pequeños papeles en películas como ‘Pierna creciente, falda menguante'(1970), ‘Vente a Alemania, Pepe’ (1971), ‘Blanca por fuera y rosa por dentro’ (1971) o ‘Lo verde empieza en los Pirineos’ (1973).

Pronto, sin embargo, el horror llamó a su puerta, cuando el cineasta Amando Ossorio le dio el papel de Betty Turner en ‘La noche de terror ciego’ (1972). «Me hubiese gustado hacer más westerns de los que hice. Sabía montar a caballo e inglés, pero creo que buscaban mujeres morenas, algo más exóticas», confiesa. Eso sí, «me encanta hacer cine de terror porque en los rodajes puede pasar cualquier cosa y es muy interesante ver cómo se hacen los efectos especiales», comenta.

En 2014, veinte años después de rodar su última película, abrió su página en Facebook y poco a poco comenzaron a llegarle papeles para películas y cortometrajes de género «en los que ya hacía de abuela», explica. Empezó también a producir sus propios guiones pero no fue hasta 2017 cuando se atrevió a dirigir su primer cortometraje, que este martes se proyectará en el festival Nocturna de Madrid.

«Ha sido la mejor experiencia de mi vida», sostiene, «incluso en los momentos difíciles, que también los hay». Recuerda, en este sentido, que tuvieron solo una noche para rodar la escena más complicada del guion. «Nos dejaron un salón inmenso en el hotel Palacio Las Manillas, en Sabiote, Úbeda, que tuvimos que vaciar. Sandra Alberti, que participa también como actriz, montó el dormitorio de la secuencia y luego yo tuve que ver dónde podía colocar la cámara para que no se viera ningún elemento contemporáneo», detalla la directora, que participó en la búsqueda de las distintas localizaciones que se usaron en un corto que se rodó por entero en Jaén.

En total fueron 17 personas las que formaron parte del equipo de un rodaje que se llevó a cabo en cuatro días. Para financiarlo se lanzó una campaña de ‘crowdfunding’ en Verkami con la que se recaudaron 3.500 de los 4.000 euros que hicieron falta para llevar a buen puerto la película, gracias a más de cuarenta mecenas. Por sorprendente que parezca, Fleming no se ha reservado un papel para el proyecto. «No me atrevo a dirigir y actuar a la vez», se sincera.

Y adelante que ya tiene ideas para otros cortometrajes. «Son un camino muy bueno para ir descubriendo qué es lo que quieres hacer. Yo ya había trabajado en algunos guiones. El primero que produje es ‘La casa gris’, una historia real de dos hermanos mayores y el abuso psicológico por parte de su madre, pero tenía miedo a dirigir y ahora por fin me he lanzado», expone. «Tengo una historia que quiero empezar en enero que se desarrolla en una cocina con dos personajes, una madre y una hija, y lo más probable es que haga de la madre. Sería como una obra de teatro y lo codirigiría con Luis Esquinas. Se llama ‘Eres una hija de p.’», anuncia entre risas.

No será, pues, una pieza de corte fantástico. Y eso que Fleming tiene claro que «el terror y el fantástico son lo único que perdura». «No hay festivales de drama o de comedia, lo único que sobrevive es el terror y yo creo que es porque la gente necesita ver películas de miedo para que se le suba la adrenalina», concluye.



Sources:
elcorreo.com

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