Salud

Hipertensión arterial, principal factor de riesgo para sufrir un ictus

Hipertensión arterial, principal factor de riesgo para sufrir un ictus


Las enfermedades cerebrovasculares suponen a día de hoy un grave problema de salud pública. No en vano son una de las principales causas de mortalidad, la primera causa de discapacidad en la edad adulta y la segunda causa de demencia en nuestras sociedades. De ahí la importancia de concienciar a la sociedad sobre la necesidad de controlar los factores de riesgo.

Los factores predisponentes a sufrir un ictus se dividen en dos grandes grupos. Por un lado, hay factores que no son modificables y sobre los que no podemos actuar como la edad, el sexo masculino, algunas alteraciones genéticas… Por otro lado, existen factores que sí son modificables y sobre los que debemos insistir de cara a disminuir las tasas de ictus en los próximos años.

Tal y como advierte la especialista en neurología de IMQ Iratxe Ugarriza, «la hipertensión arterial es el principal factor de riesgo para sufrir un ictus así como una demencia de origen vascular. El tabaquismo, por otra parte, aumenta el riesgo de sufrir un ictus en un 50%».

Otros factores de riesgo a controlar, que señala la neuróloga de IMQ, son «la diabetes, los niveles elevados de colesterol, el sedentarismo y la obesidad. Además, varios estudios recientes han demostrado que el síndrome de apneas del sueño se asocia también con un mayor riesgo de sufrir un ictus cerebral».

El consumo de drogas como la cocaína también se ha asociado a una mayor incidencia de eventos vasculares cerebrales. Según destaca Ugarriza, «con un adecuado control de los factores de riesgo se podría prevenir hasta el 70% de los ictus».

La importancia de los hábitos saludables frente al ictus

Por ello, la especialista de IMQ recomienda adquirir unos hábitos de vida saludable, que incluyan el abandono del consumo de tóxicos, la realización de ejercicio aeróbico moderado de manera habitual, así como mantener una dieta mediterránea, sana, variada y moderada. «Si a estos hábitos añadimos la importantísima labor que llevan a cabo los médicos de atención primaria en el control de factores de riesgo como la hipertensión arterial o la diabetes, es de esperar una disminución del número de ictus en el futuro, y por tanto una mejor calidad de vida de nuestros pacientes».

La Dra. Ugarriza, recuerda igualmente la importancia, junto al conocimiento de los factores de riesgo, de ser capaz de identificar los síntomas habituales del ictus. El ictus cerebral es una urgencia médica que se caracteriza por la aparición brusca de síntomas de disfunción cerebral, entre los que destacan «la debilidad o adormecimiento de medio lado del cuerpo, dificultades para la visión en un ojo o los dos, y la dificultad para el habla o comprensión del lenguaje. La aparición de alguno de estos síntomas debe hacer acudir al servicio de urgencias más cercano de manera inmediata».

Ictus, también en adultos jóvenes

Pese a que se tiende a pensar en el ictus como una enfermedad propia de edades avanzadas de la vida, «un porcentaje importante de ellos, en torno al 10% del total, ocurre en menores de 50 años». Según expone la neuróloga de IMQ, «en casi todos los países industrializados la tasa de mortalidad por ictus ha ido disminuyendo gracias, por una parte, a los mejores cuidados en fase aguda en las unidades especializadas para la atención al ictus, así como al control de los factores de riesgo vascular desde atención primaria».

clubwifiusa


Sources:
elcorreo-com

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