Rodexo
Bolivia países

Ana Katz: “No creo en las familias disfuncionales” – 12/01/2019

Ana Katz: "No creo en las familias disfuncionales" - 12/01/2019



Principios de la década del ’90. Una familia tipo argentina se lanza, como tantas otras, a pasar unas semanas de vacaciones en Brasil, tierra prometida de libertad y espontaneidad tropical. Pero los padres se encuentran en vías de separación y los hijos tal vez ya estén demasiado grandes para un veraneo de a cuatro: en Sueño Florianópolis, Ana Katz vuelve a explorar el potencial dramático de la incomodidad y los pliegues de la clase media porteña.

“La película es una pregunta sobre la libertad, y también una pintura de aquella época en la que millones de argentinos se largaban en sus autos sin aire acondicionado, sin internet y sin casa alquilada por un sitio web, para hacer casi dos mil kilómetros y soñar con vidas un poco más brasileñas, por unas semanas. Lanzarse a la aventura del desconcierto bien vale la pena”, dice la directora de El juego de la silla y Una novia errante.

Newsletters Clarín

En primera fila del rock | Te acercamos historias de artistas y canciones que tenés que conocer.

Todos los jueves.

Esta vez, como en Los Marziano, compartió la escritura del guión junto con su hermano Daniel: “Uno de los disparadores fueron esos viajes familiares en auto que mi hermano y yo compartimos en nuestra adolescencia. Otro fue nuestro padre psicoanalista, que siempre tenía algo de ‘haz lo que yo digo pero no lo que yo hago’, y era de esa clase de gente que sigue pensando al ser humano en relación a una posible felicidad, pero no la que viene con una hamburguesa, sino a la de la exploración. Después la película da algunas volteretas y se aleja un poco de esos temas. En 2013 escribimos la primera versión, y con esa nos presentamos a un concurso de coproducción con Brasil, que parecía creado a la medida de este guión”.

La película se estrenó en el Festival de Karlovy Vary -donde ganó el premio especial del Jurado, el de mejor actriz para Mercedes Morán y el de la crítica internacional- y abrió el de Mar del Plata. Desde entonces, a Katz le vienen preguntando si retrató a una familia disfuncional, a lo que responde que “todas las familias son disfuncionales”. Y agrega: “No creo en las familias disfuncionales como concepto. Ni en etiquetas como ‘crisis de la mediana edad’ o ‘síndrome del nido vacío’. No porque no existan, sino porque son rótulos para no ahondar en lo que está ocurriendo”.

Ana Katz, con el actor brasileño Marco Ricca y Mercedes Morán, durante el rodaje de “Sueño Florianópólis”.

Es que en realidad aquí el foco está puesto en la relación de pareja entre Lucrecia (Morán) y Pedro (Gustavo Garzón), ambos psicoanalistas, protagonistas de un matrimonio que está atravesando el principio del fin. Pero es una ruptura civilizada, con Florianópolis como tierra para dar libertad y, a la vez, recibir permisos especiales. La interacción con la informalidad de los lugareños -esa eterna admiración mezclada con envidia de los argentinos por la alegría brasileña- puede ser un catalizador para transitar mejor el camino de la despedida.

“Hay algo de la respuesta sobria que se le ofrece a la gente en la madurez que me parece injusta. Decir que alguien de 50 parece un adolescente es como decirle que lo que está haciendo no le corresponde a su edad. En sus vínculos con los brasileños, ellos están ensayando la libertad. Porque están desencantados de las soluciones que vienen con la familia o la pareja como institución y están aliados en darse una chance de ensayar algo que los exprese más sinceramente que las normas habituales”.

En ese sentido, Katz reconoce un hilo vinculante entre su anterior película y esta: “A medida que pasan los años, las instituciones que funcionan como eje de nuestra sociedad me resultan cada vez más sospechosas. En Mi amiga del parque sospechaba de ese pedido tácito de alejar a las madres de la aventura, de las alianzas femeninas hacia la acción. En Sueño Florianópolis sospecho de la familia envasada, de la que se construye desde los moldes. Sin embargo, creo que los personajes de esta película se quieren profundamente, aunque no sepan adquirir una forma aceptada, permitida desde afuera”.

Quienes hacen de Flor y Julián, los hijos del matrimonio protagónico, son Manuela Martínez y Joaquín Garzón, hijos respectivamente de Mercedes Morán y Gustavo Garzón en la vida real. Para Katz, esa decisión contribuyó a la naturalidad que se ve en la pantalla: “Además, Gustavo y Mercedes se conocen desde hace mucho y tienen una relación de mucha franqueza, con una química muy particular. Y como son directores, tienen una mirada profunda: me hicieron importantes aportes. Cuando los filmaba a los cuatro en el Renault 12, metida en el baúl, me sentía una intrusa espiando a una familia de verdad”.



Sources:
clarin-com

Related posts

Más de 250 personas bautizados en campaña evangelística en Uganda

admin

Chechu Bonelli y una nota íntima y emotiva a Dario Cvitanich – 01/04/2019

admin

Estados Unidos y China buscan un plan de respuestas a la amenaza norcoreana | Estados Unidos

admin

Leave a Comment

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.