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Análisis de The Division 2: Asalto a la DC distópica

Análisis de The Division 2: Asalto a la DC distópica


Si algo ha demostrado Ubisoft a lo largo de esta generación, es que ha sabido redimirse de los errores cometidos en el pasado, convirtiéndose en un referente de calidad gracias al magnífico trabajo realizado estos últimos años con sus franquicias principales. Me vienen a la mente ejemplos como el significativo salto de calidad del que gozaba la segunda entrega de Watchdogs frente a la decepcionante original; o la increíble vuelta de tuerca con la franquicia Assassin’s Creed, cuyo modelo de entregas anuales empezaba a pasar factura.

The Division es el ejemplo de cómo se puede revolucionar el género de los videojuegos de acción combinando varios de los elementos por los que suele definirse un modelo de desarrollo concreto. Ubisoft ha sabido aprovechar esa fama de que sus juegos están enfocados para entusiastas del completismo, aprovechando al máximo la tecnología dispuesta y sus herramientas. Con la primera parte ya supieron construir un mundo creíble, detallado, escrito con una narrativa que pocas veces hemos visto y con una experiencia multijugador de las que marcan tendencia.

Corrigiendo los pocos defectos que se le podían achacar a la entrega original, The Division 2 llega para ofrecer una ingente cantidad de horas a cualquiera que guste de los tiroteos y la buena acción. Siguiendo, cómo no, con el enfoque argumental de los juegos basados en Tom Clancy y dinamizando aún más el mundo abierto; llenándolo de frenetismo y agilizando sus mecánicas. Para aquellos que aún no han tenido la oportunidad de probarlo, aquí vengo a ofreceros mis impresiones.

La mayor virtud de The Division 2 es que consigue mezclar lo mejor de varios géneros con la fórmula Ubisoft, resultando un producto con apenas flaquezas: el Looter shooter, una especie de conjunción entre el third person shooter de toda la vida, incluyendo elementos más acordes a los mmorpg y los dungeon crawler estilo Diablo; hablamos de características como el ‘leveo’, el desbloqueo de habilidades, farmeo y crafteo de objetos, armas y equipamiento.

A los pocos minutos de empezar nuestra primera partida, nos encontramos con lo siguiente: un mapa gigantesco dividido por distritos, con niveles de dificultad asignados, y un porrón de localizaciones y puntos de interés para la realización de misiones, tanto principales como secundarias. Dispondremos de cierto libre albedrío para que podamos realizarlas según nos apetezca; en esto el juego no nos pone muchas pegas, tanto como si queremos concentrarnos únicamente en las misiones principales como si lo queremos completar todo al cien por cien, The Division 2 nos da la bienvenida.

Al igual que los juego de rol, nuestro personaje será completamente personalizable e irá evolucionando a lo largo de la partida, no solo a nivel estético, sino en cuanto a equipamiento y aptitudes se refiere. The Division 2 cuenta con un sistema de progreso bastante inteligente: zonas, misiones y enemigos están clasificados en base a un nivel de dificultad, que servirá como indicio de avance en base al nivel del personaje,sin embargo, será únicamente un número y no un indicador del potencial absoluto. Aquí las estadísticas las marca el equipo que tenemos asignado. Estar constantemente pendiente de lo que ‘loteamos’ será esencial.

En cuanto al farmeo, la metodología utilizada durante la realización de las misiones en The Division 2 se acerca más a las de Diablo o World of Warcraft, que no al anodino estilo de la saga Far Cry, que se limita a tomar pieles de animales para que podamos construir una cartera más grande; tornando la experiencia aún más completa. La sensación que obtenemos es parecida a la de irse de mazmorras; y es que, aunque el curso narrativo de cada incursión es interesante, fundamentalmente estaremos más atentos a lo que los enemigos van soltando al morir y a las cajas de recompensa que iremos encontrando.

De hecho, el loot nos mantendrá enganchados a los mandos durante un buen puñado de horas; el juego está constantemente recompensándonos con nuevo material durante cada misión. Si descuidamos el equipo, poco vamos a poder hacer en las zonas de mayor nivel. Además, el mundo crece a la par que nosotros, los enemigos del juego irán equiparándose a nuestro nivel para evitar desequilibrios, y si nos adentramos en alguna incursión multijugador en la que existen diferencias entre la experiencia de los personajes, el juego realiza automáticamente una media para calcular el poder enemigo y así equilibrar las tornas.

The Division 2 nos ofrece dosis de acción a raudales. Los tiroteos son satisfactorios, mucho más que en la primera entrega. Destaca sobre todo la trabajada inteligencia artificial de los enemigos, cuyos patrones de ataque podrán volverse impredecibles; muchas serán las ocasiones en las que nos pondrán contra las cuerdas y estaremos obligados a retroceder, ya sea porque nos flanquean, nos mandan kamikazes cuerpo a cuerpo, o llegan los ‘jefes’ con elevados niveles de armadura. No es que el juego sea excesivamente complicado a niveles generales, pero en ningún momento tendremos la sensación de que flaquea en ese aspecto.

Para lidiar con los enfrentamientos, el juego nos ofrece armas de lo más variado, las cuales cuentan con la particularidad de poder añadirles modificadores mediante un banco de trabajo, lo que aumenta aún más las posibilidades de adaptar el equipo a nuestro gusto; subfusiles, rifles de francotirador, escopetas, automáticas y un sinfín de armamento disponible para afrontar los combates como más nos apetezca, cada una con sus peculiaridades, puntos fuertes y desventajas. En total, podremos equiparnos con dos armas principales y una pistola, además de las granadas; en este sentido el juego es sumamente profundo, según el tipo de enfrentamiento y estilo de combate propio, deberemos saber ajustar nuestro equipo y adaptarlo de forma óptima.

Por si fuera poco, también contamos con un sistema de habilidades que iremos desbloqueando según ganemos experiencia en el juego. Una vez obtenidas, cada una de ellas contará con una serie de opciones que modifican su uso en combate. Por poner un par de ejemplos, podremos optar por colocar una torreta en el terreno de juego, con mucho rango de acción, que no dudará en disparar a los enemigos en cuanto estos se vuelvan agresivos; también podemos contar con un escudo desplegable como opción defensiva. Cada habilidad cuenta con un sistema de enfriamiento propio, para evitar su abuso. Son muy útiles y permiten la variedad en la creación de estrategias a la hora de afrontar los asaltos. Además, su existencia le da un toque ofensivo a nuestro ‘gameplan’, para que no nos limitemos a depender de nuestra cobertura.

Gran parte del mérito de los enfrentamientos se lo debemos al espléndido diseño de niveles; aunque el juego esté ambientado en un entorno determinado, concretamente en una Washington DC distópica, a lo largo del juego atravesaremos todo tipo de localizaciones variadas en las que librar las refriegas. Cada aspecto del mapa en las misiones está cuidadosamente diseñado pensando en los tiroteos, así que casi cualquier rincón y elemento puede utilizarse como cobertura. Además, la mayoría de los escenarios son extensos y están llenos de aberturas y huecos en los que poder posicionarse a varios niveles de altura.

Uno de los atractivos para los jugadores más dedicados es, sin duda, el ‘postgame’ y la zona oscura; se trata de lo que hay más allá de The Division 2 una vez superada la campaña principal, es decir, los primeros 30 niveles aproximadamente. Un momento del juego en el que el mundo sube de dificultad (hasta un total de 5 veces), por el cual accedemos a una serie de nuevas misiones principales y secundarias, ramas de habilidades y nuevo equipo, hasta un total de 500 niveles. Todo enfocado a la obtención de mayor y mejor equipo, incluyendo una gran cantidad de raids y eventos multijugador, ya sea PVP o PVE, como si de un multijugador masivo se tratase. Esto, evidentemente, alarga la experiencia de manera cuasi infinita. El juego, por suerte, ha estado recibiendo actualizaciones y contenido por parte de Ubisoft, así que la comunidad puede estar de enhorabuena.

Nuestra valoración

Para el disfrute del juego conviene dedicarle un buen número de horas. Además, el enfoque de las misiones no es que sea muy variado y la repetición de tareas durante el postgame puede volverse bastante tedioso. Más allá de eso, no hay mucho que achacarle a esta nueva iteración del looter shooter más famoso de la generación. Si eres un amante de la buena acción y un completista nato; que disfruta de las dinámicas de recompensas más propias de un MMO, lánzate a por The Division 2 sin dudarlo.

clubwifiusa

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