Cultura

1980 Pop Festival: Tres horas y media sin nostalgia en el BEC

1980 Pop Festival: Tres horas y media sin nostalgia en el BEC


Mucho mejor de lo esperado estuvo el macroconcierto ochentero festivalero-verbenero (en el buen sentido) del sábado en el BEC. El encuentro se albergó en la Sala Cubec, donde durante tres horas y media exactas de show en pie la gozamos los 2000 espectadores (los invitados más 1850 entradas vendidas, como nos informó un uniformado de seguridad con mando en plaza), y es que nos sabíamos casi todas las canciones (¡42 en total!) y la cita cursó con agilidad, sin interrupciones y con rapidez en los cambios de cantante.

Además, la banda de acompañamiento, la gallega y bautizada Nuevo Plan Big Band y compuesta por doce miembros (cuatro vientos, tres guitarras, dos coristas, bajo, batería y teclados), cumplió por encima de las expectativas, destacando su estupenda vocalista, guitarrista y casi bailarina presentada como Erika (destacando, porque sobrios pero superiores trabajaron por ejemplo el bajista y el teclista), y pecando de pesado el que líder, el jefe de la empresa, el guitarrista ferrolano Coke Blanco, que no cantó muy bien, al que se le notaba que la gozaba ejerciendo de jefe, que nos trató como los payasos de la tele a los niños (vaya, la mayoría del público se prestaba a ello) y abusó de la palabrota ‘de p… madre’.

Los seis invitados especiales aparecieron dos veces en escena cada uno durante las tres horas y media (210 minutos) y 42 títulos de este ‘1980 Pop Festival’. Y entre uno y otro (¡u otra!) oficiante estelar, la Nuevo Plan Big Band interpretaba un éxito ochentero, que es lo que a veces pudo parecer más verbenero (‘Rey del glam’ de Dinarama, ‘Insurrección’ de El Último de la Fila, ‘Sabor de amor’ de Danza Invisible…). Sin embargo, en general el doceto mantuvo el tipo y la dignidad en las dos de Hombres G, las dos de Loquillo (bueno, ‘El ritmo del garaje’ también les quedó verbenero), ‘Santa Lucía’ de Miguel Ríos, ‘Pacto entre caballeros’ de Sabina (¡que resonó a Burning!), o las cuatro piezas de Mecano, en especial las tres encadenadas y cantadas por las coristas con el solo acompañamiento del piano, un lapso muy elegante y conseguido con ‘Me cuesta tanto olvidarte’, ‘Mujer contra mujer’ e ‘Hijo de la luna’.

Todas las que sonaron el sábado noche en el BEC fueron canciones muy conocidas y mayormente siguen vigentes. O sea, que eso de ‘1980 Pop Festival’ no fue (es, que estuvieron el año pasado también y seguro que volverán) una mera reunión nostálgica. Ni siquiera pachanguera. Atestiguamos la larga velada apoyados en la valla delantera, frente a los músicos, como los niños ante los grupos que van a tocar en la plaza del pueblo. Y el melómano Iñaki Gallardo, que tiene todo el pop español ochentero dentro de su cabeza, juzgó ‘imperdonable’ que no sonara ninguna canción de Nacha Pop. Hum… puestos a pedir podrían haber seleccionado alguna de heavy español y asociados (por ejemplo ‘Peligrosa María’ de los Suaves, que es muy transversal: ¡tome nota, Coke Blanco!) o, ya puestos a ser lolailos, alguna de Los Chichos o Los Chunguitos (‘Dame veneno’ cantada por Erika quedaría genial).

Los invitados estelares

Y repasemos los invitados especiales. A ellos fuimos a ver las 2000 personas del BEC. El mejor fue el donostiarra irredento Javier Gurruchaga, que tocado con una chistera y unos lazos vaqueros a modo de corbatín se comió la escena nada más salir y puso en danza y a cantar al respetable en pleno. Dios, qué locura cuando pidió a la gente que coreara sus chillidos en plan Miguel Ríos, que fue el prólogo de su revisión bipolar del rock and roll ‘Caperucita feroz’.

‘Corazón de neón’ fue R&R sofisticado y sabiniano (y tuvo trazas de los Rolling), el mentado ‘Caperucita feroz’ fue literalmente hilarante, y en su segunda pasada ‘Lola, Lola’ la atacó como los Blues Brothers (y la remató con guiño hippie y coral a los Beatles vía el ‘Hey Jude’) y ‘Viaje con nosotros’ brotó tan delirante que en la zona VIP, con bastante espacio libre, la peña hizo cadenetas felices de la vida mientras Gurruchaga chillaba como un descosido y soltaba interjecciones en inglés: come on, rock and roll, one more time. Genial Javier, que debió concentrar el frasco de sus esencias en dos pases fugaces. ¡De lo mejor del año!

El segundo mejor entre los seis invitados fue otro donostiarra, y no lo afirmamos por chovinismo (¿o era txominismo?; como estábamos tan cerca de El Regato…). Mikel Erentxun, ex Duncan Dhu (ahora el grupo está en dique seco otra vez), el único que usó atril o teleprompter de los invitados, hizo dos pasadas totalmente diferentes, ambas con sombrero y camisa de cowboy: en la primera utilizó la gran banda con clase envidiable en una terna donde destacó su reciente y en solitario ‘Veneno’ y también el iniciático ‘Cien gaviotas’ de Duncan Dhu, y en su segundo pase, él a solas con su guitarra acústica, apeló a los pinitos de los Duncan en cuatro temas más muy coreados por el respetable, como ‘Esos ojos negros’, ‘Una calle de París’ (te quiero, aúpa Mikel, tío bueno, guapo, le gritaban las fans desatadas) o ‘Jardín de rosas’. Superior, sí.

Quizá entre los cuatro invitados restantes descollaron La Unión, o sea el guitarrista Luis Bolín y el vocalista vestido como un dandy Rafa Sánchez. Ambos bronceados, apostaron por la sofisticación y la relajación, dominando a la audiencia con elegancia y veteranía: ‘¿Dónde estabais en los malos tiempos?’ generó un marasmo en el BEC, ‘Lobo hombre en París’ encendió la comunión general, la más tardía ‘Vuelve el amor’ (de 2002, precisó el sabio Gallardo) se puso sinuosa y discotequera a lo Fine Young Cannibals, y se despidieron con ‘Vivir al este del Edén’, meloso y cadencioso. Dijo Iñaki Gallardo que deberían haber recuperado ‘Sildavia’, y no le falta razón.

Quizá el cuarto en la lista debamos colocar a Carlos Segarra, guitarrista de Los Rebeldes, tocado con su sempiterno sombrero vaquero. En su primera parte, la que abrió fuego en el BEC, se fajó con el sonido imperfecto y los arreglos aturullados, pero no le quedó mal ‘Eres especial’ a cuatro guitarras. Y en su segunda, intercalando expresiones euskérikas en plan ‘8 apellidos vascos’ (aurrera, eskerriak asko, polita…), mejoró con ‘Mediterráneo’, un buen ‘Bajo la luz de la luna’ que electrizó y ralentizó el pabellón, más un estupendo ‘Mescalina’ cruzando rock and roll y rockabilly y utilizando la sección de viento a tope.

Y nos quedan dos invitados especiales. Vicky Larraz, la primera cantante de Olé Olé, se lo montó muy bien, como demostró este verano en su concierto de fiestas en txosnas. Muy dinámica en las coreografías y cambiando levemente su ropa («los que estén lejos no se van a dar cuenta», observó Iñaki), dio un primer set con un tema propio, ‘Bravo samurai’, y el segundo incluyó los dos grandes hits de Olé Olé, un ‘Voy a mil’ roquerizado y un ‘No controles’ muy a lo Mecano y con los metales apretando en el pop.

También se lo montó muy bien Manuel España, de Laguardia, que nos hizo varias fotos y videos para subirlos a sus redes. Y es que la gente cantó tanto sus tres canciones que le tapó (él se dejó) y convirtió su participación en un suerte de karaoke, lo cual tiene su mérito. ‘Mil calles llevan hacia ti’ sonó a Duncan Dhu y, en el segundo pase, ‘Cartas en el cajón’ y ‘Cuando brille el sol’ más a Los Secretos y el country campero.

El año pasado participaron en el ‘1980 Pop Festival’ del BEC Johnny Burning, Nacho García Vega de Nacha Pop, Miguel Costas ex Siniestro Total y Javier Ojeda de Danza Invisible. Y repitieron Mikel Erentxun, Manuel España, La Unión y Carlos Segarra. A ver si regresan en 2019 barajando y apostando por alguna novedad.

clubwifiusa


Sources:
elcorreo.com

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