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¿Cómo mantener la autonomía e independencia en las personas mayores? › Cuba › Granma

El continuo aumento de la esperanza de vida es sin duda uno de los grandes logros de nuestra sociedad, donde el número de personas con 60 años o más supera hoy el 20 % del total de la población.


El continuo aumento de la esperanza de vida es sin duda uno de los grandes logros de nuestra sociedad, donde el número de personas con 60 años o más supera hoy el 20 % del total de la población, de acuerdo con estadísticas del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información. 

Dicha realidad es uno de los primeros elementos de los que parten especialistas del departamento de Rehabilitación Funcional del Centro de Investigaciones sobre Longevidad, Envejecimiento y Salud (Cited) –que hace más de dos décadas realizan evaluaciones funcionales e intervenciones a personas mayores que se atienden en esta institución–, al conversar con Granma sobre el envejecimiento demográfico y los diferentes retos que implica para los sistemas de salud.

«La Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención en el Sistema Nacio­nal de Salud  propone el desarrollo progresivo de intervenciones dirigidas a ganar salud y a prevenir las enfermedades, las lesiones y la discapacidad», coincidieron la jefa del Departamento, doctora Susana Hierrezuelo, médico especialista en Medicina Física y Rehabilitación, máster en Salud Pública y Envejecimiento y profesora auxiliar; y las licenciadas en Rehabilitación Dianella Rodríguez y Grisis Suárez, esta última también máster en Longevidad Satisfactoria.

Para las entrevistadas, el envejecimiento mundial es un triunfo de la vida y el verdadero reto es mantener la autonomía y la independencia a medi­da que se envejece en nuestras personas mayores.

«La salud en ellos se debe medir en términos de función y no de enfermedad, pues es aquella la que determina la expectativa de vida, la calidad de vida y los recursos o apoyos que precisará cada grupo de población. El objetivo es mantener un nivel de función que permita el mayor grado de autonomía posible en cada caso», sostuvieron.

Según explicaron las expertas, la atención primaria es el medio asistencial idóneo para la detección y manejo de la fragilidad y discapacidad y por ende donde las personas mayores se evalúan y se intervienen según corresponda.

El CITED trabaja en diferentes líneas de investigaciones en ese sentido. «Para reducir la fragilidad hay que actuar sobre su principal factor de riesgo: la inactividad, un elemento nuclear en el desarrollo de la misma», apuntó la doctora Hierrezuelo.

De ahí que en el departamento se realizan las intervenciones centradas en la actividad física, las cuales han demostrado su eficacia en retrasar e, incluso, revertir la fragilidad y la discapacidad, mencionaron las especialistas.

También tienen demostrada eficacia en mejorar el estado cognitivo y  emocional. Si, además, se realizan de forma grupal, tienen el beneficio añadido de fomentar el bienestar  social en la persona mayor, es decir, una mejor incorporación en realizar actividades de la vida diaria e instrumentadas y mayor participación social, ejemplificaron.

Para reducir la fragilidad hay que actuar sobre su principal factor de riesgo: la inactividad. Foto: Yaimí Ravelo

Para todo esto las personas mayores deben  realizar  programas de ejercicio físico multicomponente (resistencia aeróbi­ca, flexibilidad, equilibrio y fuerza muscular), comentaron las entrevistadas.

Al respecto, señalaron que los programas multicomponentes deben incluir aumentos gradua­les de volumen, intensidad y complejidad en los ejercicios de resis­tencia cardiovascular, fuerza muscular y equilibrio.
Los programas de ejercicio físico, sobre todo los dirigidos al desarrollo de la fuerza muscular  que utilice pesas, deben ser supervisados por profesionales con conocimiento y formación específica, insistieron.
Otras acciones como por ejemplo caminar, que aumentan la cantidad de actividad física semanal, son muy beneficiosas y contribuyen en gran medida a la mejora de salud, añadieron.

Ejemplos de ejercicios de fuerza. Foto: Cortesía del entrevistado

Para optimizar la capacidad funcional los ejercicios de fuerza deberán ser específicos para los grupos musculares más utilizados e incluir ejercicios que simulen actividades de la vida diaria (por ejemplo sentarse y levantar­se de una silla).

Los músculos flexores/extensores de los tobillos, rodillas, y los abductores de la cadera son particularmente importantes para los mo­vimientos funcionales y para caminar. Asimismo, los músculos que participan en la dorsiflexión del tobillo y los músculos flexores plantares, son par­ticularmente importantes para recuperar el equilibrio, destacaron las expertas en rehabilitación funcional.

El entrenamiento de la resistencia aeróbica podría incluir:

Caminar en diferentes direcciones y ritmos.
Caminar en cinta rodante.
Subir escalones, subir escaleras.
Bicicleta estática.

Ejemplos de ejercicios de equilibrio. Foto: Cortesía del entrevistado

El entrenamiento de equilibrio y marcha incluirá ejercicios desde la posi­ción de sentado y posición de pie como:

Subir y bajar talones.
Quedarse sobre un pie, en la posición de pies unidos y separados.
Y con ejercicios en movimiento caminar con apoyo talón punta, su­bir escaleras con ayuda, transferir el peso corporal (desde una pierna a la otra), desplazamientos multidireccionales con pesos extra (2-4 kg), y ejercicios de Tai Chi.

El entrenamiento de la flexibilidad debe contener ejercicios para los grupos musculares más grandes y podría incluir:

Estiramientos.
Yoga.
Pilates.

Ejemplos de ejercicios de flexibilidad. Foto: Cortesía del entrevistado

Estas actividades están diseñadas para aumentar el rango de movimiento en las articulaciones, aumentar la longitud muscular, la relajación muscular y la flexibilización general del cuerpo. Deben realizarse después de los ejercicios de resistencia y fortalecimiento, cuando los músculos estén calientes, insistieron las entrevistadas.

A la hora de practicar cualquier modalidad de ejercicio se deben tener en cuenta estas recomendaciones generales: en el caso de la  Técnica Respiratoria, inspirar antes de un impulso, expirar durante el mismo, e inspirar al final del impulso. Descanso: dos minutos entre cada ejercicio.

Es importante señalar que deben ser indicados por personal de salud y que las personas mayores deben conocer cuándo existen síntomas que indiquen parar el ejercicio, concluyeron.

clubwifiusa


Sources: cubadebate.cu

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