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Los oficinistas chinos también sufren la desaceleración de su economía – 27/03/2019

Los oficinistas chinos también sufren la desaceleración de su economía - 27/03/2019




Por ALEXANDRA STEVENSON y CAO LI

La feria del empleo en la próspera ciudad china de Shenzhen ofrecía un futuro de cuello blanco para un país que ascendió a la grandeza económica sobre la fortaleza de sus líneas de ensamble, excavadoras y grúas. Compañías tecnológicas, financieras e inmobiliarias promovían empleos en ventas, ingeniería, contabilidad y logística. Un sueldo de 150.000 dólares al año, según un póster, “no es sólo un sueño”.

Sin embargo, para muchos buscadores de empleo aún parecía serlo. En un extremo del salón de eventos, los candidatos se sentaban con desánimo bajo un cartel que decía: “Esperamos que encuentres un buen empleo pronto”.

“La búsqueda de empleo se siente como ser constantemente bofeteada”, dijo Hou Hao, una contadora de 28 años que no pudo encontrar un puesto que igualara su anterior sueldo de 2.700 dólares mensuales.

La desaceleración económica de China, que ha parado fábricas y obras en construcción, se está extendiendo a sus oficinas. Empleados de cuello blanco con estudios universitarios se ven afectados por recortes laborales y salariales. Incluso lo padecen grandes compañías tecnológicas como JD.com, la minorista online, y Didi Chuxing, la respuesta de China a Uber y una de la start-ups más valiosas del mundo.

La búsqueda de trabajo, dijo una mujer, es como ser “abofeteada”. Una feria de trabajo en Chongqing, China, el mes pasado. (Gilles Sabrié para The New York Times)

La situación con los empleos de cuello blanco sugiere que la desaceleración en la economía de China, la segunda más grande del mundo, es más amplia que lo que indican las cifras oficiales. China depende cada vez más del gasto de la clase media que ayuda a ampliar la economía más allá de su base industrial. Pero estos consumidores no están gastando como antes, y esa apatía repercute en todas las partes de la economía.

Las políticas chinas para hacer arrancar el crecimiento —liberar oleadas de préstamos del sistema bancario controlado por el Estado o construir nuevos aeropuertos y autopistas— no serán de mucha ayuda para los trabajadores que procesan reclamos de seguros o que alimentan datos a computadoras. Apoyar a estos negocios y trabajadores requeriría reformas a más largo plazo, como lograr que los bancos estatales presten más a negocios privados o reduzcan las regulaciones burocráticas para los emprendedores.

Como China no revela datos confiables de empleos o despidos, el impacto total de la desaceleración no está claro, pero múltiples señales indican problemas.

Una medida basada en una encuesta entre empresas de servicios sugiere una contracción del empleo en una variedad de industrias. Ejecutivos de recursos humanos y personal de alto nivel en firmas tecnológicas, desarrolladoras inmobiliarias y otras compañías privadas grandes describieron despidos en meses recientes de hasta un 30 por ciento en algunas firmas que involucran a cientos de trabajadores, de acuerdo con una encuesta reciente realizada por la firma de investigación Global Source Partners.

Para personas como Sherry Xu, el debilitado mercado laboral socava la premisa básica de que una educación universitaria lleva a un futuro más seguro que un empleo de obrero. Xu, una profesional en finanzas de 34 años, asistió a una prestigiosa universidad, y luego ascendió por las filas de la industria financiera.

Recientemente a Xu le dijeron que sería despedida, así que aceptó un contrato como freelance en la misma firma por la mitad de su sueldo. “El mercado laboral no luce nada bien”, expresó. La vibrante escena tecnológica de China también enfrenta una crisis de efectivo. Muchas start-ups tienen problemas para recaudar dinero.

Qi Feng comenzó a trabajar en ventas en Renrenche, la plataforma de autos en línea, hace casi cuatro años; pero dijo que este mes, a él y a otros les pidieron que renunciaran. Les ofrecieron nuevos contratos que requerían que ellos le pagaran a la compañía 6.000 dólares a cambio de datos de clientes. Podían usar luego los datos para vender autos en la plataforma y embolsarse las ganancias. Dijo que se negó a renunciar y le habían dicho que sería despedido.

“Tiene un impacto enorme sobre mí”, señaló Qi. Tiene deuda hipotecaria mensual de 400 dólares y un préstamo de 300 dólares mensuales para un auto.

Qiao Lifeng, un contador que dejó la práctica brevemente para abrir un restaurante, se mudó de la provincia de Heilongjiang, en el noreste de China, a Shenzhen, en el sureste, hace 20 años cuando la ciudad estaba a la vanguardia de las reformas económicas de China. Poco a poco fue ascendiendo en varias compañías como contador hasta hace dos años, cuando decidió iniciar su propio negocio.

Ahora regresó porque su restaurante cerró, pero halló un mundo cambiado. “Es muy difícil hallar un empleo que me convenga”, declaró Qiao, de 45 años.

© 2019 The New York Times

clubwifiusa


Sources:
clarin-com

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