Cultura

Kurt Baker Combo, entre chupitos y rollitos

Kurt Baker Combo, entre chupitos y rollitos


El viernes había mucha oferta guapa y atractiva en la agenda de Bilbao y parece que todos los conciertos funcionaron, que ninguno pinchó por falta de afluencia. Habríamos ido a ver a Los Daltonics con las Gildas en el Shake (era con entrada libre y nos cuenta el baterista daltónico Dani Oñate: «casi lleno y ambientazo»), o al New York Ska Jazz Ensemble en el Kafe Antzokia (420 personas, más de dos tercios, o sea muy bien, precisan los organizadores de Brixton Records), o a los resucitados Vancouvers en el Antxiki (media entrada, casi 100 personas y, como nos wasapeó el melómano Iñaki Gallardo, «¡bolazo!»), o al festival solidario de la Stage Live con Confluence, The Associados y Nashville 5.0 («Estuvo casi lleno y hubo muy buen ambiente. Quedamos satisfechos y el público también. Nosotros tocamos a las 22 h y la gente aguantó», nos informa Gotxi Ibarra, teclista de Confluence).

Sin embargo, desde que supimos que tocaría en Bilbao este mismo viernes ni siquiera dudamos que iríamos a gozarla con el Kurt Baker Combo en el bar Nave 9, el del Museo Marítimo, que alcanzó el ‘sold out’ gracias a una apasionada afición centenaria. En el primer bolo de su nueva gira europea de 20 días (hoy sábado telonearán a Sex Museum en el Helldorado vitoriano y luego pasarán por Francia, Alemania, Suecia y Holanda; 15 bolos en total, y el de Saarbrücken ya está agotado) y a un volumen atronador, el Combo cuádruple expelió 19 canciones en 77 minutos rotundos y eléctricos.

El Combo está liderado por el treintañero de Maine Kurt Baker (tiene 31 o 32), vecino de Madrid desde hace un lustro («a mí me gusta la fiesta y soy un juerguista», soltó el sujeto con toda la naturalidad del mundo), y completado por tres músicos afincados en León: al bajo y el management el histórico Juancho López, que también ha trabajado con Dover; a la batería y la cara pintada, el ruso Sam Malakiam, instruido en la música clásica; y a la segunda guitarra un suplente también leonés, Mario de Cooper (el titular Jorge Colldan se ha tomado un par de meses de paternidad, ¡pues ha tenido un bebé con una chica getxotarra!; el mundo es un pañuelo…). Y el Combo arrasó por segunda vez Bilbao en la gira global de su tercer disco, ‘Let´s Go Wild!’, lanzado en el sello Wicked Cool Records propiedad de Little Steven, el guitarrista de la E Street Band de Springsteen, pues el pasado mayo ya le vimos en el pub Crazy Horse.

El chulo encuentro de la Nave 9, formulado con un 80 % de power pop y un 20 % de rock, arrancó avasallando con ‘Upside Down’, el rollo un piquito Kiss de ‘Baby’s Gone Bad’ y la dinamita marca The Nerves de ‘No fun At All’. Y entonces preguntó el yanqui: «¿Qué tal?, ¿to’bien? Un placer tocar en Bilbao, es un lugar muy mola», y atacó el single ‘So Lonely’ con el bajo de Juancho retumbando como si estuviera tocando con The Knack (los de ‘My Sharona’, sí). La molona velada siguió acertando con los cañonazos, como la tipo Kiss ‘Foolish Stuff’, el power pop optimista y noventero a lo Model Rockets o Posies ‘Everybody Knows’, evidentes influjos de Elvis Costello en ‘Sick Of Waiting’ y en ‘Next Tomorrow’, la fiesta enloquecedora de las primeras filas durante el ‘Nobody But Me’ de los Isley Brothers, la primera versión, cuando al acabarla la banda brindó con chupitos que había solicitado con insistencia a la barra, y el rock and roll ‘What do you want from me’, cuando al acabarlo comentó el maestro de ceremonias Baker, que no paraba quieto al tocar y las fotos móvil salían casi todas movidas: «Viernes noche, al lado del río. Very cool. Muy mola».

Tridente de rocanroles postreros

Quizá la segunda parte fue más roquera, con la revisión del ‘Behind The Wall Of Sleep’ de los Smithereens en plan Nuevo Rock Americano (la segunda versión del repertorio), el rocanrol como harían los Romantics ‘Send Me To Mars’ con Baker agitando la energía juvenil que nos confesó en entrevista aún conserva, y un tridente de rocanroles postreros como el ‘Partied Out’, cuando dijo que tras la fiesta viene la resaca pero que él tiene dos cajas de Espidifen.

Aunque lo que vino justo antes del bis fue Txarly, el rector de la Nave 9, con dos bandejas de rollitos de primavera recién hechos que distribuyeron por el local mientras sonaban las dos últimas canciones de la noche, sendas versiones, o sea que tocaron cuatro en total: ‘Shake Some Action’ de los Flamin’ Groovies y ‘Bad Boy’ de Larry Williams, ésta con guiños a Chuck Berry y a los Status Quo, el colofón de un bolo tan molón como preveíamos.



Sources:
elcorreo.com

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