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Los unionistas norirlandeses del DUP rechazan “tal y como están las cosas” el acuerdo del Brexit de Johnson | Internacional

Los unionistas norirlandeses del DUP rechazan “tal y como están las cosas” el acuerdo del Brexit de Johnson | Internacional



Boris Johnson ha recibido este jueves un duro golpe por parte del Partido Unionista Demócratico de Irlanda del Norte (DUP), horas antes de acudir a un Consejo Europeo crucial para el futuro del Brexit. La líder del DUP, Arlene Foster, y su número dos y portavoz parlamentario, Nigel Dodds, han advertido en un comunicado conjunto de que, “tal como están las cosas” , no pueden apoyar el acuerdo sobre el Brexit que pretende cerrar el primer ministro británico con la Unión Europea. No podemos apoyar lo que se está sugiriendo sobre la cuestión aduanera o sobre el consentimiento norirlandés a lo que se pacte,  y hay una falta de claridad en el IVA”, dice el texto. Downing Street se aferra desesperadamente a la primera parte del mensaje (“tal como están las cosas”) y confía en poder enderezar la situación en las próximas horas.

“Continuaremos trabajando con el Gobierno para intentar conseguir un acuerdo sensato que funcione para Irlanda del Norte y proteja la integridad constitucional y económica de Reino Unido”, han señalados los líderes del partido unionista norirlandés.

El Gobierno británico está inmerso en la recta final de negociaciones con la Unión Europea para tratar de alcanzar un acuerdo sobre el Brexit antes de la fecha límite del 31 de octubre, cuando expira la última prórroga concedida a Londres por las autoridades comunitarias.

El primer ministro se ha reunido ya hasta en tres ocasiones en las últimas horas con la líder del DUP, Arlene Foster, y con el portavoz parlamentario de la formación, Nigel Dodds. Si en las últimas semanas todo apuntaba a que la permanencia de Irlanda del Norte en el espacio aduanero de la UE era el mayor reparo de los unionistas, la recta final de la negociación ha revelado que lo que más temen, y por lo que más reticencias muestran, es la posibilidad de perder su capacidad de veto.

En la primera propuesta que Johnson presentó a Bruselas, se contemplaba el llamado “principio de consentimiento”. Básicamente, exigía el respaldo de la Asamblea de Irlanda del Norte (hoy suspendida) a cualquier acuerdo del Brexit. El modo en que se gobierna y se toman decisiones en ese territorio británico es particularmente endiablado. Los Acuerdos de Viernes Santo de 1998, que trajeron la paz a la región, exigen que cualquier medida aprobada en el Parlamento regional o en su Ejecutivo tenga “doble cerrojo”. Esto es, deben estar de acuerdo y respaldarla tanto unionistas como republicanos.

Al condicionar Johnson el nuevo acuerdo con la UE a que obtuviera la aprobación del Legislativo norirlandés, entregaba de modo oculto un poder de veto a los unionistas, que hubieran tenido capacidad de anular el pacto antes de que entrara en vigor.

En las nuevas negociaciones, se contemplan varias posibilidades para sortear ese veto, que provocó el rechazo de Bruselas y de Dublín. Bien bastaría con una mayoría simple en la Asamblea de Belfast (relativamente fácil de conseguir en estos momentos), o bien se postergaría la votación a un plazo de años después de que el nuevo acuerdo hubiera entrado en vigor. La capacidad de veto, en ese caso, estaría más bien en manos de los republicanos, que defienden la idea de que Irlanda del Norte se mantenga en la UE.

Por todo eso, los unionistas del DUP, que en los últimos dos años han sido, con sus 10 diputados en Westminster, el aliado imprescindible del Gobierno conservador, se resisten a dar su brazo a torcer. Y de su decisión dependerá también la de al menos la mitad de los llamados diputados “espartanos”, ese grupo de unos 20 euroescépticos conservadores que hicieron la vida imposible a la ex primera ministra, Theresa May. En su momento, hicieron bandera de la defensa a ultranza de la “unidad territorial del Reino Unido” y se enfrentaron al backstop (la salvaguarda irlandesa) ideado por Bruselas. Ahora, condicionan su apoyo al plan que alcance Johnson a que el DUP lo acepte. “Son el canario en la mina”, ha dicho el diputado euroescéptico Bernad Jnekin.

clubwifiusa


Source: elpais.com

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