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La justicia da la razón a los Franco en la propiedad de las estatuas del Pórtico de la Gloria | Cultura

La justicia da la razón a los Franco en la propiedad de las estatuas del Pórtico de la Gloria | Cultura



La familia Franco, heredera de los bienes del dictador Francisco Franco Bahamonde, ha ganado la primera batalla del Pórtico de la Gloria, antesala románica de la catedral de Santiago de Compostela. El Juzgado de Primera Instancia número 41 de Madrid les ha dado la razón en el litigio sobre la propiedad de dos estatuas del Maestro Mateo que reclamaba el Ayuntamiento compostelano. La juez Adelaida Medrano no reconoce en la sentencia firmada ayer al Consistorio gallego ni “el justo título” de su propiedad, ni siquiera que sean las mismas que ornamentaron el pórtico original hasta 1521, cuando se desmontó su peristilo.

En concreto, la sentencia señala que “todo lo razonado en los fundamentos de esta resolución, determinan la desestimación de la demanda formulada por el Ayuntamiento de Santiago, pues no concurren los requisitos necesarios para la viabilidad de la acción reivindicatoria dado que la parte actora no ha identificado los bienes cuya titularidad reclama, como tampoco su carácter de bienes demaniales [que no se pueden vender], a lo que se añade el hecho de que, aún de haber concurrido tal identificación, la titularidad de los bienes habría sido adquirida por la demandada conforme a derecho por medio del instituto de la usucapión, y la acción reivindicatoria habría quedado prescrita al consumarse esta última”. Es decir, si los Franco compraron las estatuas legalmente (supuestamente a un privado) o se llevaron en 1954 del Ayuntamiento, el delito está preescrito. El Consistorio siempre ha mantenido que Carmen Polo, esposa del dictador, se encaprichó de ellas durante una visita a Santiago e hizo que se las llevaran a su pazo en Meirás. Directamente.

Pero la magistrada desestima “íntegramente” la demanda interpuesta por el Ayuntamiento de Santiago contra los herederos de los Franco —María del Carmen, Jaime Felipe, María Aránzazu, José Cristóbal, Doña María del Mar y María de la O Martínez-Bordiu Franco— y contra la sociedad mercantil Pristina SL, que es la auténtica propietaria de estas joyas del románico. La juez, entre sus argumentaciones, esgrime que si bien el Ayuntamiento pudo comprar  las dos joyas románicas en 1948 ese acto no es suficiente para demostrar su propiedad, porque es necesario adscribirlas a un servicio público. “Ya que la simple compra no hace a las mismas de dominio público, sino la adquisición unida a un destino de uso o servicios públicos”, dice la sentencia.

La magistrada recuerda en su sentencia que el Ayuntamiento solo aportó en el juicio los documentos de compraventa ante notario de las dos estatuas, “pero ninguno referido a los hechos posteriores a tal evento, como si nada hubiese acaecido tras esta fecha con las estatuas”, Es decir, la juez sostiene que el Consistorio debería haber demostrado dónde iba a colocarlas, porque eso demostraría administrativamente que eran de su propiedad, algo parecido a lo que hizo con la talla de una virgen que compró en aquellas fechas y cuya ubicación en la ciudad fue votada en pleno.

La juez  -que acepta la mayoría de las argumentaciones del abogado de los Franco, Juan José Aizcorbe- sostiene, además, que el Ayuntamiento no pudo demostrar que abonó la segunda parte del pago acordado (30.000 pesetas) con el conde de Ximonde, anterior propietario, ni tampoco las 400.000 que deberían abonársele en el caso de que las figuras abandonasen Santiago, como así fue en la década de los años cincuenta camino del pazo de Meirás, donde residía el autócrata en verano. Lo resume así: El Consistorio “tendría que haber probado que aceptaba la condición resolutoria impuesta por el vendedor (las 400.000 pesetas) y que la Corporación documentaba el pago de la mitad del precio (las 30.000)”. Además, según la magistrada falta el “acta de recepción” de las figuras románicas y la “decisión de la comisión permanente acordando el emplazamiento y ubicación que lo adquirido se daba”.

Contra la resolución cabe interponer recurso de apelación en 20 días ante el juzgado, algo que hará el Ayuntamiento de Santiago, según confirmó su alcalde. “Vamos a recurrir. Esto no tiene sentido. Hemos demostrado que estaban en el Ayuntamiento y que se las llevaron”, señala Martiño Noriega.”Una cosa es que digan que haya prescito, y otra que ni siquera hayamos demostrado que estaban en el Ayuntamiento hasta que los Franco se las llevaron. Estamos indignados”, dice.

El Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago mostró hasta el siglo XVI un aspecto distinto del actual. Era de mayores proporciones y contaba con una antesala (peristilo o exonártex) presidida por un gran arco central y dos puertas laterales y decorada por siete u ocho esculturas de profetas y reyes. En 1521, esta soberbia estructura del maestro Mateo fue desmontada y sus figuras distribuidas por diferentes lugares. Dos ellas acabaron en manos de los Franco, pero todo está prescrito.

En el siglo XVIII, las esculturas del Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Abraham e Isaac fueron a parar a las manos del conde de Ximonde, que las guardó en un pazo de su propiedad. El Ayuntamiento de Santiago defendió durante el juicio, aportando documentos, que en junio de 1948 el Consistorio se las compró a los descendientes del conde mediante dos pagos de 30.000 pesetas. De ese modo, estuvieron en la casa consistorial hasta finales de la década de los cincuenta, principios de los sesenta, cuando desaparecieron para terminar en la residencia veraniega del dictador, el pazo de Meirás. Y ahora ya son suyas, para siempre si el recurso no prospera.

 

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Sources: elpais.com

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