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Crítica de ‘Amor a segunda vista’ (2019): el amor llama dos veces

Crítica de 'Amor a segunda vista' (2019): el amor llama dos veces


Amor a segunda vista: El amor llama dos veces

Francia. 2019. 117 m. (TP). Comedia.
Director:
Hugo Gélin. Intérpretes: François Civil, Joséphine Japy, Benjamin Lavernhe.

Recuperar su antiguo amor por parte de la pareja formada por Olivia y Rafael, que a lo largo de su vida han seguido caminos diferentes, es la madre del cordero en ‘Amor a segunda vista’. Comedia romántica de regusto inequívocamente galo, realizada a partir de los elementos que configuran el difícil equilibrio de un joven matrimonio, donde el azar, ese impredecible concepto amoroso que sólo favorece a quien sabe cortejarlo, también interviene en la función. Lo mismo que el amor que se alimenta de regalos siempe estará hambriento.

Aliñada con ribetes fantásticos, basados en otros títulos del mismo estilo, queda claro que esta vez estamos ante la cultura de la copia. Los personajes son en realidad un ‘backup’ (copia de seguridad) de las personas que creen ser. La razón es que vivimos en ‘streaming’ (tecnología que nos permite ver un archivo de audio o vídeo directamente desde Internet sin descargarlo por completo). Estamos rodeados de plagios multiformes, de alta definición, de alta resolución, de 5G, y embotamos con ellos la nostalgia del origen. Lo original ahora no es lo que remite al origen, sino a lo extravagante, populachero y de consumo rápido.

El nivel estético de ‘Amor a segunda vista’ no queda lejos de los típicos telefilmes de sobremesa proclives a las siestas más placenteras. Así que ‘Amor a segunda vista’ es una inofensiva cinta romántica, orientada sobre todo al mercado francés. No hay argumento propiamente dicho, sino escenas aisladas, urdidas en torno a la despistante pareja protagonista. Con todo, lo peor no es su falta de rigor cinematográfico sino su pretencioso afán por enmendar la plana a la comedia clásica. Al fin y al cabo enuncia su flácido discurso y despliega sin el más mínimo rubor una emotividad de saldo. En suma, ver esta película es como visitar un museo en el que se han retirado todos los cuadros.



Sources:
elcorreo.com

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