fbpx
Cultura

«Hay un exceso de oferta de conciertos», se quejan Kartzarot

«Hay un exceso de oferta de conciertos», se quejan Kartzarot


Una segunda juventud está viviendo el quinteto de rock metalizado y guitarrero vizcaíno Kartzarot. En su primera encarnación, la juvenil o más bien veinteañera, que duró de 1989 a 1999, el grupo no editó más que maquetas. Reactivado en 2013, Kartzarot ya lleva dos cedés, el nuevo titulado ‘L’ y grabado en los Chromacity Studios. «Seguimos tratando temática social, como las agresiones sexistas (‘Erasorik ez’), la marginación laboral (‘Ametsak izoztu’) o el alzheimer (‘Ohostutako oroitzapenak’), combinándola con aspectos más alegres como un homenaje al Athletic (‘Gure heroiak’) o al pueblo de Lezama (‘Lezama’). El disco se abre con ‘Lehertzeko zorian’, un alegato ecologista inspirado en el futuro asentamiento de bases humanas en Marte», informa el guitarrista Rober Mellid.

‘L’ debería gustar a los fans de Gatibu, una comparación que ya no rechazan Kartzarot, y también a los seguidores del heavy metal regional, en plan SuTaGar, Leize, etc., y a los del rock asfáltico. El nuevo cedé se vende a 6 euros. Asier y Rober, cantante y uno de los dos guitarristas, nos atienden en plena ciclogénesis. Sus respuestas y reflexiones dejan traslucir cierta nostalgia, de esa de quien piensa que lo pasado fue mejor.

– ¿Estáis siendo más felices en esta segunda encarnación del grupo? Al menos en esta habéis sacado un par de álbumes.

– Es difícil de contestar. A los veintipocos años, cantando en una banda de rock en la que creíamos firmemente, ya estábamos donde queríamos estar. El tiempo y las circunstancias nos pusieron en nuestro sitio y, de hecho, nos decantamos, me decanté (precisa Rober Mellid) por proyectos personales que en aquel momento me motivaban más. Supongo que me hacían más feliz. Aunque esa primera fue una época fascinante, como trata de describir la canción ‘Zure deia watsapean’, de nuestro disco anterior, ‘Arima ez da galtzen’.

– Ajá.

– Ahora no es menos interesante, ¿eh? Estoy creando la música que más me gusta entre la que escucho habitualmente. Y, tantos años después, hemos conseguido seguir juntos en este tren, lo cual tampoco era un objetivo creíble en aquel entonces. El hecho de lanzar discos era algo que nos quedó pendiente en la primera etapa. Evidentemente, ahora es más fácil publicar. Los medios han mejorado muchísimo.

– ¿En qué ha cambiado la escena respecto a vuestra primera etapa? ¿Por ejemplo, ahora se montan más bolos y el público se entera de la actividad en vivo mediante las redes sociales, etc.?

– Es posible. Se hacen más bolos. Se pueden hacer casi tantos conciertos como quieras y llegar a muchísima gente con las redes. Sin embargo, ningún concierto de ahora es comparable a los de entonces. A mi modo de ver, antes no sólo había más militancia roquera. Ir a un concierto implicaba fiesta. Quienes iban querían participar y la comunión era mucho mayor que la de hoy en día. Hablo, claro, de conciertos underground.

– Ya.

– Ahora desde el escenario vemos a algunos de los espectadores, cuando los hay, atender con indiferencia. En plan ‘pasaba por aquí y este es el menos aburrido de mis planes’. Por supuesto que esta reacción se debe, sobre todo, a lo que ofrecemos como grupo, pero también considero que hay un exceso de oferta que provoca que las ganas se disuelvan. Hoy ir a un concierto no es un plan irrechazable, irrepetible. De hecho, este punto es lo que más me está costando asumir.

– Sois un grupo muy guitarrero, de poso bastante metálico. ¿Por qué os gusta el heavy?

– ¡Uy, qué gracia! Pues porque es energía, es adrenalina, es arte, es rock and roll y, sobre todo, es lo que llevamos tatuado en el ADN. Al menos los de la vieja guardia: los dos guitarrista y yo (dice Asier) lo llevamos desde que descubrimos la música.

– ¿Qué tipo de público va a veros? ¿Heavies o más allá?

– Actuar en Dimetal Fest de Dima fue un chute enorme. Y es que por fin nos vimos ante el reto de convencer a un público tan específico y supuestamente exigente porque conoce el género. Allí, en Dima, sí que hubo comunión. El regusto al terminar fue exquisito. Casi siempre salimos satisfechos de los bolos y el ‘feedback’ suele ser muy bueno, pero allí lo sentimos profundamente. Compartir el sudor con el público se convirtió en realidad por arte de magia. Fue una nueva inyección de moral.

– Claro.

– Sin embargo, eso no es lo habitual. Igual no somos tan heavies. Nuestro público es más el nostálgico, el que nos recuerda de aquella época, de los 90. El que dice: ‘¡Coño, Kartzarot!, ¿siguen tocando y vienen al barrio?, ¿vamos y echamos una cerveza para recordar viejos tiempos?’. Y vienen con sus parejas y se quedan perplejos y perplejas al imaginarse a su churri, 25 años atrás, bebiendo katxis de cerveza y escuchando aquello.

Tres de los fundadores cumplirán 50 este año y por eso el cedé se titula ‘L’. / E. C.

– Ja, ja, ja… Lo rechazabas en la entrevista del anterior disco, pero nos seguís recordando a Gatibu, incluso a Exkixu, el anterior grupo de su cantante Alex Sardui. Os parecéis por los ambientes buscando lo grandioso, por el tono de voz abombada…

– Pues mola la comparación. Ningún problema. No lo buscamos pero, sobre todo, en algunas canciones, ya preveíamos que podría pasar. Probablemente por, como dices, el tono de voz, que puede resultar similar en algunos registros. El idioma también contribuye, evidentemente. Ya coincidimos con ellos, con Exkixu, en aquella época. Alex lo recuerda. Supieron elegir mejor que nosotros lo que debían ofrecer.

– Sí, les va muy bien a los Gatibu.

– Cobelo, nuestro batería, opina que el carácter grandilocuente es herencia del pop vasco y del rock progresivo de los 70-80: Errobi, Oskorri, Itoiz, Sorotan Bele… Esa influencia se aprecia en bandas vascas actuales como Gojira, We Are Standard, Cherry Boppers, Zea Mays, El Reno Renardo… Es una de las razones por las que triunfan fuera.

– Bueno, en el caso de WAS y Cherry Boppers no veo tan clara esta similitud. ¿Qué grupos vascos nuevos os molan?

– The Wizards, los extintos Highlights, Los Brazos y Su Ta Gar.

– SuTaGar tienen más de 30 años, ja, ja… ¿Y grupos de más lejos?

– De más lejos, Leather Heart, que a ver si buscan un reemplazo a la altura para su vocalista, Eldorado, ya extintos, y Dry River. De fuera, Dream Theater, los Judas, Deep Purple….

– Comentad el disco nuevo, ‘L’, y sus diferencias con el anterior.

– En ‘Arima ez da galtzen’ (2015) había canciones compuestas 15 o 20 años atrás, y las mezclamos con nuevas composiciones. Y todo ‘L’ se ha creado en los últimos tres años, aproximadamente. Los temas de ‘L’ los han compuesto Javi y Rober, como siempre, pero para este disco se han esforzado más en profundizar en lo que algunos consideran ya nuestro estilo: guitarras limpias combinadas con distorsión, cambios de ritmo, duelos de punteos… En ‘L’ lo han afrontado con más ahínco. Aparte, la labor de Pedro J. Monje (guitarra de Vhäldemar y dueño de los Chromacity Studios) en la producción ha sido fundamental. El sonido es tremendo en ‘L’.

– ¿Cómo será el concierto del Satélite? El domingo por la mañana, poco roquero parece si nos dejamos llevar por los prejuicios.

– Pues queremos que sea una reunión de amigos. Hace tiempo que no les vemos. A ver si por fin podemos mostrarles cosas nuevas en nuestro set list. Demasiada paciencia han tenido estos últimos años, coreando ‘Freddy’, ‘Domingos’, ‘Kartzarot’, ‘Ume gaixoak’ o ‘Patakón’ año tras año, concierto tras concierto. A ver si ya se han aprendido las nuevas y les pone nuestra propuesta en directo.

– ¿A qué aspiráis con el grupo?

– A llegar a la siguiente curva. Cada disco, cada concierto, cada entrevista, es un regalo que nos hace la vida. Un regalo que nos permite, a estas alturas de la vida, porque fíjate que ‘L’ es un número romano, seguir sonriéndonos cuando nos vemos. La incertidumbre mola. De hecho, motiva. Por ella te preguntas: ¿Qué nuevos temas se estarán gestando en las cabezas de los guitarras? ¿Qué conciertos tendremos oportunidad de dar? ¿Seguiremos ahí?

– Eso: ¿por qué se titula ‘L’ la novedad?

– Lo de ‘L’ ha sido idea del cantante (Asier). En principio surgió porque los tres miembros fundadores (el vocalista Asier y los guitarristas Javi y Rober) vamos a cumplir 50 este año. Y por otro lado, a pesar del tiempo que llevamos juntos, diez años en la primera etapa y seis en la actual, la L representa ese aspecto de novatos que en el fondo seguimos siendo por haber autoproducido y autogestionado casi siempre todo lo referente a Kartzarot.



Sources:
elcorreo.com

Related posts

Juan Manuel de Prada: «El amor es una brecha que nos transforma»

admin

‘Con la Biblia y la Parabellum’ de Pedro Ontoso

admin

El español, frente a los grandes desafíos del futuro

admin

Leave a Comment

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.