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Luchar contra los periódicos y el telediario

Luchar contra los periódicos y el telediario


Manuel López Vidal, el político corrupto al que encarna Antonio de la Torre en la premiada película ‘El reino’, es un personaje que a cualquier lector de periódicos le resulta bastante familiar. Cada día, las páginas de los diarios están llenas de diputados que aprueban una ley a cambio de una mordida y de concejales que se venden al mejor postor para dar luz verde a un plan urbanístico. La ficción española ha tomado en los últimos tiempos el pulso a la política, pero se ha tenido que enfrentar a una dura competencia: los medios de comunicación (especialmente la televisión, que convierte en entretenimiento todo lo que toca) ofrecen unos contenidos tan increíbles (una presidenta autonómica que roba cremas, masters y tesis de dudosa autoría) que la ficción corre el riesgo de quedarse atrás, no ya de parecer inverosímil, sino de resultar demasiado aburrida a quienes están acostumbrados a emociones fuertes.

«Si dialogas con la actualidad, pierdes», resume Diego San José, creador de la serie de televisión ‘Vota Juan’ (TNT), la historia, en tono de comedia, de un oscuro político que decide aspirar a la presidencia del Gobierno. «Cuando nos ponemos a escribir, somos conscientes de que si nos apoyamos en la realidad, los chistes pronto pueden sonar a viejos», asegura el guionista de programas como ‘Vaya Semanita’ y de la película ‘Ocho apellidos vascos’.

«En España, la política se ha tratado mucho en el entretenimiento, como en ‘Vaya Semanita’ o ‘El intermedio’, pero no en la ficción. Los ejecutivos de la televisión siempre han pensado que la política daba pereza al espectador, pero la llegada de las plataformas de pago ha hecho que la audiencia ya no sea tan importante, lo que ha abierto las puertas a contenidos más atrevidos», sostiene San José, que en su serie no ha querido hacer una crítica «a la derecha a la izquierda», sino ironizar sobre el mundo de asesores y apariencias que rodea a cualquier representante público con poder y aspiraciones.

En ‘El reino’, los personajes están inspirados en políticos españoles y algunas de las escenas de la cinta se asemejan a las que han mostrado los informativos. «La fuente de inspiración está en los telediarios, en la web, en las noticias. Me inspiro en el paisaje político», contaba la actriz Ana Wagener, una de las protagonistas de la película, en el Festival de Cine de San Sebastián, donde se presentó en septiembre pasado.

El escritor Antonio J. Rodríguez acaba de publicar ‘Candidato’ (Literatura Random House), la historia de un profesor universitario que se convierte en el ideólogo de un partido conservador. «En los últimos años hemos asistido a un nuevo fenómeno, la espectacularización de la política: tenemos más candidatos, tenemos las redes sociales y tenemos nuevos medios. Todo esto aumenta la proyección pública de los políticos. La política no se puede disociar de lo mediático desde la aparición de la televisión, pero es cierto que ahora mismo, la exposición es mucho mayor», resalta Rodríguez.

Tirar del carrete

En su novela, los protagonistas lidian con un escrache y con el robo de un teléfono móvil para obtener datos comprometedores, dos escenas que se han vivido en la política real. «Cada vez que abrimos un periódico, encontramos un carrete del que se puede tirar», explica el escritor. Pero en su opinión, la calidad de una novela política reside en «utilizar bien los códigos narrativos del género». «La novela de misterio también tiene sus códigos, y aunque se repitan, siguen atrayendo a los lectores», apunta.

Antonio J. Rodríguez (1987) y Rodrigo Sorogoyen (1981) tienen menos de 40 años y Diego San José (1978) acaba de superar esa barrera de edad, una coincidencia generacional que hace pensar en que los jóvenes creadores se acercan a la política de una manera diferente a la de los mayores. «En la generación de mis padres, el político era una figura casi mística, con un perfil ético irreprochable. Pero nosotros hemos crecido en un contexto que nos ha permitido ver el lado oscuro de los políticos: hemos visto que muchos no tenían estudios, que eran corruptos, que se pasaban del sector público al privado a través de puertas giratorias… Y para nosotros, la figura del político ha dejado de ser mística. Si sacamos la lupa, descubrimos muchas imperfecciones. Los nacidos a partir de 1980 ven la política con más cinismo», explica San José.

«Nuestra generación de treintañeros experimentó un shock generacional, la crisis de 2008. Hemos tenido la recesión, el 15M, el resurgimiento del movimiento feminista, el ecologismo… El contexto histórico nos ha empujado a hablar de política, cuando antes era un asunto que no estaba en las conversaciones de los jóvenes, charlar de esto con los amigos sonaba antipático. Y quizá ahora lo siga siendo, pero es inevitable», agrega Rodríguez, que en su faceta de editor en Caballo de Troya detecta cómo la política se filtra cada vez más en las obras de los nuevos autores.

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Sources:
elcorreo.com

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