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Joseph Knobel Freud. “No es fácil ser psicoanalista, ni en la época de Sigmund ni ahora” – 24/04/2019

Joseph Knobel Freud. "No es fácil ser psicoanalista, ni en la época de Sigmund ni ahora" - 24/04/2019



¿Por qué el psicoanálisis incomoda todavía y no parece que vaya a dejar de hacerlo? ¿Qué críticas más subrepticias se disfrazan bajo la acusación de pseudo-cientificidad? ¿Cuál es la propuesta terapéutica del invento freudiano para las mujeres y hombres alienados en el siglo XXI? ¿Cómo interpreta un psicoanalista los cambios sociales, de la familia y la infancia en el mundo contemporáneo?

Joseph Knobel Freud es Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación, sección Psicología por la Universidad de Barcelona. Es Psicólogo Especialista en Psicología Clínica. Miembro Honorífico del WCP (World Council for Psychotherapy), Miembro de la European Interdisciplinary Association For Therapeutic Services with Children and Young People, Miembro de la Junta Directiva de la Federación Española de Asociaciones de psicoterapeutas y Miembro fundador de la Escuela de Clínica Psicoanalítica con Niños y Adolescentes de Barcelona. Llegó a Buenos Aires para dar cursos y talleres sobre psicoanálisis. Antes mantuvo esta conversación telefónica con Ñ.

-No debe ser fácil dedicarse al psicoanálisis con el apellido Freud, ¿qué piensa que diría su tío abuelo si viese el estado actual del psicoanálisis?

-Yo me siento muy honrado de llevar ese apellido; pero respecto a su pregunta no es fácil ser psicoanalista, ni en la época de Sigmund ni ahora. Sigmund Freud no era excesivamente optimista, ni con la civilización ni con el porvenir del psicoanálisis; sin embargo, si recogemos la preocupación que tenía para la divulgación de su teoría y de su clínica yo creo que hoy estaría muy contento.Cuando se cumplieron 150 años del cumpleaños de Freud un periodista sacó un artículo sobre la “muerte” del psicoanálisis en un prestigioso periódico en Catalunya, luego aparecieron ensayos como el de Michel Onfray [titulado: Freud, el crepúsculo de un ídolo, publicado en 2011] que querían hacernos creer que las ideas freudianas estaban en declive; le respondo lo mismo que respondí en aquel momento: el psicoanálisis está más vivo que nunca… En todo el mundo hay grandes grupos de psicoanalistas de varias e interesantes orientaciones; podríamos aplicar el dicho del maestro Cervantes: “¡Ladran Sancho!”. Y eso es lo que sucede; sí que ladran: los psicólogos conductuales, los neuropsicólogos, que quieren reducir el comportamiento humano al funcionamiento del cerebro, los laboratorios que pretender calmar el sufrimiento a base de pastillas; todos ellos se incomodan aún con el psicoanálisis. Tal vez porque el psicoanálisis mantiene una propuesta diferente desde sus inicios: una escucha única para cada caso, no una respuesta adaptativa al medio. El psicoanálisis es la única práctica que no expulsa al distinto, que no lo patologiza, que rescata el valor subversivo de ser diferente.

Freud y Freud

-Además de sobrino nieto del fundador del psicoanálisis, es usted hijo de otro prestigioso psicoanalista (Mauricio Knobel, cuyo libro La adolescencia normal –escrito con Arminda Aberastury– es un clásico del género), ¿cuál es su opinión respecto de las tradiciones y filiaciones en psicoanálisis?

-En ese sentido estamos en una época muy diferente a la de Freud. En un primer momento, él pretendía tener todo lo que se produjera en psicoanálisis bajo su control, y ahora hay una enorme cantidad de grupos muy diversos. Yo estoy muy a favor de que exista esta variedad, siempre que se defienda en el seno de las instituciones psicoanalíticas el derecho a disentir, a pensar diferente, a debatir los conceptos y no hacer de la teoría y la clínica dogmas a seguir o idealizaciones invalidantes. En Buenos Aires, por ejemplo, hay muchos psicoanalistas lacanianos, con muchos de los cuales tengo una conversación cotidiana; sin embargo, en el resto del mundo hay otras formas de practicar el análisis. Mi posición es que los psicoanalistas debemos atravesar la comodidad de la parroquia local y regresar a la pretensión freudiana de un proyecto internacional, pero en el que reine la disidencia y la divergencia.

-Usted es conocido por su trabajo científico, pero en esta visita presentará un libro de interés general, cercano a la divulgación, su ensayo El reto de ser padres, ¿por qué quiso escribir para un público amplio? ¿Es difícil ser padres en el siglo XXI?

-Es mucho más complicado escribir un libro para un público amplio y de divulgación que escribir un artículo para un Congreso de psicoanalistas o un texto psicoanalítico que leerán unos pocos colegas de profesión. Este libro surge de todos estos años de trabajo como psicoanalista de niños donde pude escuchar el sufrimiento de muchos padres, no sólo de los hijos. Este no es un libro de consejos para padres y mucho menos una guía que da por supuesto que hay padres y madres que lo hacen bien y otros que no. Los psicoanalistas no podemos dejar de lado la influencia de la sociedad actual en todos los aspectos de la vida. Y la sociedad actual plantea muchos retos a los padres. El libro propone una serie de temas de la vida cotidiana con la idea de que cada uno pueda pensar y reflexionar sobre estos temas. Un ejemplo lo tenemos con el tema del pecho a demanda, en España está de moda que los pediatras le digan a las madres que den el pecho a demanda, y las madres entienden este mensaje como a demanda del bebé (como si el bebé pudiera demandar); la realidad es que es a demanda de la madre y que muchas madres a cada pequeño llanto del bebé le dan el pecho, sin pensar que la separación y el saber y poder esperar empiezan ahí, en la posibilidad que se tiene que dar la madre entre toma y toma… Ya sabemos que la omnipotencia infantil es esa madre que en un principio decodifica todos y cada uno de los ruidos y movimientos de su bebé, pero también pensamos que una madre suficientemente buena es aquella que puede ir separándose y dándole un tiempo de espera a su hijo/a. Si seguimos con el tema del pecho luego viene el tema de cuando es conveniente hacer el destete. Muchos psicoanalistas de niños pensamos que es necesario poner fin a la teta en un tiempo concreto, pero hoy nos encontramos con madres que quieren seguir dando el pecho ¡hasta los dos o tres años! Es entonces donde en mi libro les pregunto: “¿Quieren seguir dando el pecho por beneficio de su hijo o porque no quieren perder el beneficio de dar el pecho?”. Son temas a reflexionar.

-A propósito de que sus intervenciones también incumben a espacios educativos y psicopedagógicos (en su Fundación en Barcelona investiga sobre esta cuestión), ¿qué dificultades se manifiestan hoy en las escuelas para acompañar a los niños?

-A menudo las instituciones educativas arrastran problemas desde hace décadas. Poder “prestar atención” a los niños con problemas en lugar de ver un montón de niños con “déficit de atención” es un reto para las escuelas actuales. La escuela es parte de la sociedad y portadora de su malestar: en estos momentos hay un claro declive de la figura del maestro/a; del que tiene la autoridad y el saber; mi idea es que hay que recuperar esta posición para maestros y educadores. He visto casos en que el niño llega a casa desacreditando al maestro: “Mira lo que me dijo el maestro, me puso una mala nota” y el padre al día siguiente va a hablar con el maestro a pedirle explicaciones. Los padres deberían avalar con sus actitudes la institución escolar que eligieron para sus hijos, y los maestros encontrar en los padres a sus mejores aliados, y esto no está pasando en la actualidad. Con situaciones tan graves como el acoso escolar los maestros terminan siendo espectadores de una escena sádica entre sus alumnos sin saber cómo actuar. Hay que ayudar a esos educadores. Hay que re-prestigiar el lugar del maestro como portador del saber en una época en donde el saber está en nuestro bolsillo y se lo disputan entre Google y la Wikipedia.

-¿Qué mensaje tiene como psicoanalista para las familias actuales?

-Insisto con un punto que comenté anteriormente; vivimos en una sociedad que influye muchas veces en nuestra forma de ser padres. Frente a la sociedad de la inmediatez y de la expulsión de lo distinto –antes lo dije respecto de las instituciones psicoanalíticas– el planteo es no dejarse atrapar por ella; generar espacios de escucha, de reflexión y de inclusión de las diferencias. Ser psicoanalista de niños requiere no dejar de jugar nunca. Ni con los niños, ni con las teorías que nos forman y nos transforman permanentemente. Ser padres requiere no dejar de jugar nunca con nuestros hijos, dedicarles más tiempo, hablar y estar mucho más con ellos. Como dice el título de un libro de un querido colega argentino: Más crianza, menos terapia.

Algunas de las actividades de Joseph Knobel Freud en Buenos Aires: * Miércoles 24 de abril, a las 10.45 hs, Conferencia en el Hospital Álvarez: “La clínica psicoanalítica con niños y adolescentes en la sociedad de la inmediatez”. Aranguren 2701.

* Miércoles 24 de abril, a las 19.30 hs, Seminario en Centros Dos: “El reto de los adolescentes: el lugar de los padres en el siglo XXI”. Av. Corrientes 4524.

clubwifiusa


Sources:
clarin-com

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