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Los Vinagres: Reguetón, rizos y calcetines blancos

Los Vinagres: Reguetón, rizos y calcetines blancos


Los Vinagres son tres canarios crápulas que se han instalado en Madrid para convertirse en estrellas del rock. Se definen como ‘orquestita’ y están de moda, pero poca peña congregaron el jueves en el Antxiki, en la sala superior del Kafe Antzokia, aunque se trataba de una humanidad bastante inusual: hermanos suramericanos, chicas discotequeras que miraban de reojo a Raúl El Guapo, un doble de El Barrio con sombrero, pañuelo y toda la barba… A ver qué gente se reúne la mañana del sábado en Vitoria (Hell Dorado, 13 h, 10-12 €).

Los Vinagres, o sea los joveznos flacos y farras Abel (voz y guitarra), Rober (batería) y Sergio (bajo), con sus pintas de manguis setenteros (barbitas, rizos, patillas y ropa cuasivintage con calcetines blancos; «tienen la estética de Thin Lizzy», observó Pato), andan divulgando su nuevo disco, ‘Los Volcanes’, patrocinado por la multinacional Warner (antes ya editaron en otra major como Sony), y arribaron apoyados logísticamente por un atento pipa (un técnico de sonido) vestido con camiseta de los Sonics que pegó con cinta aislante varios set lists en el suelo y la pared (tocaron 18 canciones en 77 minutos ascendentes), que cuidó de las cuatro guitarras y del bajo (cinco mástiles a los que secaba el sudor cuando se usaban y que afinaba entre canción y canción), y hasta se colocó una lámpara frontal, en plan minero, cuando a Abel se le rompió una de las seis cuerdas (el pipa también tenía a mano una caja de herramientas).

Más descarados que desinhibidos (y salaces: el verbo follar suele aparecer en sus letras, con perdón) y probablemente ingobernables (a estos no les ata en corto ni el pipa ni la multinacional), Los Vinagres nos llamaban «mi gente», a veces anunciaron que iban a tocar «un reguetón» (estas cosas sobre todo las soltaba el tamborero Rober, que le pegaba a los parches con decisión latina-tropical, pues esta es una influencia que no esconden), en una ocasión lograron acuclillarnos a todo el Antxiki mixto («me gusta teneros así agachados», soltó el bajista Sergio, que hacía bufar con mucho estilo a sus cuatro cuerdas), y entre onomatopeyas varias y coros con gancho abarcaron desde la cumbia hasta el rock and roll y el blues, resonando desde a Santana (no solo cuando acoplaron un cachito del ‘Oye cómo va’) a Guadalupe Plata (los bluses sureños, atávicos e hispanos de la parte postrera), y desde Los Bengala hasta Los Lobos, ahí es nada.

Los Vinagres, que tienen subidos en YouTube mogollón de videos, sonaron españoles, singulares y modernos, por ejemplo como los Strokes en la inaugural ‘Júrame que me olvidarás’. Al acabarla habló el bajista: «¿Cómo están?» Nosotros estamos como el carajo, p’arriba como siempre», y atacaron su ‘Aguardiente’, un pub-rock como lo agitarían los Arctic Monkeys. Continuaron con actitud metarocanrolera escuela Tequila (‘No te pongas carmín’) y con reggae onda Police fornidos (‘Aunque llueva’), y empezaron el perreo, como dijeron ellos, con ‘Me pone rabioso tu firma de andar’, una cumbia más cañera que las de Puerto Candelaria, que fue la pieza previa al autodefinido reguetón ‘Chibichanga’, festivo, pistolero y latino a lo Chingón.

Para entonces la peña del Antxiki ya había entrado en calor: los espectadores se acercaban a repostar a la barra, se hacían fotos encuadrando a los músicos al fondo de la imagen, y las damas más animadas bailaban a lo suelto. Y el trío canario, sostenido sobre una base rítmica superior a la guitarra, prosiguió proyectando rockabilly (‘Morena’, qué vídeo tan chorra y tan chulo tiene este tema), blues y boogie vía Guadalupe Plata (‘Me duele el pecho’ por la faceta blusera, ‘Manolaso’ por el lado bugui y con el verso «me das más guerra que un fusil»), asimilando el post punk (‘Alfa-tango’, incluido en su EP ‘Me lo saqué de la chistorra’ y con su letra vacilona: «Soy agente de Alfa Tango / Por la fiesta patrullando voy / No se me permiten fiestas / Guardaespaldas de la orquesta / ¿Cómo dice?»), asimilando más cumbia descarada (‘Verbenita’) y alternándola con rock and roll puro Danko Jones (‘Piñaso en la boca’) o calcado a Los Bengala (‘Me enamoré de tu madre’… y me jode por tu padre, ya ven qué descaro: «este temita va dedicado a todas las madres guapas», avisaron en su introito), antes de acabar la tarea, sin rebajarse al paripé del bis, con ‘Sácate los colmillos’, que ya le gustaría a El Canijo de Jerez, y ‘Los volcanes se duermen’, otro rock a lo Chingón. Moló la cita, y eso que se dejaron en el tintero títulos tipo ‘José Vélez’



Sources:
elcorreo.com

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