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«La discapacidad hay que disfrutarla»

«La discapacidad hay que disfrutarla»


El viaje a Guipúzcoa de El Langui y el maestro y actor Pablo Pineda (Málaga, 44 años), y también el primer europeo con síndrome de Down en terminar una carrera universitaria, llega finalmente hoy a las 23.15 horas a La 1. Con una semana de retraso, por el partido de la selección española y el programa especial tras la muerte de Chicho Ibáñez Serrador, en la penúltima entrega de ‘Donde comen dos’, los dos protagonistas se encuentran con el chef Martín Berasategui, el actor Karra Elejalde, y el presentador Julián Iantzi. Una entrega «muy divertida, llena de emoción y de aventuras, como todas las anteriores», dice Pineda, a quien, dado que «las críticas son buenas, y las audiencias también corresponden», le encantaría participar en una segunda temporada. «A los dos nos gusta comer mucho, y con eso ya hay para hacer otras 20», bromea.

– ¿Cómo ha sido compartir este tiempo con El Langui?

– Coincidimos en una campaña publicitaria, y el programa me ha servido para conocerle en profundidad, que es como hay que conocer a la gente. Han sido más de tres meses juntos. Él vive en Madrid y yo en Málaga, así que era casi imposible coincidir. La mejor forma era haciendo algo largo: pasar un tiempo, descubrirnos, ver cómo somos, y reír y llorar juntos. Cuando se convive es cuando se conoce a la gente. No te puedes quedar con la primera impresión.

– ¿Cree que el programa está consiguiendo normalizar las situaciones que se ven?

– Yo creo que sí. Está hecho para eso. Dos personas con discapacidad no es ningún drama. Al contrario, la discapacidad es algo con lo que hay que disfrutar. Y en el programa se ve claramente cómo los dos lo hacemos. Eso da mucha visibilidad, que es lo que queríamos. Ver que dos personas, con dos discapacidades distintas, se ponen las botas, salen, se ríen… Eso es muy bueno. Es necesario para que se desdramatice.

– ¿Qué opina de la corriente de corrección actual?

– Yo creo que hay una hipercorrección social y política. Las cosas hay que decirlas como son. No hay nada malo en decir que una persona es ciega. Lo es, y llamarla invidente suena demasiado a eufemismo. O a un negro, de color. ¿De qué color? ¿Azul, gris? Si es negro, es negro, y si es blanco, es blanco. Y si es gitano, es gitano, no de color canela. Y no pasa nada. Las cosas hay que decirlas educadamente y sin insultar. Hay que decirlas como son. Para dar naturalidad y visibilidad no hay que hacerlo con palabras que lo escondan, que hacen que al final a la gente le parezca todo un drama.

– ¿Ha habido mucho cambio respecto a años atrás?

– ¡Claro! Lo puedo decir con propiedad, que voy a cumplir 45 años en agosto. La sociedad de hace 30 años no es la misma que la de ahora, por fortuna. Se ha avanzado bastante, hay proyectos de investigación, fundaciones, hay interés de las empresas por la inserción laboral… En ese sentido, estamos en una época bastante buena, pero no podemos conformarnos con eso. Hay que seguir avanzando.

– En ese sentido, usted es un pionero.

– Sí. Es verdad. Fui el primer licenciado en la universidad. Eso quiere decir que ya tengo años, y también que en aquella época había que luchar mucho.

-¿Este programa lo habría visto posible en otra época?

– Este tipo de programas hace unos años eran inconcebibles. Serían vistos como poco menos que un insulto. Ahora no. Ahora cuando voy por la calle me dan la enhorabuena. Ahí se ve el cambio social. En la televisión de entonces no se podía ver algo así y ahora sí, porque la discapacidad ya es algo más natural, que está ahí. Anteriormente sería para ridiculizar, para parodiar, pero ahora ya no.



Sources:
elcorreo.com

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