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Unai Sordo: “La movilización es un aviso al Gobierno y la patronal”

Unai Sordo: "La movilización es un aviso al Gobierno y la patronal"
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La entrevista, planteada para coincidir con el anuncio del Gobierno de la presentación de los Presupuestos, se celebra por teléfono por un problema imprevisto de la periodista y aunque él prefiere un encuentro presencial “para aclarar los matices” no se queja ni pone límites de tiempo, lo cual no es habitual. Es la cara y la voz de CCOO, un hombre reservado, austero y cercano cuyo perfil, como suele afirmar, hace honor a sus orígenes vascos y vallisoletanos, pero sobre todo a su amplia experiencia primero liderando el sindicato en Euskadi y ahora a nivel nacional. Unai Sordo (Bilbao, 1972) se define como de izquierdas, sin etiquetas, “porque los viejos paradigmas no tienen sentido en un mundo tan cambiante”. Es de familia humilde y “jerséis heredados” y tiene una forma de hablar sosegada, sin adjetivos calificativos y huyendo de las palabras gruesas. “Porque somos gente elegante”, afirma. No se le cae de la boca la palabra derogar si se refiere a la reforma laboral de 2012, y advierte al Gobierno y la patronal de que la movilización convocada en Madrid el 8 de febrero es un toque de atención para que cumplan lo prometido y, si no, les tendrán enfrente. Afirma que el planteamiento económico de Vox es suicida, que elevaría los déficits públicos y los niveles de endeudamiento en España. “Su presencia representa un peligro no sólo por ellos, sino por la capacidad de contaminar el discurso político de otros partidos como el PP”. Se muestra preocupado por lo ocurrido en Andalucía y añade que “si hay un contagio del perfil ultra, tenemos un problema”. Confía en que el Gobierno sacará adelante las Cuentas públicas.

Este viernes se dio el pistoletazo a los Presupuestos. ¿Hay posibilidad de que el Gobierno los saque adelante?

Sí, hay posibilidades reales de que salgan adelante. No me atrevo a pronosticar su aprobación porque la dinámica catalana va a condicionar la posición del PDeCat y de ERC, pero, aunque parezca difícil, creo que se ha abierto últimamente una puerta al entendimiento. Sería importante que contáramos con unos Presupuestos normalizados, que permitieran las inversiones y cumplir la senda de déficit de un modo más relajado del que hasta ahora venía teniendo España, que estaba muy condicionado por las políticas de austeridad. El pronóstico es incierto, pero el Gobierno debe intentar hasta el último minuto sacarlos adelante.

Si no hay Presupuestos, ¿se deberían convocar elecciones o se puede gobernar a golpe de Decreto?

Se puede gobernar sin Presupuestos, pero el Gobierno quedaría en una cierta debilidad parlamentaria. Por tanto, si no hay Presupuestos creo que antes o después se van a convocar elecciones y se acortaría la legislatura. Sin una aprobación, no creo que se agote la legislatura.

El Gobierno no ha podido hacer, como prometió, una derogación parcial de la reforma laboral. ¿Cuál va a ser la posición de CCOO si esto no ocurre?

El Gobierno no ha derogado nada todavía, pero desde que llegaron ha mantenido negociaciones con los sindicatos y los empresarios para avanzar en un documento amplio que supone una enmienda de mucha profundidad a la reforma laboral de 2012. El problema es que ahora todo está paralizado, el Gobierno no acaba de concretar ese acuerdo ni busca la forma de tramitarlo políticamente. Por eso nuestra respuesta por el bloqueo es convocar una movilización para que Pedro Sánchez busque cómo armar una mayoría parlamentaria que deje sin vigencia los aspectos más importantes de la última reforma laboral.

¿La movilización que han convocado ustedes para el 8 de febrero es un aviso al Gobierno de que no le van a dar un cheque en blanco?

Evaluamos a los gobiernos por las cosas que hacen; no por las que dicen. Este Gobierno ha tomado algunas medidas de carácter social, pero le faltan muchas de las que se comprometió inicialmente con nosotros. La exigencia por parte de los sindicatos va a ser clarísima, porque el país necesita no de palabras, sino de hechos. Hay una mayoría social progresista en España que está expectante para ver si este Gobierno es capaz de llevar adelante políticas contra la desigualdad después de 10 años de austeridad y, si no hay una respuesta positiva, el PSOE lo pagará caro.

¿Plantean la movilización del 8 de febrero como una especie de huelga general?

No. Lo del 8 de febrero es una macroconcentración de delegados y delegadas representantes de los trabajadores. Habrá una concentración en Madrid de cerca de 10.000 personas que representan a cientos de miles de trabajadores. Esa movilización pretende ser un toque de atención, tanto para la patronal como para el Gobierno para que cumplan lo que han acordado.

De lo acordado con el Gobierno, ¿cuáles son las cuestiones prioritarias?

Todas las que han posibilitado debilitar la negociación colectiva y la caída de los salarios. Es prioritario acabar con las condiciones de subcontratación, con la posibilidad de hacer convenios de empresa que reduzcan los salarios que hay en los convenios del sector. Hay sectores, como las camareras de piso o los multiservicios, que están cobrando salarios de absoluta miseria y esto, modificando la ley, se puede evitar. Hay que eliminar la prevalencia del convenio de empresa y abordar el tema de las contrataciones a tiempo parcial. Es necesario adoptar medidas de carácter social como la recuperación del subsidio de los 52 años. Es un paquete de mínimos que el Gobierno debería impulsar en las próximas semanas.

Según la patronal ustedes han llegado a un acuerdo para derogar parcialmente la reforma laboral al margen ellos: ¿Eso es así o no?

Eso no es verdad; no ha habido ninguna negociación bilateral entre el Gobierno y los sindicatos, y además es demostrable porque hay documentos aportados por la CEOE que no vamos a sacar a la luz porque somos gente elegante, salvo que se nos acuse de algo que no es cierto y es de haber hecho una negociación al margen de CEOE.

¿Y al Gobierno le han dado plazos para que cumpla con todo esto?

Sí. El Gobierno debe actuar ya. No puede pasar esta legislatura sin abordar, al menos, el tema de la reforma laboral y las pensiones. Vamos a exigir a Pedro Sánchez que cumpla lo que ha dicho o si no nos tendrá enfrente. Los grupos políticos progresistas deben cambiar el debate político y que se empiece a discutir más de condiciones de trabajo y de pensiones que de la reconquista de Granada o el tamaño de las banderas. Es muy preocupante que los discursos políticos pivoten sobre temas que interesan a un partido reaccionario que está contaminando al conjunto de las fuerzas conservadoras de España.

¿Se está cumpliendo la subida del salario mínimo de mil euros?

En algunos convenios se ha sacado adelante la reivindicación de salario mínimo de 14.000 euros anuales y subidas salariales que están por encima del 2%. Pero en absoluto se han cumplido los objetivos previstos porque hay una resistencia patronal clarísima en las negociaciones de los convenios. De hecho, la movilización del 8 de febrero no es sólo para reivindicar la modificación de la reforma laboral y de pensiones, sino también para exigir a las patronales que cumplan con lo que han pactado en el acuerdo de negociación colectiva que firmamos en julio.

Muchos dicen que la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) va a acarrear destrucción de empleo…

Eso no es cierto en absoluto. Las empresas españolas pueden asumir perfectamente un SMI de 900 euros mensuales, que no va a provocar una destrucción de empleo y, en todo caso, si eso ocurriera, se verá compensada por el aumento del consumo. La subida del SMI va a mover la actividad económica y la generación de empleo.

La ministra Valerio ha anunciado que se va a iniciar la negociación para un nuevo Estatuto de los Trabajadores, ¿hay tiempo para sacarlo adelante en esta legislatura?

El problema no es exactamente el plazo. Ya le hemos dicho al Gobierno que hasta que no se aborden los elementos más lesivos de la reforma laboral no vamos a entrar en un debate que pretende dejar en segundo plano este asunto. No vamos a consentir que el debate sobre un nuevo Estatuto de los Trabajadores tape nuestras exigencias al Gobierno.

Una curiosidad: ¿Usted, con qué grado de preocupación observa la irrupción de Vox en Andalucía? ¿Ese partido ha venido para quedarse?

La irrupción de Vox me preocupa a mí y a muchísima gente, porque sus propuestas políticas son abiertamente reaccionarias en materias sensibles. Empezando por el tratamiento que dan a la violencia de género y a las políticas de igualdad, y siguiendo por la concepción que tienen del Estado, absolutamente recentralizado, ineficaz e impropio de una sociedad avanzada como la española. Además, el planteamiento económico de Vox es absolutamente suicida, y elevaría de forma brutal los déficits públicos y los niveles de endeudamiento de España. Su presencia representa un peligro no sólo por ellos mismos sino por la capacidad de contaminar el discurso político de otros partidos como el PP.

¿Va a haber una adaptación ideológica del PP hacia la extrema derecha para recuperar el voto de Vox?

En el corto plazo, esta especie de tridente de la derecha compartirá estrategias con Vox para tratar de recuperar parcelas de poder. Pueden exportar el acuerdo que han hecho en Andalucía a otros municipios, CCAA, o intentar el asalto al poder en las elecciones generales y, si hay un contagio del perfil ultra, como va a ocurrir, tenemos un problema.

Algunos analistas hacen un paralelismo entre Vox y Podemos, y señalan que la evolución del partido de Abascal será similar a la que ha tenido Podemos una vez que ha entrado en las instituciones…

Quien hace un paralelismo entre Podemos y Vox intenta blanquear la ideología que trasmite Vox en su programa. Establecer la equidistancia es un despropósito. Unidos Podemos ha hecho un acuerdo político con el PSOE moderado y propio de una socialdemocracia, si se me apura, light. Situar eso en la radicalidad, en la extrema izquierda, tiene como meta blanquear a Vox, un partido con una posición contraconstitucional y con posiciones equiparables al Frente Nacional de Francia o al discurso de Trump o el de Bolsonaro.

¿La irrupción de Vox es un síntoma de desapego de los ciudadanos por asuntos como la corrupción con el famoso ‘caso ERE’ en Andalucía?

Sería un error calificar de neofascistas o fascistas a los votantes de Vox y no pensar más. Hay gente que aplaude su discurso xenófobo, racista y machista como reacción inadaptada a los cambios tectónicos de carácter sociológico que ha habido en España, sobre todo el empoderamiento de las mujeres, y buscan revertir esos avances sociales refugiándose en un partido de este tipo. Lo mismo ocurre con la inmigración que se quiere presentar como una amenaza cultural y del “último contra el penúltimo”, o con el problema político que se ha desencadenado en Cataluña y que finamente ha acabado generando una reacción en otras partes de España. El fenómeno de Vox es más complejo de lo que aparentemente pudiera parecer, y no se resuelve todo con tres descalificaciones. Dicho esto, hay que llamar a las cosas por su nombre: tienen posiciones misóginas, de extrema derecha, y eso debería provocar una movilización mayor de la izquierda, que en el caso de Andalucía ha optado en una parte por la abstención.

Veremos cómo avanza el Gobierno, pero algunos ya auguran que con las condiciones iniciales que puso Vox se puede convertir en un calvario…

Efectivamente, las posiciones que estaba manteniendo Vox podían y pueden generar al final un problema de gestión cotidiana al Gobierno entre PP y Cs y se puede convertir en un calvario para ellos. Lidiar con alguien que ha pedido cosas kafkianas no va a ser sencillo ni para el PP ni para Cs, aunque este partido se haya puesto de perfil, porque al final, con o sin foto, le han aceptado como socio de gobernabilidad.

¿Lo de Cataluña tiene arreglo? Da la sensación de que Torra sigue en ese camino hacia ninguna parte que provoca una paralización absoluta política y económica…

Lo de Cataluña es una situación terriblemente compleja porque la dinámica judicial va a interferir continuamente en el debate político e influye en todo: desde los Presupuestos del Estado a las Cuentas catalanas, e incluso puede provocar un adelanto electoral en Cataluña. Pero, dicho esto, hay que hacer una lectura en clave de principio de realidad.

¿En qué sentido?

En el sentido de que el independentismo catalán tiene que darse un baño de realidad, aunque será difícil por el proceso judicial. Sólo si los independentistas hacen un ejercicio de realismo político descartando las vías unilaterales y abriendo un espacio de negociación política en el medio o largo plazo que conlleve una renovación del autogobierno, en Cataluña se podrá salir del despropósito en el que ha vivido los últimos tiempos. Para Cataluña no hay soluciones sencillas, pero si hay voluntad política puede haber entendimientos que aminoren los efectos devastadores de lo ocurrido los últimos años. Nosotros estamos haciendo peticiones constantes a la Generalitat para que empiece a caminar en la normalidad, tomando medidas de carácter social, sacando los Presupuestos, acometiendo políticas de infraestructura y, en definitiva, gobernando. Hay que reconducir las cosas por la normalización cotidiana de la política, hablar menos de banderas y más de servicios públicos. Los ciudadanos están hartos de grandes proclamas y necesitan ver a los gobernantes de la Generalitat hablando de cosas cotidianas, de las cosas de comer.

¿Ver a Rato en el banquillo y al hijo de Pujol entrando en la cárcel significa que al final, aunque pase el tiempo, quien la hace la paga?

Con cosas así da la sensación de que la Justicia, aunque lenta, termina por funcionar. A veces hay una sensación de impunidad en la ciudadanía que convendría contrastar. Aunque al poder judicial se le critica mucho, hay que reconocer que se ha avanzado en la regulación de los casos de corrupción vividos en España. Sería bueno que en ningún caso se instalara una sensación de impunidad que finalmente no se produce.

¿Qué le pareció oír a Rato señalar a los supervisores y decir que fueron ellos y no él los culpables de lo que ocurrió con Bankia?

Las declaraciones de Rato han sido un completo acto de cinismo. Aunque todo el mundo es consciente de que los reguladores financieros en España han funcionado de una forma muy deficitaria, y esto explica en parte la inmensa burbuja financiera, especulativa, e inmobiliaria que vivió nuestra economía. Eso no se puede convertir ni en una excusa ni en una coartada para comportamientos de carácter penal que se están juzgando. Es cínico echarle la culpa al empedrado cuando precisamente la regulación deficitaria tuvo mucho que ver con lo que se llamó “el milagro económico español”. Casualmente fue Rodrigo Rato el responsable de aquel milagro que salió como salió.

Ahora Villarejo amenaza al presidente del Gobierno con destapar la acción del CNI contra los jueces…

Hay determinadas figuras, como Villarejo, que habría que ensombrecer: si no, este país va a vivir en un continuo estertor. Hay que poner barreras a este tipo de informaciones que proceden de las cloacas del Estado y que acaban contaminando y chantajeando al conjunto de los padres democráticos.

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Source: eleconomista.es (Noticias destacadas por elEconomista)

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