Economía

Examine su cartera: qué rentabilidad debe lograr a estas alturas del año

Examine su cartera: qué rentabilidad debe lograr a estas alturas del año


Todos los tipos de inversores llegaron a la meta el año pasado, en diciembre, con sus carteras en negativo, sin importar el riesgo que hubieran asumido por el camino. Cuatro meses después, la cautela sigue presente en ellos a pesar de las condiciones más benévolas de un mercado que prefiere mirar el vaso medio lleno. Aunque todavía quedan obstáculos en el horizonte, el avance de las bolsas en estos cuatro primeros meses del ejercicio y también de los precios de la renta fija implica que todos los perfiles de inversores, desde los más defensivos a los más agresivos, ganen dinero en 2019. Aunque no todos en la misma proporción, ya que dentro del mismo perfil pueden darse diferencias de hasta 8 puntos, según datos de Morningstar (para ello, se analiza qué rentabilidad logra el peor y mejor fondo mixto de cada categoría, defensivo, moderado y agresivo, así como sus rentabilidades medias hasta el 22 de abril).

Por ejemplo, los perfiles más agresivos, que son los más expuestos a la renta variable porque, por definición, pueden invertir hasta un 65% en ella, acumulan retornos medios que superan el 11% este año –11,76%, concretamente–. Pero dentro de los mixtos agresivos, es posible encontrar fondos que se revalorizan un 15% (ver gráfico) y otros que solo suman un 7% en un año en el que las principales plazas europeas suman más de un 15%, a excepción de España, que avanza menos, en torno a un 10%, por el abultado peso de la banca en el Ibex 35; y en el que Wall Street ha vuelto a dibujar nuevos máximos históricos. Y no es que la parte de la cartera destinada a la renta fija sea un lastre este ejercicio porque con ningún tipo de deuda se pierde dinero desde enero, ni siquiera con la más conservadora, según los índices que Bloomberg y Barclays.

Los perfiles agresivos ganan de media un 11%, los moderados un 7,7% y los defensivos, un 3,6% este año

Solo el 10,6% de los activos gestionados en 2018 se encontraba en las carteras más expuestas a la bolsa

De ese modo, todo inversor que invierta mayoritariamente en bolsa a través de fondos debería llevar, para aprobar, una rentabilidad próxima al 11%, ya que de lo contrario su fondo (o cartera, si opta por construirla por sí solo en vez de delegar esa decisión a un gestor a cambio de pagar unas comisiones) lo estaría haciendo peor que la media del mercado. Este tipo de inversor, el más arriesgado, no es el que predomina en España. Según el último barómetro de Natixis realizado a través de su división de análisis, Dynamic Solutions, solo un 10,6% de todos los activos gestionados en 2018 se encontraba en carteras agresivas, frente al 43,2% de las moderadas y al 46,2% que había en las más defensivas. Esa distribución no es exclusivamente porque 2018 acabase siendo un mal año de mercado, en contra de lo que se esperaba en enero, ya que ni las subidas actuales han dado pie a los inversores a asumir más riesgo. Se ve en que la categoría de fondos que más dinero atrae este año es la de los monetarios (con suscripciones de más de 1.000 millones), a pesar de sus escasas rentabilidades, seguidos de los fondos mixtos de renta fija internacional (580 millones de euros).

También en los nuevos fondos que han lanzado este año los bancos: garantizados en su mayoría cuyas comisiones son en algunos casos más elevadas que la propia rentabilidad que prometen. “Debido al aumento de la incertidumbre entre los inversores y de la volatilidad de los activos de riesgo, la asignación de activos de los inversores se espera que sea muy distinta de unos a otros”, señala Juan José González, consultor de Dynamic Solutions.

Por otra parte, la incertidumbre actual, continúa, “está propiciando que los inversores estén en un modo de esperar y ver que puede hacer que no se beneficien en su totalidad del rebote de mercado de los activos de riesgo”. Se da la circunstancia, además, de que algunos están mal perfilados. Ignacio Perea, director de inversiones de Tressis, reconoce que ellos se han encontrado con inversores en fondos perfilados que se han salido en marzo: “Gente que sufrió una caída del 12% el año pasado, ha recuperado un 13% y ahora se quiere salir… Obviamente están mal perfilados. Que el minorista entre y salga del mercado, si no aciertan con el timing los gestores profesionales, es kamikaze, es tirar la moneda al aire cada vez”.

Volatilidad a la vista

Esa incertidumbre de la que habla el experto de Dynamic Solutions está alimentada por viejos fantasmas que ya cotizaron en el pasado, como, la aún no resuelta, guerra comercial o el interminable Brexit, cuya negociación ha vuelto a alargarse hasta el 31 de octubre. “El riesgo quizás es que los inversores ya hayan tomado sus apuestas optimistas de cara al fin de la guerra comercial con la desaparición de los aranceles, así como un final optimista para el Brexit”, opinan desde Unicorp. Pero a esas dudas también contribuyen fantasmas que han empezado a cotizar este año, como la desaceleración de la economía o el riesgo político. “Si bien las condiciones de liquidez mundial han empezado a mejorar y el crecimiento económico parece estar a punto de repuntar, el ciclo político podría deteriorarse aún más este año”, opina Joachim Fels, asesor económico global de Pimco. “Es probable que los riesgos políticos en Europa vuelvan a aumentar tras las elecciones al Parlamento de la UE a finales de mayo, lo que podría dar lugar a avances para los partidos populistas y allanar el camino para la celebración de nuevas elecciones en Italia a finales de año”, añade. Ante ello, considera “es muy probable que los activos de riesgo carezcan de una dirección clara y vuelvan a ser más volátiles una vez más”.

A pesar de ello, Alex Fusté, economista jefe de Andbank, señala que “si el precio del dólar, la TIR del bono del Tesoro estadounidense, el del petróleo y los diferenciales de crédito de los bonos corporativos se mantienen estables, que se espera que lo hagan, el apetito por el riesgo global seguirá elevado. Para un [inversor] agresivo tiene sentido mantener posiciones en activos de riesgo”. Las correcciones no pueden descartarse, dice, y “yo las aprovecharía para comprar. No considero corrección a una caída del 5%, pero sí a una del 7 o del 8%; ahí sí compraría”.

Las expectativas de ganancias en Europa para 2021 son ahora más altas que a principios de año

Se prevé un impacto limitado en el bono español tras las elecciones de este domingo

Por lo pronto, los fundamentales de las bolsas acompañan. Los índices guardan potencial en base al precio objetivo que los analistas dan a las compañías que los integran y, además, las expectativas de beneficio crecen a más largo plazo. A pesar de que el 66% de los gestores a nivel global prevé un entorno de bajo crecimiento económico y baja inflación, según la última encuesta de Bank of America, el consenso de mercado recogido por FactSet espera que las ganancias del Stoxx 600 crezcan un 8% en 2020, hasta los 807.000 millones y un 6% en 2021, hasta los 860.000. Si bien las de 2020 son inferiores a las que se esperaban en diciembre del año pasado, no sucede lo mismo con las de 2021 (en este caso, aumenta un 5,6% respecto a las de principios de año). En el caso del S&P500 también se prevé un alza del 9% en 2020 y del 5% en 2021.

La renta fija, por su parte, tiene el apoyo de unos bancos centrales que han decidido pisar el freno a la hora de normalizar el precio oficial del dinero ante las primeras señales de desaceleración de la economía. Sin la previsión de que haya unos tipos de interés más altos en Europa y Estados Unidos al menos durante este año, el precio de los bonos continúa al alza y su rentabilidad a la baja, acercando la posibilidad de ver nuevos récord de financiación barata para las empresas.

Ese buen hacer de los bonos es lo que ha permitido que aquellas carteras con algo menos de peso en bolsa y más en renta fija, como las moderadas, que invierten entre un 35 y 65% en renta variable, consigan este año rentabilidades medias de casi el 7,7%. Como sucedía en los perfiles más agresivos, en los moderados también es posible encontrar productos que obtienen rendimientos del 11%, frente a otros que apenas rentan un 3%. Y que las carteras más conservadoras, que dedican solo un 35% a la renta variable y el resto a renta fija, lleven una rentabilidad también positiva, del 3,63% de media frente al 5% que llegaron a perder el año pasado.

Ahora bien, uno de los aspectos que pueden condicionar los rendimientos a futuro de los fondos más conservadores (también de los moderados) son los vencimientos de las emisiones que incluyen en sus carteras, ya que tendrán que sustituirlas por otras de rentabilidades más bajas. En el caso de los moderados, que tienen una porción más pequeña de este activo, uno de cada cuatro de los que se comercializan en España deberán renovar al menos el 5% de sus emisiones este año, según datos de Morningstar. Mientras que en los más conservadores, el porcentaje de fondos que se encontrará en la misma situación es del 47%.

La deuda española y el conservador

Muchos de estos fondos (y, por tanto, sus partícipes) están expuestos además al devenir de la deuda española, que hasta ahora se ha beneficiado del apetito de los inversores, incluidos los internacionales ávidos de rentabilidades más altas. La prueba es que el rendimiento del bono a diez años se ha relajado del 1,41% a cerca del 1% este año. Aunque este puede verse afectado inicialmente por las terceras elecciones generales que se celebran este domingo en menos de tres años, bancos de inversión como BNY Mellon prevén un impacto limitado en la deuda. “El entorno económico subyacente sigue siendo robusto en España, lo que debería respaldar los diferenciales de los bonos y contribuir a su estabilización en cuanto pasen las elecciones y el país cuente con un gobierno de coalición.

La búsqueda de rentabilidad sigue siendo intensa, sobre todo ante la perspectiva de que el Banco Central Europeo mantenga su política de tipos de interés negativos. Esta búsqueda de rentabilidad, junto con la mejora de la calidad crediticia de España, debería llevar gradualmente a los bonos españoles a cotizar con prima con respecto a los bunds alemanes”, explica Paul Brain, responsable de renta fija en Newton, parte de BNY Mellon. A final de año, no obstante, sí que se espera que el interés del papel a diez años español sea más alto, del 1,52%, lo que implicaría pérdidas latentes desde los niveles actuales.

clubwifiusa


Source: eleconomista.es (Noticias destacadas por elEconomista)

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