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La facultad de Educación de la UGR se vuelca con las chicas que han denunciado casos de acoso por parte de un profesor

La facultad de Educación de la UGR se vuelca con las chicas que han denunciado casos de acoso por parte de un profesor


«No estás sola». Ha sido una de las frases que más se ha repetido en la concentración que se ha celebrado esta mañana en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Granada para rechazar los presuntos casos de acoso por parte de un profesor y, sobre todo, dar su apoyo a las seis jóvenes que han dado un paso al frente y han denunciado estos hechos. No han querido que se sintieran solas, y no lo han estado. Más de un millar de jóvenes de todas las edades y especialidades han estado con ellas. «Sabemos que a partir de hoy saldrán muchos más casos , porque demostramos que somos mayoría», han gritado los organizadores durante la lectura del manifiesto.

Más sobre el caso

La concentración estaba convocada para las una de la tarde, pero eran tantos y tenían tantas ganas de alzar su voz y gritarle «no al machismo» que no han podido esperar y en torno a las doce y media la entrada de la Facultad ya se ha convertido en un bullicio de alumnos que han gritado unidos lemas como «Tenéis que educarnos, dejad de acosarnos» o «Fuera machismo de las aulas».

Escaleras, aulas, pasillos…Toda la Facultad de Educación se ha llenado de estudiantes y carteles que querían dejar claro que el acoso no tiene cabida en la universidad.

Cuando en el lugar no cabía una sola persona más, los convocantes han decidido trasladar a los participantes al exterior de la Facultad, donde una batucada ha puesto el punto de ritmo a la cita y los organizadores han leído distintos manifiestos para apoyar a las chicas que han denunciado los presuntos casos de acoso y animar a que «no se silencie más esta problemática».

Asimismo, se ha leído una carta escrita por la primera joven que denunció estos abusos por parte de un profesor y que provocó que otras cinco jóvenes contaran su experiencia: «He sufrido mucha impotencia al saber que el proceso podía durar un año y que la máxima pena para el profesor podría ser de un año de suspensión de empleo. Y también ante la posibilidad de volver a tenerlo de profesor. También he sentido miedo al ser una situación desconocida y frustrada por haber tenido que vivir esta situación y más por parte de un profesor, que debería ser referencia para nosotros». De igual modo, la carta ha explicado: «La mejor parte de esto es ver que otras compañeras han dado el paso y han compartido su experiencia. No estamos solas». Y no lo han estado en la concentración. Les han arropado más de mil voces más.



Sources:
huffingtonpost.es
ideal.es

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