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Obituario: El escribiente para quien Guatemala representó una piedra que atravesaba el alma



Foto tomada de: la tesis de Licenciatura en Letras de Gloria Liliana Velásquez Rodríguez, USAC 1990.

Amafredo Castellanos

Ciudad de Guatemala, 21 sep (AGN).– Este 22 de septiembre se cumplen 34 años de la muerte de Manuel José Arce, escritor, dramaturgo y periodista guatemalteco.

Una columna en “El Gráfico”, el “Diario de un escribiente”, lo situó como un pensador y abierto crítico contra la injusticia que golpeaba a las mayorías. Así en uno de sus poéticos escritos dijo que Guatemala era una piedra filosa que se hundía en su alma y la atravesaba con dolor. Era una expresión que mostraba su profunda sensibilidad, un requisito fundamental para ejercer el periodismo, según el comunicador Mario Rivero, quien pudo conocerlo y entablar amistad con el maestro.

Poder hablar, dialogar, aprender de un escribiente de la altura moral y literaria de Arce debió ser un privilegio. De ahí que la Agencia Guatemalteca de Noticias (AGN) pensó importante hablar con Rivero para nutrir un poco a las nuevas audiencias que no lo leyeron en su momento y para recordarlo entre quienes sí tuvimos la oportunidad de hacerlo.

¿Cómo conoció a Manuel José Arce y cómo fue su relación con él?

Lo conocí a través de su columna “Diario de un escribiente”, que publicaba en el recordado diario “El Gráfico” a finales de los 70, que era una de las columnas más leídas en esa época.

Tiempo después yo estudiaba magisterio en el Técnico Escuintleco. Arístides Crespo Villegas, que siempre ha sido lector voraz, era entonces profesor de Literatura y lo invitó varias veces a charlar con los estudiantes. En esos días publicábamos en Escuintla “El Estudiante”, un periódico dirigido por el periodista Julio Coronado, asesinado en 1980 frente a su oficina, y por mi lado también publicaba otro periódico que se llamaba “El Sol”. Le pedí que nos autorizara reproducir mensualmente en cada edición sus columnas publicadas en “El Gráfico”, a lo cual accedió gustosamente.

De esa cuenta constantemente lo visitaba en su casa del callejón del Fino, en la zona 1 de la capital. para tomar café y conversar de periodismo, política y otros temas. Era muy sabroso conversar con Manuel José, porque tenía un sentido de humor muy ingenioso.  Sabía y hablaba de todo. Las conversaciones con él eran una cátedra. Hubo un tiempo en que se radicó en Amatitlán, donde también lo visité y en un par de ocasiones viajamos a Palín para ir a comer iguana en iguashte. En ese entonces esos pueblos (Amatitlán y Palín) tenían mucha magia y eran muy pintorescos porque no estaban inundados de vehículos, gente ni ruido. Para mí, Manuel José Arce fue un personaje que valió la pena conocer.

Manuel José Arce junto al joven Mario Rivero, una foto del álbum personal de este último.

¿Qué dejó en su proceso formativo como periodista?

La capacidad de observar, de sorprenderme y de cuestionar la realidad con conciencia crítica. Aparte de ello aprendí que el periodismo no es cualquier oficio, que no cualquier fulano puede ser periodista si no tiene sensibilidad social y no ve la vida con vocación filosófica. Con él aprendí a ser más reflexivo, más cuerdo.

¿Cuál es el valor de su obra para los guatemaltecos?

Para mí, el valor fundamental de su obra es el amor con que siempre escribió sobre Guatemala. Él era un criollo popular que amó y sufrió a Guatemala de tal forma que siempre la llevó en el alma. Creo que su obra es muy poco conocida por las nuevas generaciones y sus libros del “Diario de un escribiente” deberían ser lectura obligatoria en la educación media, pero lamentablemente Guatemala es un país incapaz de ver la grandeza de personajes como Manuel José Arce.

¿Cómo califica los esfuerzos e iniciativas por promover su obra?

Valoro cualquier esfuerzo que se haga por promover su obra que abarca el periodismo, la novela, la poesía y el teatro. Creo que las nuevas generaciones se están perdiendo la oportunidad de leer al más dulce de los poetas guatemaltecos. Toda su obra es poética.

¿Qué reconocimiento tiene en el país y que opinión te merece?

Existe un parque en la zona 10 de la capital de Guatemala y un instituto de educación media que llevan su nombre; la Casa de la Cultura de Albi, Francia, se llama Manuel José Arce. En su momento fui promotor de un grupo de teatro que bautizamos con su nombre y la placa colocada afuera de la casa donde vivió, en el callejón del Fino, fue iniciativa de la Casa de la Cultura de Escuintla, de la cual yo formaba parte. También la Editorial Universitaria de la Usac celebra anualmente el Premio Editorial Universitaria de poesía Manuel José Arce, con el que también conmemora el aniversario de su fundación, en 1945.

El mejor homenaje que se le puede hacer al maestro Manuel José Arce es leerlo, saborear su prosa narrativa, sentir su poesía y reflexionar con su teatro, que es un teatro inteligente, reflexivo, cuestionador, no un teatro frívolo del ja-ja. Manuel José Arce es insustituible. A decir verdad, actualmente hace falta en los periódicos esa claridad expresiva y esa sensibilidad que lo distinguió. El poeta estaría ahora interviniendo en discusiones como la ideología de género, el sida, la democracia, la soberanía y los fundamentalismos del bien y del mal y de los despotismos electos.

¿Algún poema o escrito del maestro que recuerde especialmente?

Toda su obra es exquisita. Tiene cosas supremamente valiosas. AGN ac/ac



Sources: agn.com.gt

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