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Cultura

Crítica de ‘Quien me quiera que me siga’ (2019): ¿Qué fue de nosotros?

Crítica de 'Quien me quiera que me siga' (2019): ¿Qué fue de nosotros?


Quien me quiera que me siga

Francia. 2019. 90 m. (7). Comedia.
Director:
José Alcala.
Intérpretes:
Daniel Auteuil, Catherine Frot, Bernard Le Coq.

Parafraseando a Friedrich Nietzsche, pasada cierta edad si miras fijamente al espejo, el espejo te devuelve la mirada, con el gesto inquisitivo de quien se siente decepcionado por el reflejo inverso de la realidad. A veces ese espejo es un cristal o una simple lámina reflectante, y otras veces alguien que ha visto envejecer nuestros sueños y de qué forma se marchitaban nuestras fantasías de juventud. En el caso de Gilbert, un jubilado con siete décadas a sus espaldas, es su pareja, Simone, la que termina desbordada por el carácter agrio e insoportable de un maltratador, idealizado como un cascarrabias, en el que ya no se aprecian rastros del hombre idealista del que se enamoró treinta y cinco años atrás; así que coge la puerta, agarra sus bártulos y enfila hacia una de esas playas que en el imaginario del cine europeo simbolizan un horizonte de melancolía.

Sin Simone, Gilbert se sabe perdido, y se propone recuperarla, con la torpeza de un viejo gruñón que ha olvidado cómo conquistó a la mujer de su vida y que además tiene que competir con el encanto y la amabilidad del amante de su ex pareja. Apoyándose en los vértices de un trío integrado por Daniel Auteuil, Catherine Frot y Bernard Le Coq, José Alcala plantea un tibio discurso sobre el desencanto de una generación a punto de desaparecer sin que se intuya un relevo a la vista. Lejos quedan las barricadas de mayo del 68, y aquellos jóvenes, a los que Alcala describe como pobres caricaturas, sufren de ese aburguesamiento crónico en el que vive plácidamente instalada la comedia francesa. ‘Quien quiera que me siga’ existe gracias al encanto que derrochan sus intérpretes y pese a la evidente flacidez de una puesta en escena sobre la que se sostiene la ocurrencia de reflotar los cadáveres de Catherine, Jules y Jim cincuenta años después.



Sources:
elcorreo.com

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