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El paradigma Bukele | Noticias de El Salvador



No es fácil sorprenderse de la manera en que está gobernando Nayib Bukele, pues existe una continuidad entre su campaña y sus primeros días como nuevo presidente. Es sin duda el producto de cierta esencia, no sin paradojas, que le otorga un sentido amplio y fuerte a su novedad: es un nuevo presidente, es decir, diferente, en todas sus acepciones. Por eso, hay que abrirse a la sorpresa.

Bien sabemos que en filosofía el asombro permite la eclosión del conocimiento. Creo que esa debe ser nuestra actitud frente a cómo Bukele está ejerciendo el poder: es bastante inédito. Si nos podíamos preguntar cuál sería la política y su aplicación en el siglo XXI, tenemos aquí una respuesta posible interpretable como una señal débil del porvenir de la cosa pública. Gobernar es un arte, y si tuviésemos que citar todos los pensadores que han escrito sobre el tema este espacio no alcanzaría. Bukele está cambiando ese arte y sus teorías, concreta y directamente, por la práctica.

Inscribiéndose de cierto modo en una teoría sobre el ejercicio del poder, el cardenal de Richelieu, ministro francés del rey Luis XIII, decía que “el secreto es el alma de los asuntos públicos”. Bukele, por su lado, con su uso de Twitter como reunión de ministros perpetua y gabinete abierto, obviamente en las antípodas de la concepción de Richelieu, se inscribe en otra, que es cierto, ya existía, la de la transparencia. Pero el exalcalde la está llevando a otro nivel, como buscando lo absoluto: hacia la transparencia total. No es que Bukele haga desaparecer el secreto de la política; más bien, se quedó con la primera y la última palabra de la cita de Richelieu: ahora, el secreto es público. El presidente, gobernando al ritmo de tuits, expone las bambalinas del poder. ¿Si Bukele muestra verdaderamente todo? No lo creo. Al menos, espero que no. Lo que se puede afirmar es que muestra lo que él quiere mostrar, por lo cual también hay que tener cuidado.

Por ahora no parece ser el caso, pero es posible que esta estrategia política, que ofrece la posibilidad de gobernar, al mismo tiempo de mostrar y de controlar la comunicación de lo hecho simultáneamente, funcione como una cortina de humo: quieren transparencia, aquí tienen, y tanta, que termina cegando a todos como cuando se mira el sol demasiado tiempo.

Bukele prometió cambio; mediológicamente, no ha defraudado. Se está comportando de manera diferente de lo que ha conocido nuestro país y la política en general, en muchos aspectos. Y hay que reconocerlo y destacarlo: aunque sea temprano para juzgar, los primeros movimientos de Bukele como presidente no han sido malos. Su primera medida, simbólica por ser la primera y por ser lo que fue, se debe felicitar: la supresión del nombre de Monterrosa de una brigada de infantería. Es una apertura para el deber de historia y de memoria, así como la consideración, lo que ya es notable, del caso de nuestro poeta Roque Dalton. Esperemos que estas señales no terminen siendo paliativos. Es el problema de la inmediatez y de la visión a corto plazo que rigen la política de Bukele y Twitter (claro está, por eso existe esa relación). Por la velocidad escogida (¿es deseada o sufrida?), hay muchas decisiones, y no todas buenas, esa estructura también favorece los errores, así funciona la política-show. ¿Si será el futuro de la política? Difícil afirmarlo. Pero aquí tenemos una experimentación. El espectáculo no será necesariamente malo, para saberlo habrá que esperar que termine la función, sin nunca quedarse dormidos en asientos (demasiado) cómodos.

Tags:

Nayib Bukele
gobernar
Twitter
secreto
transparencia
cambio
política



Sources: laprensagrafica.com

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