Cultura

Los desamores de Ina Forsman

Los desamores de Ina Forsman


Éxito absoluto de la cantante veinteañera finlandesa Ina Forsman, escoltada por la blues band vizcaína Travellin’ Brothers el miércoles en el Teatro Social de Basauri: en cada verso demostró técnica y emoción, poderío y transmisión, teatralidad que rompía barreras idiomáticas y profundidad blusoul… Simplificando quizá demasiado podríamos escribir que la cantante escandinava ofició como una especie de Janis Joplin sobria y cerebral. No se la pierdan si pueden hoy jueves en Amorebieta (Zelaieta, 20.15 h, 6 euros, quedan entradas a la venta) y el viernes en Leioa (Kultur Leioa, entradas agotadas).

En Basauri también estaba el aforo agotado desde el pasado jueves. Un centenar de tickets, pues el show se montó en formato reducido, con los siete músicos y los espectadores a ras de suelo, cara a cara, todos sobre el escenario principal del Social. En 89 minutos sonaron (de maravilla, igual que un LP pinchado en un estupendo equipo analógico bien ecualizado: felicidades al técnico de los TB, Juanjo Mediavilla) 15 canciones. Las cuatro primeras en 24 minutos, con los Travellin’ Brothers de Leioa calentando al público, como dicen ellos, con su frontman Jon Careaga, nacido en Francia, nadie es perfecto, cantando cada día mejor, con más sensibilidad y contención, y metiéndose al respetable en el bolsillo de su chaqueta, como siempre: ponía caras a las fotógrafas aficionadas, amenazaba a quien chequeara el móvil, hablaba de la familia, participaba en las coreografías subliminales e incordiaba a sus compañeros (al bajista del fondo, al saxofonista de su izquierda…) mientras elaboraba country soul (‘It’s all over’, en la que cantó a pelo, sin micro), cocinaba gumbo de Nueva Orleans (‘Sweet Corrine’), destilaba dulce soul a lo Sam Cooke (‘A better day’) y marcaba el góspel positivista como la Ele orgánica hasta poner a la parroquia a dar palmas (‘The power of love’, con el donostiarra Mikel Azpiroz, el único miembro no vizcaíno del sexteto, cambiando el fastuoso piano de cola de ese miércoles por un órgano de soplido eclesial).

Todo iba bien, pero cuando salió la cantante de Helsinki Ina Forsman, con melena teñida de pelirroja y con traje pantalón escotado, subimos un peldaño de manera sorpresiva. No pensábamos que iba a ser tan buena, y eso que acudimos con las expectativas altas. Ella estuvo al frente del show y de los Travellin’ durante 55 minutos y 11 canciones espigadas de sus dos discos en solitario, a las que se añadieron un par de versiones. El conjunto estuvo levemente mejor durante las piezas de su primer álbum, ‘Ina Forsman’ (Ruf, 16), con ecos del Professor Longhair (‘Hanging Loose’, con qué facilidad entonaba la chica), revelaciones personales (avanzó que su canción favorita de ese disco debut es ‘Pretty Messed Up’ -bastante desastre-, cuya letra trata sobre ella misma, y la interpretó de lujo como una pura americana), y resonó sureña a lo Johnny Adams en femenino en la cima de la cita (el blues ‘Now You Want Me Back’, o sea quieres que vuelva, pero yo no, como avisó en la introducción).

El primer cover de la velada fue el ‘As the years go passing by’ de Albert King, un blues lento con ella apretando y del que informó que la versión que más le gusta es la de Jeff Healey (contenida en el primer CD que se compró el jefe de los Travellin’, el guitarrista Aitor Cañibano, qué casualidad), y la Forsman se volvió a lucir en el soul brillante ‘No Room For Love’.

Los siete oficiantes en el bis. / Alez Rodríguez Cruz

Y entonces entramos en las piezas de su nuevo disco, ‘Been Meaning To Tell You’ (Ruf, 2019), recién salido de fábrica. Ahí se notó un poco (sólo quienes nos fijamos mucho, ¿eh?) que la banda no las tenía muy ensayadas, tan rodadas, que ejecutó menos tensa, pero la chica logró mantener el nivel alto gracias a su voz y su estilazo: ‘Genius’ fue una oda funky al amor positivo, ‘Miss Mistreated’ una vuelta a la tristeza en plan el blues de Robert Cray (la letra la escribió para ayudar «a luchar» a una amiga que sufrió un mal de amores del cual aún se está sanando), y retomamos el soul de Nueva Orleans para un solvente ‘All Good’, dedicado a todas las mujeres presentes.

Y quedaba el bis triple. Lo abrió ella en dúo con Azpiroz al piano de cola en otra balada triste magníficamente resuelta, ‘Figure’, también incluida en su reválida, que evocó a Lady Gaga en la película ‘Ha nacido una estrella’ (hum… parece que Ina escribe muchas letras a modo de autoterapia amorosa. De esta explicó que a veces sufre de mal de amores y se dice que nunca más se caerá en él, pero que al de dos semanas se le pasa), y luego, con la banda al completo, o sea en septeto pues se sumó el cantante Careaga, cayó la segunda versión, «un viejo clásico que seguramente hayáis oído por Big Mama Thornton o Elvis Presley», introdujo Ina, y ya adivinamos que sería el ‘Hound dog’, en este caso retocado con rumba de Nueva Orleans, y llegamos al cierre festivo con el ‘Midnight Train’ de los Travellin’ y más palmas del centenar de público presente, feliz y satisfecho, tanto, que Ina vendió muchos discos de su nuevo álbum al acabar.

clubwifiusa


Sources:
elcorreo.com

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