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El pelotón vuelve a sus orígenes con el polvo de la París-Roubaix

El pelotón vuelve a sus orígenes con el polvo de la París-Roubaix


El ciclismo regresa a sus orígenes, al pavés y al polvo de la arena. La clásica París-Roubaix, tercer ‘monumento’ de la temporada, celebra este domingo su 117ª edición sin que en la meta de Compiègne haya un favorito claro.

El eslovaco Peter Sagan es el defensor del título y otros participantes como el belga Greg Van Avermaet y el alemán John Degenkolb saben ya lo que es ganar en esta cita importante, pero los pronósticos parecen muy abiertos antes del recorrido de 257 kilómetros.

En el caso de Sagan, la incertidumbre se debe especialmente a su inconstancia en este arranque de año. «Los pavés son los pavés. Ir por ellos no es lo más agradable», afirmó tras el tradicional reconocimiento del terreno. El eslovaco aspira a un segundo triunfo consecutivo en esta clásica, algo que no consigue nadie desde hace una década, con el belga Tom Boonen. «Eso estaría bien», responde Sagan cuando le preguntan por esa posibilidad. «Pero no quiero pensar en eso ahora. Pueden pasar muchas cosas en la París-Roubaix. Veremos qué ocurre», dice.

Una prueba temible

La ‘reina de las clásicas’ ejerce habitualmente una fascinación incomparable por sus características singulares, con 54,4 kilómetros de pavés. Suele asustar a los corredores especialistas en las grandes rondas, pero también genera prudencia entre los especialistas.

El belga Sep Vanmarcke y el holandés Sebastian Langeveld esperan triunfar siguiendo el ejemplo de su compañero de equipo italiano Alberto Bettiol, que se llevó el domingo el Tour de Flandes pero que no estará en esta carrera. También habrá que seguir de cerca al checo Zdenek Stybar, el hombre fuerte teóricamente del equipo Deceuninck, recuperado de sus recientes problemas de salud. «Es una carrera que viene bien a nuestro equipo», recuerda Stybar, dos veces segundo en esta clásica (2015, 2017).

La ausencia de un gran favorito, con el holandés Mathieu Van der Poel como uno de los ciclistas que más se echarán de menos, puede incitar a que otros asuman ciertos riesgos. A la larga lista de aspirantes a la victoria se añaden el noruego Alexander Kristoff y el belga Oliver Naesen.

El viento de cara previsto para el domingo puede condicionar también las estrategias. Entre los cálculos y la épica de una carrera muy exigente habrá que buscar un equilibrio.

Degenkolb declaró su amor por esta cita emblemática del calendario ciclista. «El que comienza la París-Roubaix es ya un héroe, el que la gana obtiene la gloria», afirma el ciclista alemán, que contribuyó con dinero de su bolsillo para salvar la carrera júnior.

clubwifiusa


Sources:
sport.es
elcorreo.com

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