Cultura

Que todo cambie para que ‘El Gatopardo’ siga en la cima del la literatura

Que todo cambie para que 'El Gatopardo' siga en la cima del la literatura


«Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie». Giuseppe Tomasi di Lampedusa (Palermo, 1896 – Roma 1957) escribió esta sentencia hoy universal en ‘El Gatopardo’, una de las cimas de la literatura del siglo XX. Cuando el decadente aristócrata y narrador siciliano falleció, su novela no tenía editor. Pero no tardaría en escalar a la cumbre de la literatura, donde afianzó su posición de obra maestra. Seis décadas después de su dificultosa publicación Anagrama ofrece una nueva edición revisada en la que algo cambia para que ‘El Gatopardo’ siga siendo un clásico indiscutible.

Gioacchino Lanza Tomasi, ahijado del escritor, revisa la nueva edición, que incluye un posfacio de Carlo Feltrinelli y algunas de las desesperadas cartas que Lampedusa envió a propios y extraños reclamando ayuda para publicarla tras el rechazo inicial de los grandes editores italianos. Las misivas, que estuvieron perdidas hasta el año 2000, fueron rescatadas por Lanza Tomasi, historiador y organizador de la nueva edición revisada que incorpora unos textos que dan cuenta de la sólida fe del autor en su novela, gracias a la cual se obró el milagro de su triunfo póstumo.

Publicada en 1958, un año después de la muerte de Lampedusa, ‘El Gatopardo’ mereció el Premio Strega y se convirtió en una obra imprescindible del canon novelístico del siglo XX. Lampedusa falleció el 23 de julio de 1957, tras peregrinar por un puñado de editoriales sin lograr que ninguna aceptara su novela. La rechazó Mondadori, y días antes de morir el frustrado autor recibió la carta de rechazo de Einaudi, el editor italiano supuestamente con mas olfato para el talento literario. Nunca se rindió. Desahuciado a causa de un cáncer de pulmón, acuciado por la urgencia, envió misivas a escritores, amigos y familiares clamando para que llegara al lector una novela de cuya valía no dudaba.

Miembro de una aristocrática familia siciliana, Lampedusa tomó parte en dos guerras mundiales y viajó por toda Europa. Optó por dedicarse a la literatura en los dos últimos años de su vida, en los que escribió ‘El Gatopardo’, su única novela. Cuenta la vida de su bisabuelo, Don Fabrizio, príncipe de Salina, orgulloso, sensual y lúcido, patriarca de una de las familias más poderosas de la isla, un imponente aristócrata temeroso de que todo se vaya al traste con el desembarco de Garibaldi y sus revolucionarios camisas rojas.

Testamento

Eligió Lampedusa morir en Roma. Mirando de cara a la muerte, en su testamento incluyó una ‘Última voluntad de carácter privado’ en la que abogada por su novela. «Deseo que se haga cuanto sea posible para que se publique ‘El Gatopardo’ (el manuscrito válido es el que figura en un solo sobre escrito a mano); por supuesto, ello no significa que deba publicarse a expensas de mis herederos; lo consideraría como una gran humillación», escribió.

En el mismo escrito dispone que a su muerte «no se haga ningún tipo de participación, ni a través de la prensa ni de otro modo». «Los funerales han de ser los más sencillos posibles, y han de celebrarse a una hora incómoda. No deseo flores, y que nadie me acompañe, salvo mi esposa, mi hijo adoptivo y su novia», precisó.

«Querido Enrico: en la carpeta de piel encontrarás el texto mecanografiado de ‘El Gatopardo’. Te ruego que lo cuides porque es la única copia que tengo. Te ruego también que lo leas con cuidado porque cada palabra ha sido pensada y muchas cosas no están dichas claramente, sino solo sugeridas. Me parece que tiene cierto interés porque muestra a un noble italiano en un momento de crisis (que no está dicho que sea solo la de 1860), cuál es su reacción y cómo se va acentuando la decadencia de la familia hasta su desintegración casi total; pero todo esto visto desde dentro, con una cierta identificación y sin ningún rencor. (…) No es preciso que te diga que el ‘príncipe de Salina’ es el príncipe de Lampedusa, mi bisabuelo Giulio Fabrizio; todos los detalles son reales: la estatura, las matemáticas, la falsa violencia, el escepticismo, la mujer, la madre alemana, la negativa a ser nombrado senador». Así explicaba el narrador la entraña de su novela en la carta escrita el 30 de mayo de 1957 y dirigida a Enrico Merlo, barón de Tagliavia, consejero del Tribunal de Cuentas de Sicilia y uno de sus amigos más cercanos.

Explica Lanza Tomasi en la introducción que esta detallada misiva fue una de las últimas cartas escritas por Lampedusa, junto con otra dirigida a él. Ambas aparecieron medio siglo después, olvidadas entre las páginas de un ejemplar de ‘Los viajes del capitán Cook’ que guardaba la princesa Wolf Stomersee, viuda de Lampedusa. «La princesa había tomado del marido la costumbre de utilizar libros para esconder cartas secretas. A veces perdían el documento y en ocasiones hasta billetes de banco: olvidarse del libro era como olvidar la contraseña del ordenador», aclara Lanza Tomasi.

Muerto Lampedusa, el empeño de Giorgio Bassani, el autor de ‘El jardín de los Finzi-Contini’, logró que se publicara ‘El Gatopardo’ en el otoño de 1958 en Feltrinelli, sello que acababa de publicar ‘Doctor Zhivago’, otro hito de la novela del siglo XX. Fue un éxito que amplificó en 1963 la película homónima de Luchino Visconti, otro clásicom como la novela, con Burt Lancaster, Claudia Cardinale y Alain Delon en sus papeles protagonistas. ‘Gatopardiano’ es hoy un adjetivo tan universal como ‘kafkiano’ o ‘felliniano’. Señala al advenedizo social, a la sustitución de una élite por otra sin que las relaciones de poder se vean afectadas, como predijo en la novela Tancredi Falconeri, el sobrino de príncipe Salina en su lapidaria frase.

clubwifiusa


Sources:
elcorreo.com

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