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Millennials: los dueños del mercado de Internet - 10/11/2018


Como una turista en la ciudad, salgo a recorrer las calles de Buenos Aires con We Guide BA, un circuito ideado por Matilde Quintana y Damasia Lemos, dos colegas y productoras de moda que se dedican a hacer guías curadas, fuera del circuito comercial tradicional. #turistear, como dicen varios sitios en Instagram, es la propuesta: caminar mirando cúpulas y frentes de edificios antiguos, perderse en cortadas y animarse a descubrir qué hay detrás de espacios que habitualmente no registramos o pasamos por alto. Todavía no se habían lanzado las audioguías para visitar Abasto, Villa Crespo y Chacarita, que desde el jueves pasado se pueden bajar de Spotify, con las voces de Humberto Tortonese, Laura Azcurra y Mike Amigorena, respectivamente. La iniciativa del Ministerio de Cultura de la Ciudad cuenta también con 15 mapas y caminatas gratuitas, que proponen conocer la oferta artística, gastronómica e histórica de cada barrio. El walking tour que hago por Villa Crespo y Chacarita no escapa a esta consigna: está más vinculado al lifestyle, con rincones y lugares “secretos” que enlazan moda, arte, literatura, deco y experiencias gourmet. Dura casi cuatro horas y arranca por el bar Endivia, de Loyola y Carranza. “Elegimos este punto de encuentro porque pertenece a una familia conectada con la historia del barrio. El abuelo del dueño era vecino y hoy su familia se dedica a vender online verduras y frutas agroecológicas”, explica Matilde. Una buena razón para descubrir este delivery Huerta/Puerta, que recupera sabores de la niñez, y ofrece desde tragos detox hasta verduras no adulteradas con agroquímicos. Previa pasada por los lofts de Darwin, el club social San Bernardo, sobre Avenida Corrientes, y la cancha de Atlanta, nos acercamos a la zona de Villa Crespo donde se concentran las galerías de arte y las casas de moda, como las de Ruth Benzacar, JT, Nicola Costantini, Revólver, Nadine Zlotoglora y Tota Reciclados. Así llegamos al estudio G135, un espacio proyectado por la diseñadora y escenógrafa Marcela Rela (quien diseñó la librería Eterna Cadencia, de Palermo) y el artista plástico Gustavo Dalinha. El taller, reciclado a nuevo sobre la calle Galicia al 100, sorprende por su arquitectura y el modo en que se exhiben los cuadros: los de mayor tamaño cuelgan de rieles desde el techo y se deslizan fácilmente, en el centro del loft. El soporte de las obras, además, es inédito: un papel llamado antaimoro, parecido al cuero, pero pariente del papiro, hecho a base de fibras naturales, extraídas de la corteza de un árbol. Dalinha emplea este material desde 1990, luego de investigar su comportamiento, reacción e interacción con los acrílicos y pigmentos especiales que utiliza al pintar. “El papel fue elaborado hace siglos por la tribu Antaimoro de origen árabe, en Madagascar”, describe el artista, que nació en la Frontera de la Paz, entre Brasil y Uruguay, vivió en Berlín y está radicado hace 9 años en Buenos Aires. Su atelier, impensado desde afuera, fue el escenario elegido por el diseñador Franciso Ayala para presentar su última colección Dalinha, inspirada justamente en la obra del artista. Otro rincón que abrió especialmente sus puertas fue el de Santi Cheese Market, en Loyola al 1600. Ahí se encuentra la tienda gourmet del heredero de los Valenti, apellido familiar con tradición gastronómica desde 1951, famoso por sus picadas. Experto en quesos, Santi Valenti es maestro afinador. “Un término nuevo, que acá no se conoce, pero tiene mucha tracición en Italia y España. De acuerdo a cómo se controle o ‘afine’ la maduración de cada queso, cambia su sabor”, cuenta quien elabora y conserva más de 60 variedades de quesos, intervenidos con especias. Sus hormas de 38 kilos son otra obra de arte, que requieren 420 litros de leche y se conservan en cámaras a 17°. Un Gouda, por ejemplo, demanda tres meses de maduración. El Parmesano es su queso estrella: “mínimo se estaciona durante 6 meses”, aclara. También elaboran provoletas ahumadas y parrilleras, muzarela artesanal, Cheddar, quesos de oveja. “Probamos los quesos durante un año antes de sacarlos a la venta. Cada uno tiene su impronta”, agrega el dueño de este negocio de picadas delivery, casado con una sommelier. Los sábados hacen degustaciones. Como en los restaurantes a puertas cerradas, hoy tan de moda, sólo hay que tener el dato para hacer la reserva.

El refugio de Carolina Iotti es el próximo hallazgo/destino de un itinerario que maneja el mix entre privado y público como concepto. Reconocida bailarina de tango, Iotti se animó a dejar su zona de confort para reinventarse y montar su taller de cerámica, en Chacarita. Sus piezas u Objetos Imperfectos llegaron desde ahí a Tienda Malba.

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Como cierre del recorrido, Falena, una librería/bar fascinante por la selección de libros realizada por su creadora, Marcela Giscafré. En Charlone al 200, ofrece un entorno arquitectónico agradable para turistas y vecinos. Porque de eso trata, de confundirnos por la ciudad y “nutrir nuestra alma viajera de rincones, historias, talentos y momentos inspiradores”, como señalan las guías. #turisteando lo llama una amiga, experta en tendencias.w

Como una turista en la ciudad, salgo a recorrer las calles de Buenos Aires con We Guide BA, un circuito ideado por Matilde Quintana y Damasia Lemos, dos colegas y productoras de moda que se dedican a hacer guías curadas, fuera del circuito comercial tradicional. #turistear, como dicen varios sitios en Instagram, es la propuesta: caminar mirando cúpulas y frentes de edificios antiguos, perderse en cortadas y animarse a descubrir qué hay detrás de espacios que habitualmente no registramos o pasamos por alto.

Todavía no se habían lanzado las audioguías para visitar Abasto, Villa Crespo y Chacarita, que desde el jueves pasado se pueden bajar de Spotify, con las voces de Humberto Tortonese, Laura Azcurra y Mike Amigorena, respectivamente. La iniciativa del Ministerio de Cultura de la Ciudad cuenta también con 15 mapas y caminatas gratuitas, que proponen conocer la oferta artística, gastronómica e histórica de cada barrio.

El walking tour que hago por Villa Crespo y Chacarita no escapa a esta consigna: está más vinculado al lifestyle, con rincones y lugares “secretos” que enlazan moda, arte, literatura, deco y experiencias gourmet. Dura casi cuatro horas y arranca por el bar Endivia, de Loyola y Carranza. “Elegimos este punto de encuentro porque pertenece a una familia conectada con la historia del barrio. El abuelo del dueño era vecino y hoy su familia se dedica a vender online verduras y frutas agroecológicas”, explica Matilde. Una buena razón para descubrir este delivery Huerta/Puerta, que recupera sabores de la niñez, y ofrece desde tragos detox hasta verduras no adulteradas con agroquímicos.

Previa pasada por los lofts de Darwin, el club social San Bernardo, sobre Avenida Corrientes, y la cancha de Atlanta, nos acercamos a la zona de Villa Crespo donde se concentran las galerías de arte y las casas de moda, como las de Ruth Benzacar, JT, Nicola Costantini, Revólver, Nadine Zlotoglora y Tota Reciclados. Así llegamos al estudio G135, un espacio proyectado por la diseñadora y escenógrafa Marcela Rela (quien diseñó la librería Eterna Cadencia, de Palermo) y el artista plástico Gustavo Dalinha.

El taller, reciclado a nuevo sobre la calle Galicia al 100, sorprende por su arquitectura y el modo en que se exhiben los cuadros: los de mayor tamaño cuelgan de rieles desde el techo y se deslizan fácilmente, en el centro del loft. El soporte de las obras, además, es inédito: un papel llamado antaimoro, parecido al cuero, pero pariente del papiro, hecho a base de fibras naturales, extraídas de la corteza de un árbol. Dalinha emplea este material desde 1990, luego de investigar su comportamiento, reacción e interacción con los acrílicos y pigmentos especiales que utiliza al pintar.

“El papel fue elaborado hace siglos por la tribu Antaimoro de origen árabe, en Madagascar”, describe el artista, que nació en la Frontera de la Paz, entre Brasil y Uruguay, vivió en Berlín y está radicado hace 9 años en Buenos Aires. Su atelier, impensado desde afuera, fue el escenario elegido por el diseñador Franciso Ayala para presentar su última colección Dalinha, inspirada justamente en la obra del artista.

Otro rincón que abrió especialmente sus puertas fue el de Santi Cheese Market, en Loyola al 1600. Ahí se encuentra la tienda gourmet del heredero de los Valenti, apellido familiar con tradición gastronómica desde 1951, famoso por sus picadas. Experto en quesos, Santi Valenti es maestro afinador. “Un término nuevo, que acá no se conoce, pero tiene mucha tracición en Italia y España. De acuerdo a cómo se controle o ‘afine’ la maduración de cada queso, cambia su sabor”, cuenta quien elabora y conserva más de 60 variedades de quesos, intervenidos con especias. Sus hormas de 38 kilos son otra obra de arte, que requieren 420 litros de leche y se conservan en cámaras a 17°. Un Gouda, por ejemplo, demanda tres meses de maduración. El Parmesano es su queso estrella: “mínimo se estaciona durante 6 meses”, aclara. También elaboran provoletas ahumadas y parrilleras, muzarela artesanal, Cheddar, quesos de oveja. “Probamos los quesos durante un año antes de sacarlos a la venta. Cada uno tiene su impronta”, agrega el dueño de este negocio de picadas delivery, casado con una sommelier. Los sábados hacen degustaciones. Como en los restaurantes a puertas cerradas, hoy tan de moda, sólo hay que tener el dato para hacer la reserva.

El refugio de Carolina Iotti es el próximo hallazgo/destino de un itinerario que maneja el mix entre privado y público como concepto. Reconocida bailarina de tango, Iotti se animó a dejar su zona de confort para reinventarse y montar su taller de cerámica, en Chacarita. Sus piezas u Objetos Imperfectos llegaron desde ahí a Tienda Malba.

Como cierre del recorrido, Falena, una librería/bar fascinante por la selección de libros realizada por su creadora, Marcela Giscafré. En Charlone al 200, ofrece un entorno arquitectónico agradable para turistas y vecinos. Porque de eso trata, de confundirnos por la ciudad y “nutrir nuestra alma viajera de rincones, historias, talentos y momentos inspiradores”, como señalan las guías. #turisteando lo llama una amiga, experta en tendencias.w

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Sources:
clarin-com

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