Cultura

Un afroamericano al mando en la Guerra Civil española

Un afroamericano al mando en la Guerra Civil española


Martin Luther King, Malcom X y Oliver Law han protagonizado hitos destacados de la lucha contra el racismo sobre los hombres negros en Estados Unidos. Los dos primeros son bien conocidos, pero el último de ellos permanece en el anonimato aunque fue el primer afroamericano que dirigió a una tropa estadounidense formada por blancos y negros. Su reconocimiento yace junto a su cadáver en un páramo madrileño.

A recuperar y dar lustre a Oliver Law se han dedicado especialmente sus compañeros veteranos y la comunidad de descendientes, pero todavía es un hombre apartado de los grandes focos. Fuera de Estados Unidos, uno de quienes más se han esforzado por dar a conocer su historia es el guionista Pablo Durá. Después de varios años de esfuerzo, el alicantino ha logrado publicar ‘La brigada Lincoln’ (evolution comics, Panini), un libro con un guion basado en hechos reales que agrupa varias historias de los 3.000 voluntarios estadounidenses que llegaron a España en el año 1937 para combatir en las Brigadas Internacionales.

Carencias, lucha y libertad

Low se había criado en una granja en Texas y durante su edad adulta se había acostumbrado, a su pesar, a las palizas de las autoridades de Chicago por protestar contra la desigualdad obrera. Activista dentro de la organización comunista, cuando vio la oportunidad de combatir al fascismo de manera cercana no lo dudó y viajó a Europa.

En la Guerra Civil española, el voluntario Law se encontró con unas fuerzas armadas con más voluntad que capacidad para organizarse. Tropezó con el caos en una tierra ajena después de cruzar el océano Atlántico. «No hubo uniformes, había un armamento anticuado y todo lo suplían con el valor que le echaron… porque tiene tela. Lo que les faltaba eran recursos», explica Durá, quien ha conocido gran parte de aquellas condiciones gracias a los descendientes de aquellos hombres que quieren que su historia se conozca.

«Entrenaban con palos de escoba, sin munición, hacían como que disparaban y a la hora de lanzar granadas lanzaban piedras»
Pablo Durá

En el cómic, Durá recrea las inadecuadas condiciones de preparación gracias al dibujo de Carles Esquembre y la colorista Ester Salguero. «El ejército republicano no es que fuera el más preparado del mundo. Lo metí como anécdota pero también para que sepa la gente que la formación y la instrucción fueron de pena. Entrenaban con palos de escoba, sin munición, hacían como que disparaban y a la hora de lanzar granadas lanzaban piedras», recuerda el guionista sobre una formación prebélica documentada por numerosos historiadores.

«Uno de los voluntarios decía que el primer lugar en que se sintió como americano libre fue en España»

En contraste con aquellas penurias, para muchos de los marginados el recuerdo es el de una tierra de esperanza y libertad. «Uno de los voluntarios decía que el primer lugar en que se sintió como americano libre fue en España. Lo decía en una entrevista: ‘Por aquí nos trataban como uno más’. Imagina un pueblo perdido en Albacete donde iban a hacer la instrucción y allí no habían visto un negro en su vida. los trataban con una fascinación total. En ese sentido estuvieron muy a gusto», ilustra Durá.

El ascenso

El musculoso Law había servido en las tropas estadounidenses durante la I Guerra Mundial y después de reengancharse sumaba seis años de experiencia marcial. Sin embargo, en el todavía ejército segregado no había logrado ascender más allá de soldado de primera por culpa de su tez oscura. Cuando llegó a España apenas se le dio responsabilidad. En España, le pusieron al frente de uno de los grupos de ametralladoras de la ‘Brigada Lincoln’ junto a otros dos compañeros y estaba por debajo de los líderes de sección y los oficiales de la compañía. Aunque se le criticó por su mando en un primer ataque en Villanueva de la Cañada, se empleó «de forma admirable -según el historiador Peter N. Carroll-» en la exigente Batalla del Jarama.

Las diversas circunstancias le catapultaron a puestos de mayor responsabilidad. La política antirracista alentada por la jefatura del Partido Comunista impulsaría el ascenso de varios hombres negros y llevaría a Law a ser comandante dos semanas después en un hecho sin precedentes. «La aniquilación del mando del batallón aceleró la promoción», aclara el investigador de la Universidad de Stanford Peter N. Carroll en su estudio.

Así, España se convirtió en un escenario del salto contra el racismo estadounidense en el ejército. Aunque durante la Guerra de Secesión norteamericana se había logrado equiparar la paga de soldados negros y blancos, las tropas mantenían su división y la idea de que un afroamericano mandara sobre tropas de blancos era algo impensado. Pero no todo fue un camino despejado para que un afroamericano estuviera al frente. Algunos soldados intentaron formar un grupo opositor con el eslogan ‘Restaurar a los blancos en igualdad con los negros’ en contra de la decisión. Afortunadamente para Law, apenas fue un murmullo. «El impulsor no recibió mucho apoyo de los demás», recuerda el combatiente David Smith en ‘La odisea de la Brigada Abraham Lincoln’ (Ediciones Espuela de Plata).

Extranjeros en la Guerra Civil

Los norteamericanos que se reunieron en la ‘Decimoquinta Brigada Internacional’ bautizaron su grupo ‘Brigada Abraham Lincoln’. Paradójicamente, su destacamento no era reconocido por su país debido a que se trataba de una intervención prohibida porque la política de neutralidad de Estados Unidos impedía legalmente a sus ciudadanos cruzar la frontera y combatir en Europa. Por ello, Law y sus compañeros cruzaron las aduanas con excusas y subterfugios después de varios meses de viaje.

Los voluntarios que llegaron a España del lado republicano en la Guerra Civil querían combatir a las tropas fascistas. Se integraron en el ejército de la República hasta que fueron obligados a regresar un año después a sus respectivos países con la decepción de no haber conseguido que las grandes potencias se sumaran a la lucha antifascita en la Guerra Civil.

La carrera de Law no avanzó mucho más porque murió en la carnicería que supuso poco después el asalto al Cerro del Mosquito (Boadilla del Monte). En algún momento el mérito militar de Law fue puesto en entredicho por un compañero de batallón en la novela ‘¡Hermanos!’. Aquel superviviente que no estuvo en la batalla escribió que al comandante Law le habían asesinado sus propios hombres y que cuatro de ellos habían orinado sobre su cadáver. Sin embargo, el historiador Peter N. Carrol argumenta que se debe al mensaje anticomunista de una revancha personal: «Cualesquiera que fuesen los problemas de Law en Villanueva de la Cañada (la palabra que se repite con más frecuencia es ‘inexperiencia’), no mostró ninguna falta de seguridad al dirigir a los del Lincoln en el ataque del Cerro del Mosquito la mañana del 9 de julio».

«Desde luego no hay ninguna duda de la valentía de Law. Era el primer hombre en salir de las trincheras»
Harry FIscher, mimebro de la brigada Lincoln

«Harry Fischer, en enlace del batallón, vio cómo Law avanzaba por delante de sus hombres agitando la pistola y animándoles a seguir adelante. ‘Era el primer hombre en salir de las trincheras… Estaba en la posición más lejana’. Fischer también vio cómo Law cayó al recibir una bala fascista en el pecho. ‘Desde luego no hay ninguna duda de la valentía de Law’, insistió. Otros testigos presenciales han confirmado el relato de Fischer», defiende el profesor de Stanford. Además, el investigador que más ha estado en contacto con aquellos voluntarios escribió en ‘La odisea de la Brigada Abraham Lincoln’ que David Smith, el primer médico que llegó hasta Law, «vio cómo le alcanzaba un estallido frenético de fuego enemigo de ametralladora e intentó restañar la sangre con un coagulante; terminó arrastrando al herido a un puesto de primeros auxilios, donde expiró».

Misión imposible

Dibujo de Oliver Law cedido por Carles Esquembre.

«No digo que fuera adrede, pero el bautismo de fuego de las Brigadas Internacionales fue la Batalla del Jarama… y no digo que fueran carne de cañón pero sí les metieron en los escenarios más complicados de la batalla. a los británicos y a los yanquis les pasaron por encima como una apisonadora con cientos de bajas», señala Pablo Durá.

Perseguidos en Estados Unidos

Los que lograron sobrevivir se mantuvieron entre las tropas republicanas hasta que fueron obligados a regresar a su país en el año 1938. El mayor pesar de aquellos retornados fue que la vuelta a Estados Unidos no fue triunfal. De hecho, muchos de ellos fueron perseguidos y encarcelados por su afinidad o, directamente, filiación comunista. Ni siquiera pudieron realistarse en la II Guerra Mundial. Para Durá, esto también persiguió a Law después de muerto, Según el guionista, es la principal causa por el que su figura y la de la ‘Brigada Lincoln’ permanece casi oculta bajo la tierra española, donde se encuentra su cadáver. «El único motivo por el que la historia no es tan conocida es porque son ciudadanos de izquierdas y muchos de ellos comunistas en una época en que no estaba bien visto ser de izquierdas. Anda que Hollywood no nos ha metido por los ojos la II Guerra Mundial», reclama el guionista español ante la falta de difusión.

Law y sus compañeros pueden salir del ostracismo si triunfa el proyecto de miniserie sobre el ‘Batallón Lincoln’ de David Simon, el creador de ‘The Wire’. Mientras tanto, un español ya ha puesto su granito de arena para que el primer afroamericano que comandó por primera vez una tropa de blancos y negros estadounidenses no sea olvidado y encuentre un hueco junto a Martin Luther King y Malcom X.

Una imagen de ‘La Brigada Lincoln’. /
Panini

Una viñeta realista

El dibujante Carlos Esquembre ha sido el encargado de trasladar a las viñetas el guion de Pablo Durá. Poco antes ya se había encargado de acercarse a la época como autor de la novela gráfica ‘Lorca: Un poeta en Nueva York’, así que tenía parte del camino andado. Sin embargo, como el impulsor del proyecto, trató de acercarse lo máximo posible a la ambientación y realidad de lo relatado también desde sus lápices. «Soy bastante friki de la documentación y del rigor histórico. Me miré muchas recreaciones de batallas, enciclopedias de armas, uniformes y cartelería de la Guerra Civil. Al haber elegido un dibujo tan naturalista, casi fotorrealista, te ves muy condicionado. El fusil tiene que ser el Mauser correspondiente y hasta el último remache del tanque está con un nivel de detalle un poco inútil en algunos aspectos», recuerda sobre el nivel de exigencia con su trabajo.

También Esquembre se topó con el caos del ejército a la hora de afrontar sus tareas. «La Brigada Lincoln no tenía un uniforme propiamente dicho, era un poco lo que cogían de aquí y allá. En las fotografías se ve que son ropajes de la época que van cogiendo de unos y de otros, hay muchos cascos diferentes… Un experto en armamento encontrará anacronías y me puede decir cosas como que este casco no era de esta época, pero es que llega a un punto en que no puedes tener control sobre todo y tienes que tomarte ciertas licencias», avisa el autor.

clubwifiusa


Sources:
elcorreo.com

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