Economía

La fe de Anquetil llega al Camino de Santiago

La fe de Anquetil llega al Camino de Santiago


Burgos
30/06/2019 – 22:09

A veces pasan cosas en el Camino de Santiago y otras veces -las más-, solo pasa el tiempo, los kilómetros y ciertas conversaciones peregrinas que no acaban en ningún sitio. Algo de eso ha sucedido en la segunda etapa de la Ruta Xacobea AC Hotels. Desde las 7:30 de hora de la salida en el AC La Rioja, en Logroño, hasta la llegada en el AC Hotel Burgos, diez horas más tarde, el día dio para rememorar al bueno de Jacques Anquetil entre dos peregrinos ilustrados.

El ciclista francés, coetáneo de Federico Martín Bahamontes hace medio siglo, era el mejor en la contrarreloj, pero también escalaba como si fuera sin cadena. Así ganó cinco Tours de Francia e infligió a Pulidor el doloroso título de eterno segundón. Lo que rondó por la cabeza de alguno era el curioso trajín que se traía entre manos el ‘Señor crono’ cuando la carretera de empinaba. Así lo recrea Tim Krabbé, novelista y buen aficionado al ciclismo, en una maravilla de libro titulado ‘El ciclista’. Cuenta este autor que Anquetil “solía sacar la botella de agua del portabidones antes de cada ascensión y se la metía en el bolsillo trasero del maillot”.

El motivo que confesó a uno de sus gregarios era que, de esa forma, aligeraba el peso de la bicicleta en los momentos más perentorios. “Lo que Anquetil necesitaba era fe. Y para tener fe sólida e inquebrantable no hay como estar equivocado”. Sea como fuere, solo hace falta invocar el espíritu del maestro Jacques en cualquier puerto de montaña camino de Santiago para circular por las rampas con el mismo peso del bidón a bordo, se coloque donde se coloque, pero con una historia para amenizar pedalada. Y ese homenaje se hizo sentir en el asfalto de los puertos de Valdezcaray y el Alto de la Pradilla, marcado con la pintura verde que conduce hacia la tumba del apóstol.

“Después de cada etapa ciclista, Fausto Coppi se hacía subir en brazos las escaleras de su hotel”

Las supersticiones de los ciclistas darían para un libro. Quien lo escriba, debería beber de la fuente de Krabbé. “Jean Graczyk solía cortar una patata por la mitad todas las noches y se acostaba con un trozo en cada párpado. Gabriel Poulain aplastaba los radios de las ruedas. Los hermanos Pélissier entrenaban solamente con el viento a favor (a veces tardaban años en llegar a casa), Riviére hinchaba los neumáticos con helio y Coppi se hacía subir en brazos las escaleras de su hotel”.

Mañana lunes, volverá a pasar cosas en la Ruta Xacobea AC Hotels, especialmente ante la etapa reina: Burgos-León, de 210 kilómetros. Habrá mucho que hablar a ritmo de pedal.

clubwifiusa


Source: eleconomista.es (Noticias destacadas por elEconomista)

Related posts

Cristina Saavedra estalla contra los comentarios sobre su moreno de piel: “Coño, qué pesados sois”

admin

Una potencia mundial a pesar de carecer de grandes marcas nacionales

admin

La lógica de los mercados

admin

Leave a Comment

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.