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Revelan que sólo uno de cada diez pacientes oncológicos tiene controles cardíacos durante su tratamiento – 05/05/2019

Revelan que sólo uno de cada diez pacientes oncológicos tiene controles cardíacos durante su tratamiento - 05/05/2019



¿Tienen los pacientes que reciben tratamientos contra el cáncer un seguimiento cardiológico adecuado? La respuesta es no. Así lo afirman tanto especialistas internacionales como locales. El problema, que dio surgimiento en los últimos años a la cardio-oncología como nueva especialidad, ha quedado en evidencia en una investigación presentada este fin de semana en un congreso de la Sociedad Europea de Cardiología: sólo el 11% de los pacientes recibe control cardiológico durante los tratamientos con quimioterapia. En la Argentina una investigación fue premiada por lograr resultados esperanzadores al romper ese molde.

El tema es clave porque la sobrevida para los enfermos de cáncer -gracias a la innovación y la aparición de nuevos medicamentos- es cada vez mayor. Pero al mismo tiempo esos remedios pueden ser muy agresivos para el cuerpo y en particular para el sistema cardiovascular, por lo que la prevención de la aparición de cardiopatías asociadas marcará la diferencia entre un tratamiento sustentable en el tiempo de otro que no lo sea.

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Robyn Clark, médico de la Universidad de Flinders (en Adelaida, Australia) hizo un relevamiento en tres hospitales de ese país entre 1979 y 2015. Llegó a la conclusión de que sólo un paciente de cada diez contó con el control de un cardiólogo durante el tratamiento con quimioterapia. Y menos de la mitad (48%) fue derivado a un médico del corazón una vez concluida la terapia.

Del universo de pacientes estudiados por Clark, el 40% tenía sobrepeso o era obeso, el 41% eran ex fumadores, 24% consumían alcohol con regularidad, el 48% sufría hipertensión y el 26% tenía diabetes. Es decir, factores de riesgo cardíaco que hubieran ameritado un mayor control cardiológico. Según estadísticas mundiales, hasta el 25% de los pacientes tratados con quimioterapia pueden sufrir cardiopatías. Y algunas de ellas pueden ocurrir hasta 20 años después de los tratamientos.

Este tema, el de la importancia que se le debe dar al daño cardiológico de las terapias contra el cáncer, genera debate. ¿El paciente debe conocer los riesgos de antemano, o ante el diagnóstico de cáncer lo importante es hacer primero el tratamiento y luego enfrentar los eventuales efectos secundarios? ¿Los médicos tienen la obligación de informar, prevenir y facilitar esos controles?

Algunos médicos consideran que debe haber una amplia difusión para que los pacientes con cáncer exijan a los profesionales que les brinden todos los cuidados necesarios. Otros, en cambio, creen que poner el tema sobre la mesa puede generar temor y, tal vez, mayor resistencia del paciente a ser tratado con determinadas drogas. Y la realidad es que no hay alternativas menos tóxicas.

En este contexto, la Sociedad Argentina de Cardiología acaba de otorgar el premio local más importante de la especialidad a Daniel Santos, jefe del servicio de Cardioncología de Instituto Alexander Fleming. Santos descubrió, después de un estudio que demandó cuatro años, que una de las drogas más utilizadas contra el cáncer de mama produce efectos en el corazón más importantes de lo que se creía hasta ahora.

Daniel Santos, jefe de Cardiio-oncología del Instituto Alexander Fleming.

El trabajo de Santos recibió el premio Fundación Dr. Pedro Cossio y fue publicado en la revista de la Sociedad Argentina de Cardiología. El hecho de que la academia haya privilegiado este tema es todo un “síntoma” de que la discusión sobre el rol de la cardiología en los tratamientos oncológicos puede ser clave hacia el futuro.

El médico estudió los efectos del trastuzumab en 231 pacientes, un universo heterogéneo en el que una parte de ellos tenía diferentes factores de riesgo preexistentes. En diálogo con Clarín, el experto consideró que “la droga es excelente y se utiliza para el 30% de los casos de cáncer de mama, eso debe quedar claro”. No obstante, aseguró que “la toxicidad es tres veces mayor para el corazón de lo se había informado originalmente en 2005, cuando la droga fue aprobada”.

Santos insistió en que “no hay una alternativa mejor que esta droga, pero la persona que va al oncólogo tiene que poder preguntar si debería consultar a un cardiólogo, y para eso hay que estar informado”. El experto consideró, en consonancia con las estadísticas difundidas en Europa, que hay una cultura médica que hay que cambiar: “El oncólogo está acostumbrado a resolver los problemas solo”.

¿Cuál es la solución en caso de detectarse una toxicidad cardíaca no tolerable durante los tratamientos? Santos explicó que “el seguimiento de un cardiólogo permite administrar mejor el tratamiento oncológico, frenarlo por unos días si es necesario y administrar remedios para compensar el daño cardíaco que se evidencie, hasta volver a un equilibrio que haga posible seguir”.

En su investigación, este cardiólogo no sólo hizo hincapié sobre los riesgos sino, tal vez lo más importante, logró mediante controles periódicos durante el tratamiento que los síntomas de toxicidad cardíaca bajaran un 60%. Esto permitió que más mujeres pudieran terminar los tratamientos y no se vieran forzadas a interrumpirlos antes de los plazos previstos.

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Sólo el 17% debió cortar el tratamiento, cuando en el trabajo testigo de 2005, que permitió la aprobación de la droga, lo había tenido que abandonar el 20%, según la publicación de aquel momento del New England Journal of Medicine. Con la salvedad de que aquella población testigo no estaba dentro de los grupos considerados de riesgo y, por lo tanto, eran potencialmente más tolerantes. 

Andrés Daniele, jefe del departamento de Cardio-oncología del Instituto Ángel Roffo, lo resumió así durante un reciente simposio sobre la especialidad: “El primer objetivo de la cardio-oncología es evitar que las terapias oncológicas produzcan en el paciente algún tipo de afectación cardiovascular. El segundo, igualmente importante, es evitar que una afectación cardiovascular impida el acceso al paciente de una terapia oncológica que necesita”.

clubwifiusa


Sources:
clarin-com

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