fbpx
Economía

Kate Middleton enjuaga con joyas de ensueño el mal trago de recibir a los Trump

Kate Middleton enjuaga con joyas de ensueño el mal trago de recibir a los Trump


La duquesa de Cambridge no soporta a los Trump, pero como buena profesional y tal vez como futura reina debe hacer de tripas corazón y tragarse los desprecios y las fantochadas del presidente norteamericano y sonreír a su esposa Melania.

El Reino Unido se halla en medio de una situación política sin precedentes, con la actual primera ministra en funciones, sin un sucesor claro y con el Brexit en su momento más incierto. Solo este panorama justifica la paciencia de la Corona británica con un mandatario que ha insultado públicamente no solo a Kate Middleton y a Meghan Markle, sino a todo el país: después de romper los más elementales principios diplomáticos, Donald Trump se ha permitido opinar sobre sus preferencias en cuanto a quién debe suceder a Theresa May en el 10 de Dawning Street (Boris Johnson), ha sugerido que el país abandone la Unión Europea sin pagar la factura, y para colmo ha señalado al euroexcéptico Nigel Farage como negociador para llevar a cabo la abrupta salida.

Lea también: Melania Trump elige a Dior para cenar con la reina Isabel en Buckinham Palace

Lea también: Melania Trump, en Inglaterra: tres looks para conquistar a Isabel II

La reina Isabel II, como en alguna otra ocasión a lo largo de su extensa vida, también ha tenido que hacer de tripas corazón y recibir al presidente más grosero de todos los que ha conocido (y son unos cuantos). Por su país, lo que haga falta: ha puesto firme a toda su real familia excepto a la duquesa de Sussex, que se encuentra de baja maternal, y a su marido, que se jubiló de la vida pública como acaba de hacer don Juan Carlos en España.

“As we face the new challenges of the 21st Century, the anniversary of D-Day reminds us of all that our countries have achieved together.”

Watch the Queen’s full speech at Donald Trump’s state banquet:https://t.co/caLwHs0rvK pic.twitter.com/69cqanpA86

— The Telegraph (@Telegraph) 3 de junio de 2019

Al resto de los Windsor no les ha quedado más remedio que recibir al presidente estadounidense y tragarse que hablara desfavorablemente sobre Lady Di, la duquesa de Cambridge o Meghan Markle, a la que calificó de “desagradable”. De hecho, como publica The Sun en su portada de este martes, el príncipe Harry, que sí tuvo que estar en palacio, evitó al presidente, y el rotativo británico titula algo así como: “Harry, jodido con Trump”, un juego de palabras con el doble sentido de joroba y montaje (hump en inglés).

Con todo, Trump y la Primera Dama fueron este lunes los invitados de honor en la solemne cena de Estado ofrecida por The Queen en el palacio de Buckingham. Kate Middleton, obediente, ha asistido pero ha tenido la habilidad de distraer el trago con el simbolismo más exquisito.

Tanto la mujer del príncipe Guillermo, como Melania, Camilla Parker-Boules o la propia Reina han elegido el blanco para esta velada. Kate estrenaba un vestido de Alexander McQueen con escote redondo, manga corta, cintura marcada y falda de vuelo. Pero el valor de su dignidad había que buscarlo en otros detalles que encumbraban su pertenencia a la Familia Real, como la Real Orden Victoriana, distinción otorgada por la Reina Isabel II que iguala a Kate con los miembros de la Corona que ya cuentan con ella, o su lazo de la Family Order, los pendientes de zafiros que pertenecieron a la reina Reina Madre, la bisabuela de su marido, y sobre todo la tiara con la que la duquesa ha coronado su cabeza: la Cambridge Lover’s Knot, la favorita de Lady Di, hecha a base de diamantes de talla brillante y perlas en forma de gota por la joyería Garrard. La diadema, fabricada en 1913, fue un capricho de la reina Mary, esposa de Jorge V, y abuela materna de la Reina Isabel, que había admirado desde niña una tiara de su abuela, la princesa Augusta de Hassel-Kassel, muy parecida.

A su muerte, la reina Mary, en 1953, dejó la tiara a su nieta, la reina Isabel II, quien cedió el uso a su nuera, Lady Di hizo de ella su alhaja favorita, y es muy conocida porque la lucía en el famoso reportaje realizado por Mario Testino para Vanity Fair. Tras su divorcio del príncipe de Gales en 1997, la tiara regresó a la Corona británica y en 2015 Kate la recuperó para lucirla en ocasiones especiales como la de este lunes.

La duquesa de Cambridge junto al secretario del Tesoro de Estados Unidos. 





Source: eleconomista.es (Noticias destacadas por elEconomista)

Related posts

España mantiene 27 licencias de exportación de armas a Arabia Saudí

admin

Mohamed VI: de la sarcoidosis al reloj de un millón de euros

admin

Inestabilidad antes de nacer para el pacto del taburete

admin

Leave a Comment

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.